Aluvión de peticiones en los cursos de Cruz Roja para obtener la nacionalidad
Para ofrecerle a sus hijos un lugar más seguro en el que poder crecer, por amor y para evitar las situaciones críticas que vivían en sus países. Esas son las razones por las que la brasileña Kelly Mafra Kaigawa, el ghanés Daniel Yeboah Agyei y la afgana Nadima Mirza, respectivamente, se mudaron desde sus países a Gijón. Ellos son solo tres de los inmigrantes que, tras vivir unos años en la ciudad más poblada de Asturias, tienen claro que su futuro pasa por asentarse en una tierra en la que se sienten «muy bien acogidos» y, por ello, buscan obtener la nacionalidad española para poder contar con los mismos derechos que el resto de la población.
[–>[–>[–>Los principales requisitos que necesitan para conseguir esa nacionalización es acreditar una residencia legal continuada de entre 1 y 10 años según el caso y aprobar los exámenes de conocimientos constitucionales y socioculturales (CCSE) y de español como lengua extranjera del Instituto Cervantes.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Completar esas pruebas orales y escritas resultaba complicado para numerosas personas. Muchas de ellas no habían tenido la opción ni de aprender a escribir en sus respectivos países de procedencia. Esas dificultades fueron trasladadas en la pasada década a la junta local de Cruz Roja en Gijón por parte de numerosos inmigrantes que se veían obligados a tener que repetir los exámenes y pagar de nuevo las tasas correspondientes. «Vimos que mucha gente nos demandaba dar cursos para formarles para esos exámenes y a través de un convenio con la Fundación Municipal de Servicios Sociales los pusimos en marcha en 2020», explica la coordinadora del proyecto de acciones de formación y de acogida a personas inmigrantes de Cruz Roja en Gijón, Beatriz Pedrayes.
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Las formaciones que empezaron a realizar en 2020 fueron totalmente pioneras y la junta local de Cruz Roja en Gijón sigue siendo el único recurso de Asturias que da la oportunidad a decenas de personas de prepararse los exámenes e ir «mucho más seguros», subraya Pedrayes.
[–>[–>[–>Aunque desde 2020 estos cursos han sido «un éxito», ha sido este año cuando se ha logrado un impacto todavía mayor. «En constitucional se ofertaron 30 plazas y quedaron seis en lista de espera. Finalmente pudimos acoger a todos», cuenta Pedrayes. Actualmente, el taller que permanece activo hasta el 4 de junio es el que está enfocado a conseguir el nivel A2 del «Dele», el diploma que acredita el grado de dominio del idioma español.
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Una de las sesiones. / Ángel González
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«Este año ha sido tremenda la demanda. Se ofertaban 25 plazas. Se cubrieron todas, pero es que además quedaron 29 en lista de espera», resalta Pedrayes, que apunta que «la mayoría son mujeres y proceden de diferentes países, como Alemania, Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Brasil, Senegal, Egipto, Ghana, Afganistán, Siria, Filipinas, Israel y Marruecos». Tanto Pedrayes como las docentes que colaboran en las dos sesiones semanales de estos cursos defienden que «hemos recibido a mucha más gente este año porque hay más inmigrantes y porque la gente se va enterando de que esto existe y se dan cuenta de que es muy útil para ir al examen sabiendo lo que hay que hacer».
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[–>En su caso, la afgana Nadima Mirza se apuntó a la formación de Cruz Roja porque ya había suspendido tres veces el examen. «Lo he hecho por cuarta vez el 17 de abril y he sentido que iba mucho mejor preparada. Aquí nos explican todo genial y escribimos mucho. Eso es clave para aprobar», afirma Mirza, quien cuenta con un negocio familiar de dulces típicos de Turquía. «Me está costando tanto el idioma porque en mi país los talibanes no dejan que las niñas vayan a clase», puntualiza Mirza, que agrega que «espero lograr la nacionalización para sentirme una española más y poder realizar trámites de forma más sencilla». «Agradecemos mucho que Cruz Roja tenga esto en Gijón. Es una suerte», asevera Mirza, que acumula 11 años en Gijón.
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Daniel Yeboah Agyei llegó a Gijón hace cinco años para vivir junto a su pareja. Hasta hace unos meses había trabajado en el sector del metal y ahora que está parado se ha centrado en obtener el «Dele». Tanto Yeboah como la brasileña Kelly Mafra definen a los cursos de Cruz Roja como «unas herramientas lingüísticas que abren muchas puertas y cambian nuestras vidas».
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