Andy Burnham prepara su equipo y el plan de gobierno a la espera de saber si tendrá rival en las primarias laboristas
Andy Burnham ha empezado a trazar su plan para convertirse en el nuevo primer ministro del Reino Unido. El exalcalde de Mánchester, principal favorito para ocupar el cargo tras la dimisión de Keir Starmer este lunes, está trabajando en lo que serán las principales prioridades de su Gobierno y en la configuración de su equipo, incluido el nombramiento de miembros destacados del Partido Laborista en los principales cargos ministeriales. Burnham confía en que su llegada a Downing Street se produzca de la forma más ordenada posible, pero las dificultades para fijar un rumbo que convenza a todos los sectores de su partido amenaza con alterar sus planes.
[–>[–>[–>Una de las principales incógnitas es a quién eligirá como ministro de Economía, uno de los cargos de mayor poder en el Ejecutivo. Sobre la mesa está el nombre del actual titular de Energía y exlíder laborista, Ed Miliband, uno de los miembros del Gobierno que más ha presionado a Starmer para forzar su marcha y que más ha apostado por Burnham como su sucesor. Representante del sector situado entre el centro moderado y la izquierda más radical de su partido —donde también suele ubicarse a Burnham— su posible nombramiento ha generado recelos entre los laboristas más conservadores, que temen que su llegada provoque inquietud en los mercados y dispare los intereses de la deuda pública.
[–> [–>[–>Burnham ha insistido en que, más allá de quién ocupe la cartera de Economía, su voluntad es mantener las estrictas normas fiscales implementadas por la actual titular, Rachel Reeves, quien ha fijado la reducción de la deuda y el control del gasto público como una de sus principales prioridades en su etapa al frente del ministerio. La figura de Miliband, sin embargo, inspira poca confianza entre el sector empresarial y tampoco genera entusiasmo a los sindicatos, que consideran que su defensa férrea de la transición energética y de los objetivos de neutralidad climática perjudicará la creación de empleo.
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Posibles candidaturas
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Burnham tiene previsto presentar sus propuestas, entre ellas sus planes económicos, en varias intervenciones públicas la próxima semana. Un momento que se presenta determinante para convencer a los diputados más escépticos, quienes no han descartado presentar candidaturas alternativas en caso de que el aspirante a reemplazar a Starmer traspase sus líneas rojas. En las últimas horas ha sonado el nombre del actual secretario en Jefe del primer ministro y responsable de las relaciones intergubernamentales, Darren Jones, como un posible representante del sector más cercano al centro moderado.
[–>[–>[–>A la lista de posibles candidaturas alternativas se ha sumado también Al Carns, exsecretario de Estado de las Fuerzas Armadas, cuyas ambiciones para reemplazar a Starmer ya se hicieron públicas tras la debacle electoral del pasado mayo, a pesar de ocupar un rango ministerial intermedio y de ser una figura hasta ahora desconocida para el gran público. Carns no ha descartado disputar el liderazgo del partido a Burnham, a pesar de que por ahora no parece contar con el apoyo necesario de 81 diputados para entrar en la carrera.
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Batalla interna
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La posibilidad de que alguno de los dos potenciales candidatos dé un paso al frente dependerá del rumbo que fije el exalcalde de Mánchester en los próximos días. Carns se ha inclinado por facilitar una transición rápida y ordenada, pero ha asegurado que existe la posibilidad de que se inicie un proceso interno que obligaría a posponer la elección de un nuevo líder hasta septiembre. “Yo siempre me inclino por actuar con mayor rapidez y me gustaría evitar una campaña de tres meses, pero necesito ver —tenemos que ver entre todos— un programa político claro y conciso antes de apoyarlo”, ha asegurado, a preguntas de este medio, en un encuentro con la prensa extranjera este martes en Londres.
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[–>Todo apunta a que, incluso si algún potencial candidato consigue el apoyo necesario de los suyos y da un paso al frente, Burnham se alzará con la victoria. El principal aspirante al cargo cuenta con el apoyo de hasta tres cuartas partes de los 400 diputados laboristas y todas las encuestas le han situado como el principal favorito de la militancia y de los sindicatos afiliados, quienes también tendrían derecho a voto en unas eventuales elecciones internas. La cómoda ventaja de Burnham obligará a muchos a plantearse si una guerra abierta en el partido —y los previsibles daños a su imagen— es la mejor respuesta a su crisis interna.
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