Me gustaría rescatarlos, por dignidad, pero no me dejan
La Comunidad de Madrid sigue en alerta por los incendios que afectan a su extremo suroccidental, mientras el gran fuego declarado en Burgohondo (Ávila) mantiene en vilo a toda la comarca del Alberche. Este incendio, que ha obligado a evacuar y confinar zonas de El Tiemblo, Navaluenga y otros municipios abulenses, avanza muy cerca del límite con la región madrileña y comparte operativo con los tres grandes focos activos en Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y el frente procedente de Almorox (Toledo).
[–>[–>[–>La simultaneidad de los incendios, favorecida por las altas temperaturas y el viento, llevó al Gobierno a declarar la emergencia de interés nacional, mientras miles de efectivos, entre ellos la Unidad Militar de Emergencias (UME), continúan trabajando para frenar unos fuegos que ya han obligado a evacuar a más de 11.500 personas entre Madrid y Ávila. Patricia, presa del miedo, abandonó ayer su domicilio a las afueras de El Tiemblo junto a sus dos perros y un gato, dejando en la vivienda a sus otros tres gatos.
[–> [–>[–>Un vecino de El Tiemblo recoge un trozo de ceniza en su parcela. / CEDIDA
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Fuertes vientos
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El municipio, y en concreto su urbanización, se vieron rodeadas por varios focos activos, tanto en la provincia de Ávila como de la Comunidad de Madrid. “Ayer a las 13:30 horas me fui con lo puesto. A mis tres gatos no pude sacarlos, no tenía espacio. Tuve que pedir ayuda porque no tengo otra vivienda donde ir y estoy en una habitación provisional en Alcorcón con mis tres animales. No sé nada de los gatos que dejé. Me gustaría poder sacarlos por dignidad humana, pero no me dejan acceder. Están confinados y con mascarillas”, lamenta. En ese instante, Patricia recibe una llamada que le comunica el desalojo de sus vecinos.
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“Me fui porque estábamos rodeados de fuego, soy bióloga y sé lo que significa. Caían cenizas gigantes. El viento es muy fuerte y, a menos que manden refuerzos, no conseguirán apagarlo. Estoy en contacto con agentes forestales y sé que están pidiendo voluntarios porque no hay medios suficientes. Es una situación insólita. Tener tantos focos activos a la vez, rodeando tantas poblaciones, nunca se había visto. Es imposible de controlar, se nos va de las manos”, cuenta mientras lee los mensajes de sus vecinos.
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Un helicóptero trabaja para extinguir el incendio, el 24 de julio de 2026, en Burgohondo, Ávila, Castilla y León (España). / Mateo Lanzuela / Europa Press
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«No quieren salir»
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Junto a ella fueron varios los vecinos que ayer, con niños, mascotas y personas mayores, abandonaron sus domicilios. Sin embargo, quedan personas confinadas en la zona: “Llevo siete años aquí y los daños de naturaleza son terribles. La gente está asustada, nos sentimos vulnerables. Quienes son mayores y nacieron aquí, tienen mucho más arraigo y no se quieren mover. Mi vecino tiene dos caballos y dice que hasta que no le echen, no abandonará su casa”. Patricia recuerda cuando, ayer, las salidas colapsaron.
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“Sólo había una, la de Febreros. San Martín de Valdeiglesias y Gredos estaban bloqueadas por la policía. Fue un caos absoluto salir por Robledo de Chavela por miedo a que el fuego avanzase hacia allí. Todo el Monte de El Castañar tiene fuego, proveniente de San Martín de Valdeiglesias. La Iruela, Navaluenga y Pelayos de la Presa también. Por lo que sé, la vivienda está a salvo, pero está rodeada”, concluye.
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Fuente: El Periódico de España
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