PERFIL Amy Winehouse, la chica que murió cien veces antes de que la fama acabara con ella
Cuando Amy se subía a un escenario se desnudaba. Se mostraba tal y como era. Sin ningún filtro, accesible para cualquiera que la escuchara. Enseñaba su mundo interior. Sus pensamientos más íntimos, los secretos más oscuros e inconfesables, el amor que le tenía a los hombres que marcaron su vida y que también ayudaron, junto a las drogas, a acabar con ella. No era un producto de mercadotecnia fabricado ex profeso en una discográfica.
[–>[–>[–>No quería ser famosa. Ella misma lo verbalizó en una entrevista cuando empezaba su breve pero fructuosa carrera. «No creo que vaya a serlo, en absoluto. No podría soportarlo. Probablemente me volvería loca», sentenciaba una visionaria joven que, por aquel entonces, había publicado su primer álbum, Frank. Un título que tenía un doble sentido. Era un homenaje a uno de sus ídolos, Sinatra. También un manifiesto artístico, puesto que hacía referencia a su franqueza, a la de sus canciones y su voz. Su debut se publicó en 2003 y fue el principio del final.
[–> [–>[–>Una voz sin filtros
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Con tan solo 20 años, Amy escribió las doce canciones originales, algo muy poco habitual. A los directivos de la discográfica no les debió de extrañar este hecho cuando presenciaron la audición que la artista les ofreció antes de publicarlo. Fue una carta de presentación ante Island Records, la discográfica que la ficharía. A capela y guitarra en mano, Winehouse interpretó para ellos I Heard Love Is Blind, una canción significativa, puesto que ella misma la había compuesto y que, finalmente, se publicó en su debut.
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Se extrajeron cuatro singles: Stronger Than Me, Take the Box, In My Bed / You Sent Me Flying y Fuck Me Pumps. No se convirtieron en números 1 ni provocaron que el álbum arrasara en ventas, pero ayudaron a que el mundo conociera el talento de esta inglesa de ascendencia judía. La calidad del álbum y las críticas hicieron que el trabajo tuviera un notable rendimiento comercial. Consiguió nominaciones al Mercury Prize y a los Brit Awards. La discográfica estaba satisfecha, pero Amy no. Sin ningún pudor lo verbalizó en público. «Nunca he escuchado el álbum de principio a fin. Ni siquiera lo tengo en mi casa», llegó a decir. El hecho de no tener una total libertad creativa la enfadó. «El marketing fue una mierda, la promoción fue terrible. Todo fue un desastre», sentenció.
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Amor, drogas y caída
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Por ello se alejó del foco mediático. Quería inspiración e ideas más acordes al estilo que pretendía marcar. En 2005 se mudó a Camden Town. Frecuentaba los pubs de la zona y, en uno de ellos, conoció al que se convertiría en su marido y en la fuente de inspiración del disco que la catapultó al estrellato y a su fatídico destino. Blake Fielder-Civil trabajaba como asistente en la producción y grabación de videoclips, colaborando con artistas como Lily Allen y la banda Kasabian.
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Tuvieron una relación conflictiva y tóxica, en la que las drogas tenían mucho protagonismo. A pesar de que ella ya arrastraba problemas —como la bulimia nerviosa que padecía de joven y el abuso que hacía del alcohol—, Blake reconoció que introdujo a Amy en la heroína, algo de lo que aseguró haberse arrepentido enormemente. La ruptura entre ambos hizo que tocara fondo.
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[–>Desde la oscuridad más absoluta escribió canciones como Back to Black, Love Is a Losing Game, You Know I’m No Good y Tears Dry on Their Own.
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Amy y Blake se casaron en secreto el 18 de mayo de 2007 en Miami Beach, lejos de sus familias y acompañados únicamente por un pequeño grupo de amigos. / Levante-EMV
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Ante la autodestrucción que estaba viviendo la artista, su representante quiso llevarla a rehabilitación. Ella, contrariada, respondió diciéndole que no necesitaba ayuda. Esta conversación fue el punto de partida de Rehab. Y el resto ya es la historia de una de las mejores canciones y de uno de los mejores álbumes de la historia.
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El álbum que acabó con Amy
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Back to Black se convirtió en un éxito. El impacto no se limitó al Reino Unido, sino que alcanzó una dimensión internacional. Más de 16 millones de copias vendidas en todo el mundo, según la revista Billboard y la Academia de los Grammy. Ese éxito inconmensurable acabó con Amy. Una vida para la que no estaba preparada y que, en el fondo, no deseaba. Fue cuestionada, vilipendiada por la prensa amarillista, ridiculizada y perseguida por los paparazzis.
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SCH11 ZURICH (SUIZA) 01/08/2013.- Imagen de archivo distribuida hoy, martes 8 de enero de 2013, que muestra a la cantante británica Amy Winehouse durante su concierto en el Volkshaus de Zurich, Suiza, hoy, 25 de octubre de 2007. Según informaron hoy los medios de comunicación, una segunda investigación forense sobre la muerte de la cantante confirmó que su muerte había sido «accidental» y que se produjo debido al consumo excesivo de alcohol. Amy Winehouse, una de las artistas más prometedoras del Reino Unido y con numerosos premios, fue encontrada muerta en su apartamento de Camden el 23 de julio de 2011, tras una larga batalla contra el alcohol y las drogas. EFE/Steffen Schmidt / STEFFEN SCHMIDT / EFE
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La influencia que marcó a otras voces
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Amy inspiró a multitud de artistas, sobre todo británicas. Una de las más importantes, Adele, lo ha repetido en numerosas ocasiones. Siempre que ha tenido oportunidad lo ha reconocido: «Abrió el camino para artistas como yo». Llegó incluso a decir en un concierto que debía a Amy «el 90%» de su carrera.
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Winehouse dejó tres discos, uno de ellos póstumo: Lioness: Hidden Treasures. Este contiene una colaboración con quien ella consideraba uno de sus mayores referentes, Tony Bennett. En el videoclip oficial, grabado cuatro meses antes de que Amy falleciera, vemos a una joven tímida, cohibida y algo avergonzada por tener delante al artista que escuchaba con su padre cuando solo era una niña.
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La chica que había muerto cien veces
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Tal día como hoy nos dejaba. Una fecha que, al menos para mí, y si me permiten la licencia, quedó grabada. Todavía recuerdo el momento de la noticia. El no dar crédito, el buscar más información. Es difícil explicar aquello que despertaba.
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Lo cierto es que me cuesta escucharla. Esa forma de cantar, tan directa y desgarradora, hace que me afecte. Logra transmitirme el malestar, la angustia y el desasosiego. Provoca que no la escuche siempre que quiera, que me aparte de ella en ocasiones. Sin embargo, tarde o temprano vuelvo.
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Amy era aquella chica que escribía canciones porque lo necesitaba, no porque pensara en el éxito ni en la cantidad de personas que las iban a escuchar. Era la que nunca interpretaba un tema de la misma manera, la que decía la verdad, la que aseguraba no tener miedo a nada y la que, antes de que el mundo la perdiera, ya había muerto cien veces.
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Fuente: Levante – EMV
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