A la bechamel le pongo una cebolla dulce
En el mundo inmerso en las redes sociales, donde cada vez tienen más peso los contenidos cotidianos, como recetas, tips de limpieza o consejos sobre salud, destaca la figura de Lourdes Álvarez, una madre de familia numerosa -más concretamente de once hijos- que ha logrado convertir su rutina familiar en toda una fuente de inspiración para miles de followers.
[–>[–>[–>A través de su cuenta (@solosomos13), la experta en educación personalizada y mentoring familiar, comparte consejos sobre organización doméstica y recetas pensadas para alimentar a sus once comensales sin renunciar a la tradición ni al sabor.
[–> [–>[–>Una de las publicaciones que más ha llamado la atención es su forma de preparar croquetas caseras, una receta de las de toda la vida adaptada a grandes cantidades y explicada paso a paso con la naturalidad caracteriza a esta super madre.
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Croquetas. / ShutterStock
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Una receta con base tradicional
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«Me hace mucha ilusión hacer croquetas. Hice cocido con carcasas, por lo que rebañé todas ellas y saqué un montón de pollo. Además voy a añadirles jamón serrano», ha comenzado explicando.
[–>[–>[–>Para Lourdes, el secreto de una buena bechamel reside en el sabor y la textura. Por eso, insiste en utilizar cebolla dulce como base. ‘El toque final lo damos en la batidora con un chorro de aceite de oliva virgen extra y un trozo de mantequilla’, explica.
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Una textura perfecta
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Asimismo, señala la importancia de triturar bien el pollo y el jamón: «Así queda más fino y se integra mejor», asegura. Acto seguido, añade la harina y una pastilla de caldo para potenciar el sabor, junto a un litro de leche. «Una vez que la bechamel espesa, se incorpora la carne», concluye.
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[–>Formado y fritura, al estilo de siempre
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«Yo, las hago como me enseñó mi madre», ha revelado. Para lograr unas bolas perfectas, la creadora de contenizo utiliza dos cucharas, de esta forma, es mucho más fácil manejar la masa que previamente ha elaborado. Posteriormente, será el turno de bañarlas, primero en huevo y, después en pan rallado. Una vez realizados estos dos pasos, es hora de freírlas para poder emplatarlas. De esta forma alcanzarás unas croquetas «con la densidad perfectra».
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