Amanda Ungaro, la exmodelo brasileña que amenaza a los Trump por el caso Epstein
Amanda Ungaro tiene una biografía inquietante, entre caviar y champán y expediente judicial: exmodelo brasileña, antigua diplomática, ex del hombre que presume de haber presentado a Donald Trump y Melania, pasajera adolescente en un avión de Jeffrey Epstein y ahora mujer deportada que amenaza con contar lo que dice saber.
[–>[–>[–>La frase con la que ha vuelto al centro del escándalo: «Iré hasta el final; no tengo miedo«. La publicó en X, dirigida a Melania Trump, en una serie de mensajes después borrados. No hablaba una política ni una abogada, sino una mujer que durante años se movió por el reverso brillante del trumpismo: fiestas en Mar-a-Lago, contactos con millonarios, fotos de salón y una relación con Paolo Zampolli, empresario italiano, viejo amigo de Donald Trump y aliado de su entorno.
[–> [–>[–>El empresario italoamericano y representante especial de Estados Unidos para las Asociaciones Globales, Paolo Zampolli, durante su visita a Belgrado el 21 de abril de 2026. / OLIVER BUNIC / AFP
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Promesas pantanosas
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La historia no empieza en Washington, sino en Brasil. Ungaro nació en Londrina, dejó pronto su casa para trabajar como modelo y entró en ese circuito internacional de agencias, castings, aviones privados y promesas algo pantanosas. Según ha contado ella misma, en 2002, con 17 años, viajó de París a Nueva York en un avión privado de Jeffrey Epstein. En aquel vuelo, asegura, había «unas 30 chicas», muchas de ellas muy jóvenes. También ha situado allí a Ghislaine Maxwell, la colaboradora de Epstein condenada por tráfico sexual.
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Durante años, Ungaro fue pareja de Paolo Zampolli, antiguo agente de modelos y personaje con entrada en el universo Trump. Zampolli no es un secundario cualquiera: es el hombre que siempre ha reivindicado haber presentado a Donald Trump y Melania en 1998. Con Ungaro compartió casi dos décadas de relación, fiestas en Mar-a-Lago y un hijo que hoy está en el centro de una batalla.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Disputa por el hijo
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Ungaro y Zampolli mantienen una disputa por la custodia de su hijo, citado en varias informaciones con cautela por ser menor. Ella sostiene que su deportación la ha alejado de él; él niega haber utilizado sus contactos para perjudicarla.
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El episodio que convirtió el drama privado en escándalo público llegó con el ICE. Amanda Ungaro fue deportada por las autoridades migratorias estadounidenses en octubre de 2025, después de pasar tres meses detenida.
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[–>Antes de la deportación, Ungaro había sido arrestada en Florida tras ser acusada de fraude vinculado a una clínica estética, cargos que ella niega. Su situación migratoria estaba vencida desde 2019, según recogen las informaciones publicadas.
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Según ‘Peopl’e, a partir de una investigación de ‘The New York Times’, Zampolli contactó con un alto cargo de ICE mientras mantenía con Ungaro la batalla por la custodia de su hijo. Él admite la llamada, pero niega haber pedido que la detuvieran o deportaran. El Departamento de Seguridad Nacional también rechaza que hubiera motivación política. Y la oficina de Melania Trump ha negado que la primera dama tuviera conocimiento o participación en los asuntos personales de Zampolli y Ungaro.
[–>[–>[–>Melania, en la mirilla
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Desde Brasil, Ungaro ha convertido su caída en contraataque. En abril de 2026, publicó mensajes en X en los que apuntaba directamente a Melania Trump y al entorno presidencial. «Derribaré tu sistema corrupto, aunque sea lo último que haga en mi vida», escribió, según medios que recogieron los mensajes antes de que fueran borrados. «Iré hasta el final; no tengo miedo», sentenció.
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La coincidencia temporal con una intervención pública de Melania Trump sobre Epstein disparó las especulaciones. La primera dama negó cualquier relación con los crímenes del financiero y rechazó haber viajado en su avión.
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El último capítulo lo ha añadido el propio Zampolli. En una entrevista con la televisión italiana RAI, el empresario dijo que «las mujeres brasileñas están programadas para causar problemas«, una frase que desató indignación en Brasil, y que iba por Amanda Ungaro, con quien mantuvo una relación de casi 20 años.
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