ASESINATO DE JUDTIH | El hallazgo de ADN de dos hombres obliga a revisar viejas hipótesis en el caso de una mujer asesinada en Vigo en 2023
Cuando la Guardia Civil empezó el 23 de noviembre de 2023 a investigar el crimen de Judith Muñoz González, una mujer de 37 años asesinada en Vigo cuatro días antes, pronto se encontró con muchos hilos de los que tirar. Demasiados. Toda una maraña de información y posibles pistas que convirtieron el caso en un rompecabezas. Transcurridos más de dos años desde entonces, la investigación judicial y concretamente el ADN vuelven a situar a los agentes en un escenario muy parecido. El hallazgo del perfil genético de dos hombres todavía sin identificar bajo las uñas de la víctima, así como en otras partes del cuerpo y en la camiseta y las medias que vestía la mujer, ha dado un «giro total» al caso. La jueza ha archivado provisionalmente el procedimiento, exonerando con ello al único investigado judicial que ha habido hasta la fecha, un cliente de la mujer que estuvo con ella la noche del homicidio, y ha ordenado a la Guardia Civil que investigue quiénes son esos otros dos varones, cuya identidad a día de hoy es un enigma al no figurar en la base policial de ADN.
[–>[–>[–>La decisión adoptada por la instructora coincide con los planteamientos de la defensa y la Fiscalía. Este archivo judicial no supone, sin embargo, dar carpetazo al caso. Todo lo contrario. La jueza ordena a la Guardia Civil reactivar su investigación policial de cara a averiguar quienes son esos varones cuyo rastro se evidenció en las uñas de Judith y si alguno de ellos, o los dos, tienen algo que ver con la autoría del crimen. Porque esa es ahora la principal hipótesis que hay sobre la mesa.
[–> [–>[–>Una muerte por asfixia
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A Judith, que tenía 37 años y se dedicaba a la prostitución, la mataron por asfixia tras inmovilizarla, agarrarla del cuello e introducirle un paño de microfibra en la boca. La mujer luchó por su vida. «Si atendemos a la autopsia, existió en el momento de la agresión un forcejeo entre la víctima y el agresor, lo que explica la presencia de sangre de origen humano en las uñas de ambas manos (de Judith). Dicha sangre se debe reputar como perteneciente al agresor de la víctima, con el que ésta se enfrentó cara a cara para evitar ser asfixiada, lo que implica que el titular de dicha sangre sea el principal autor de la muerte de Judith», razona la jueza en el auto emitido este pasado 12 de febrero. Dado que en las uñas es donde se encontraron los perfiles genéticos de esos varones A y B hoy todavía desconocidos, es por lo que procede averiguar quiénes son para avanzar en el enigmático caso.
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Judith tenía 37 años y una hija menor de edad. / FdV
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Así que esa es ahora la clave. Poner nombre y apellidos a esos sospechosos. A la espera de las diligencias que con este objetivo realice la Sección de Investigación Criminal de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Pontevedra, la acusación particular ya avanzó que pedirá que se cotejen esos rastros genéticos con los de otros dos hombres a los que ya se investigó policialmente durante los primeros meses tras el crimen, vías que se acabaron abandonando cuando se detuvo a C.F. después de que la geolocalización de su teléfono móvil lo situase junto a Judith la madrugada del 19 de noviembre en que ésta desapareció y cuando se sospecha que la mataron. «Lo único que buscamos es que se haga justicia y que se encuentre al verdadero autor o autores del crimen», afirma Paula Diéguez, abogada de la familia de la víctima.
[–>[–>[–>Aunque el perfil genético del hasta hace unos días investigado judicial aparece en el trapo que se introdujo en la boca de la víctima, ello no implica, dice la jueza, que fuese él quien se lo introdujo. Los indicios no son suficientes, máxime tras el hallazgo del ADN de otros varones. Dado que ese hombre mantuvo un encuentro sexual con la mujer, lo que pudo haber ocurrido a juicio de la instructora es que Judith hubiese utilizado ese paño en dicho momento, lo que explicaría la presencia de semen, que lo guardase y que después el verdadero agresor «lo localizase entre las pertenencias de la víctima y lo emplease para su cometido de asfixiarla».
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Otras vías de investigación
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Parece claro que la Guardia Civil deberá revisar viejas hipótesis que descartó y abrir nuevas vías, volviendo a explorar el entorno de Judith, para saber quienes son los hombres cuyo rastro quedó bajo las uñas de la fallecida. Una de las principales vías de investigación tras el crimen fue la del novio de la víctima, un hombre natural de Brasil que ya había acumulado un buen historial delictivo en su país natal y que en Vigo fue condenado por maltratar a la fallecida, de la que tenía una orden de alejamiento pese a la cual seguían viviendo juntos en una casa abandonada de Redomeira. Llegó a emitirse una orden de búsqueda contra él, ya que se fue de allí días después de desaparecer la mujer, lo que levantó lógicas sospechas, pero esta hipótesis se acabó abandonando policialmente hablando.
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[–>Otra que también se desechó en su día fue la de otro hombre que también tenía una relación muy estrecha con Judith. El entorno de la víctima le habló a la Guardia Civil de él, con cierto recelo y temor. «Hay que tener mucho cuidado con él», avisaron a los agentes. Los guardias civiles lo investigaron y acabaron descartándolo. «Carece de interés para la investigación», rezaba uno de los atestados policiales. Pero ahora todo vuelve a estar sobre la mesa.
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