¿Amenaza al empleo o el futuro de la logística urbana?
El multiplicación de robots de reparto autónomos en las aceras de las ciudades EE.UU, Reino Unido, Japón, Corea del Sur y Alemania ha desatado una fuerte polémica social. Estos dispositivos, equipados con sensores y cámaras, prometen optimizar la logística en la entrega de alimentos y compras; Sin embargo, su presencia en espacios destinados al uso peatonal ha provocado quejas debido a los problemas de movilidad y a una creciente preocuparse para el futuro del mercado laboral.
El debate ha alcanzado una considerable dimensión política y ciudadana. En Chicago, el residente John Roberts ha liderado una Campaña para exigir la suspensión del uso de estos vehículos hasta que haya normas de seguridad claras. «Tuvimos que quitarnos del camino.«dice Roberts, describiendo la frustración de las familias ante una tecnología que, lejos de ser un avance, se percibe como un intrusión en el espacio público.
Incertidumbre regulatoria en las administraciones locales
La respuesta de las autoridades locales a este fenómeno ha sido desigual, aunque la tendencia se inclina hacia precaución. Mientras que a las ciudades les gusta san francisco han impuesto restricciones a su movimiento y Toronto optó directamente por prohibición en las aceras hace años queotros municipios como Glendale, en California, evalúan una moratoria temporal. El principal argumento de las administraciones es la falta de regulación específico que autoriza el uso de espacios públicos con fines comerciales para dispositivos automatizados.
Por su parte, los empresas de desarrollo insisten en el seguridad de sus sistemas. Según ellos, la tecnología está diseñada para detectar obstáculos y convivir fluidamente con los peatones, además de contribuir a la reducción del tráfico rodado reduciendo la necesidad de vehículos de reparto convencionales.
Incertidumbre regulatoria en las administraciones locales
El foco de tensión más agudo se sitúa en el campo laboral. Los sindicatos advierten que la implementación masiva de esta automatización podría significar la destrucción de miles de empleos precarios. Alex Marshall, presidente del Sindicato Independiente de Trabajadores de Gran Bretaña (IWGB), ha sido contundente: «Esto significaría que comunidades enteras de Londres, donde muchas personas tienen empleos precarios, sufrirían enormemente. La gente tendría que luchar por sus vidas contra estos robots inútiles.«.
Marshall enfatiza que el impacto social podría ser considerable y no descarta movilizaciones para exigir a los gobiernos locales que limiten la expansión de estas máquinas. A pesar de este clima de hostilidad, los informes de la industria predicen un crecimiento sostenido de estos vehículos durante la próxima década. El desafío para las ciudades será Equilibrando la eficiencia de la automatización con la protección del empleo y la calidad del espacio urbano.
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