En la ciudad vivimos tan acelerados que dejamos de lado el respirar, el disfrutar…
En un contexto en el que cada vez más personas cuestionan el ritmo acelerado de la vida en las grandes ciudades y buscan alternativas más sostenibles y conscientes, historias como la suya reflejan un cambio de mentalidad que va más allá de una simple mudanza: es una transformación profunda en la forma de entender el trabajo, la familia y el propósito vital de cada uno.
[–>[–>[–>La historia de este hombre la comparte Lucas en su canal de YouTube @CrónicasdelCambio-DMR, un canal en el que comparte historias vivas de personas reales que tuvieron el valor de dejar atrás la ciudad para construir una vida más sencilla y plena en el campo o sin un hogar fijo.
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Dejó Buenos Aires por la naturaleza
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En uno de sus últimos vídeos, Lucas conoce la historia de Mauricio, un hombre de 37 años que dejó su vida en la capital de Argentina, Buenos Aires, para comprarse un terreno en medio de la naturaleza y empezar a construir su casa de madera, paja y barro, en el municipio de La Paz, ubicado en la provincia de Córdoba.
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Para empezar, el hombre explica sus orígenes: «Soy un chico al que siempre le gustó la vida de campo porque me he criado en Buenos Aires yendo a una granja y, bueno, uno va creciendo, estudiando; hay más obligaciones como la familia y el trabajo. Pero siempre deseé una vida en el campo, en la que cultivar y tener mis animales«.
[–>[–>[–>Terreno aislado comprado hace dos años
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Mauricio compró un terreno hace dos años y, poco a poco, ha ido retirando toda la vegetación, que le llegaba por encima de los hombros, para poder llegar a tener un espacio habitable y despejado. Además, el terreno lo usa para jugar con sus hijos cuando lo visitan: «Tengo tres hijos. Vinimos, armamos un campamento, una carpa, comimos algo, unas papitas y disfrutamos».
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Mauricio compró un terreno hace dos años y, poco a poco, ha ido quitando toda la vegetación. / Youtube / CrónicasdelCambio-DMR
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El principal problema del terreno, en el que aún no habitan sus hijos y esposa, ya que lo está reformando y dejando preparado para su familia, es que no tiene ni agua ni luz. «No llega ni la luz ni el agua. Así estamos; la luz está a 17 cuadras. Así que bueno, cuando compré este terreno, ya era consciente de que no había nada«, confiesa Mauricio.
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[–>Puede haber agua debajo de sus pies
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Aun así, según el padre de los tres niños, cree que puede haber agua debajo de sus pies: «Yo calculo que agua hay, nada más que hay que llamar a alguien que haga radiestesia [método que utiliza varillas o péndulos para, supuestamente, detectar corrientes subterráneas, mediante movimientos involuntarios] y decir: ‘Bueno, Aquí está el cobertizo, y empieza el trabajo.«.
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Otro de los principales problemas que preocupa a los conocidos de Mauricio es el trabajo. Pero él se lo toma con mucha tranquilidad: «Trabajé en la última fábrica en Fiat, pero hace unos 15 días renuncié al trabajo. No es la primera vez que dejo de trabajar; ya he renunciado a varios trabajos, buscando otras posibilidades, siempre haciendo lo que me gusta. No me preocupa nada«.
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Mauricio construye una casa de madera, paja y barro en la montaña. / Youtube / CrónicasdelCambio-DMR
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Su visión de la sociedad actual
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Finalmente, el hombre comparte su visión de la sociedad actual, sobre todo en las ciudades: «En la ciudad vivimos tan acelerados que dejamos de lado el respirar, el disfrutar, el decir: ‘Bueno, tengo que estar mirando el reloj a ver qué me empuja a hacer lo siguiente. Hay que disfrutar más, que eso es lo que todos queremos».
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También critica cómo el sistema te hace trabajar para acabar más cansado cada día: «Trabajas para una meta, después viajas unos 15 días y vuelves más roto de lo que te fuiste. Estás cansado de tener que volver a la rutina y te toca seguir trabajando todo un año. Entonces, ¿por qué querer 15 días de vacaciones para desconectarte del mundo si puedes vivir todo el año desconectado?«.
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