Lloraba cuando se tuvo que ir de la isla. Ha sufrido mucho para llegar a donde está
La conquista del Mundial por Yérémy Pino También se celebró con intensidad en Gran Canaria. De Nueva York a La Feria, su familia vivió una noche llena de nerviosismo, emoción y orgullo.
Su abuela, Mari Carmen Merino, compartió su sentir en SER Deportivo Las Palmasdonde recordó el camino de su nieto para llegar a la cima del fútbol.
«Estoy muy orgullosa de Eremy. Viví este partido con demasiados nervios. Él pasó y sufrió mucho para llegar a donde está. Siempre supimos que llegaría lejos porque es muy competitivo y nunca le gusta perder», dijo.
La familia recuerda que esa mentalidad ganadora ya era evidente desde pequeño. Su afán de superación y su inconformismo marcaron un camino que le llevó hoy a convertirse en campeón del mundo.
Uno de los momentos más difíciles del torneo llegó con la lesión sufrida ante Uruguay, episodio que hizo temer lo peor a sus allegados.
«No puedo esperar a verlo con esa sonrisa que nunca se borra. Cuando se lesionó, dijo que se rompió la clavícula y su mamá le dijo que no. Mi hija siempre le dice la verdad y luchó mucho por él. Hace cuatro años, él también se lesionó la rodilla y lo pasó muy mal», recuerda su abuela.
El temor a que el campeonato terminara prematuramente se mezcló con la determinación del futbolista, que decidió continuar a pesar del dolor, demostrando una vez más el carácter competitivo que siempre le ha definido.
A pesar de su carrera internacional, Yeremy mantiene intacta la conexión con su barrio y su familia. Para su pueblo, estas raíces fueron fundamentales en su desarrollo personal y deportivo.
«La gente piensa que se trata sólo de golpear la pelota, pero detrás hay muchos sacrificios. Cuando tuvo que irse de la isla, era un niño, tenía 14 años y estaba llorando. Tiene un sentimiento de pertenencia enorme. Nunca olvida de dónde viene», explicó Mari Carmen.
Este apego también se refleja en un gesto que mantiene desde sus primeros años como profesional. “Cada vez que marca un gol, se acuerda de sus abuelos y nos lo dedica a nosotros”. Un homenaje constante que simboliza el peso de la familia en su carrera.
El resto de la familia también quiso valorar todo lo que tuvieron que renunciar para alcanzar su sueño. Su primo recuerda la emoción de verlo levantar el trofeo.
«Estoy muy feliz y muy orgulloso de mi primo. Cuando vi a Yeremy ganar el Mundial, sentí una alegría inmensa. Tuvo que sacrificar mucho para lograrlo».
Entrar en la lista de campeones del mundo junto a futbolistas como Silva, Pedro o Pedri da aún más dimensión a un logro que, según quienes mejor le conocen, no ha cambiado su forma de ser. Lo que destaca es su cercanía, su carácter alegre y una humildad que ha mantenido intacta a pesar de su éxito.
Su familia insiste en que Yeremy nunca perdió su vínculo con La Feria y Lomo el Chinche, los barrios donde creció y que siguen siendo parte de su identidad.
«Es un orgullo venir de un barrio humilde y trabajador. Siempre hay que tener los pies en la tierra porque la burbuja puede estallar», declararon.
Su competitividad es también una de sus características. «No le gusta perder en nada: ni en el fútbol, ni en el ping-pong, ni en Mario Kart. Siempre intenta ser la mejor versión de sí mismo».
Esta mentalidad se puso de manifiesto una vez más durante la Copa del Mundo. «Pensábamos que el torneo había terminado para él. Jugó con dolor, apenas podía mover el brazo, pero aguantó hasta el final como un auténtico jabalí».
La historia de Yeremy Pino es la de un adolescente que abandonó Gran Canaria con sólo 14 años para perseguir un sueño. Este niño que lloró al despedirse de su familia ahora es campeón mundial, pero sigue manteniendo intactos los valores con los que creció.
Desde La Feria hasta Nueva York, su familia celebra más que un simple título. Celebra años de sacrificio, esfuerzo y superación, convencida de que el mayor triunfo de Yeremy no es sólo haber ganado un Mundial, sino haberlo hecho sin renunciar a la humildad, a sus raíces y a esa sonrisa que, como recuerda su abuela, nunca desaparece.
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