INCENDIOS MADRID | Las llamas acorralan las antenas españolas que controlan las misiones a Marte y la primera que captó el alunizaje del Apolo 11
El voraz incendio que en estos momentos asola a la sierra oeste de la Comunidad de Madrid, y que ya ha obligado a desalojar a más de 60.000 personas, ya ha alcanzado el complejo de comunicaciones del espacio profundo de la NASA situado a las afueras del municipio de Robledo de Chavela. Según las últimas informaciones trascendidas, todos los empleados del centro han sido desalojados mientras las instalaciones siguen estando expuestas a una «situación crítica» debido al avance de las llamas en la zona. Las imágenes satelitales estiman que el fuego podría haber entrado ya en las instalaciones aunque, por el momento, según confirman fuentes gubernamentales a El Periódico, parece que no hay grandes afectaciones. El gran temor es que el incendio ponga en jaque a uno de los tres nodos de todo el planeta encargado del seguimiento de misiones espaciales interplanetarias como, por ejemplo, los robots que buscan vida en Marte, así como el hogar de la primera antena del mundo que captó la histórica señal del alunizaje de la misión Apolo 11.
[–>[–>[–>La red de seguimiento global de la NASA, con el centro madrileño como uno de sus tres nodos, se ve amenazada por el voraz incendio forestal
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Las autoridades locales y la Embajada de los Estados Unidos, quien ostenta oficialmente la titularidad del centro, también adscrito al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y al ministerio de Defensa, afirman que están trabajando de forma coordinada para monitorizar el impacto del incendio en la zona. Fuentes de la administración norteamericana confirman que el fuego ha entrado en el recinto y, aunque es aún pronto para hablar de afectaciones, «cualquier daño potencial será evaluado cuando sea seguro hacerlo«. Mientras, explican, las tareas científicas asignadas al centro han sido transferidas a las instalaciones homólogas situadas en Califorma para «garantizar la continuidad del servicio y el apoyo ininterrumpido a las comunicaciones de las naves espaciales» actualmente operativas.
[–> [–>[–>Las tareas científicas del centro de comunicaciones espaciales de la NASA se han transferido a California ante el avance del incendio en la sierra madrileña
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Importancia científica
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El centro, también conocido como Deep Space Communications Complex de Madrid (MDSCC), lleva más de 60 años en marcha y es uno de los tres nodos de la NASA para hacer seguimiento de las misiones espaciales interplanetarias. En el mundo, solo hay dos centros más como este. Uno está en Goldstone (California, Estados Unidos) y el otro en Canberra (Australia). Estos, junto a Madrid, forman la red de seguimiento global de las grandes misiones espaciales que trabaja las 24 horas del día y los 365 días del año para monitorizar el trabajo de satélites, los telescopios espaciales y los rovers marcianos. El 16 de julio de 1969, las antenas españolas fueron las primeras en captar el éxito del alunizaje del Apolo 11. Ahora, entre sus funciones, destaca desde el seguimiento de misiones marcianas hasta la monitorización de los viajes a la Luna del programa Artemis.
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El centro, que lleva más de 60 años en marcha, es fundamental para misiones interplanetarias y captó la señal del alunizaje del Apolo 11
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Según explicaron los responsables del centro de Robledo de Chavela en una entrevista con El Periódico, hasta ahora las antenas madrileñas han seguido a más de 40 misiones espaciales al mes como, por ejemplo, el tráfico de los satélites que orbitan nuestro planeta, las misiones marcianas en busca de vida extraterrestre hasta el telescopio espacial James Webb, el observatorio espacial más potente jamás construido y que centra ahora su trabajo en el estudio de nuestro cosmos. En total, este complejo cuenta con 6 antenas entre las que destacan una de 26 metros de diámetro, cuatro de hasta 34 metros de diámetro y una con 70 metros de diámetro. El tamaño de estas infraestructuras, que en algunos casos suman entre 40 y 70 metros de altura, hace alimenta la esperanza de que, con un poco de suerte, el corazón de las antenas podría haber huído de los efectos más voraces de las llamas.
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