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así es Losar de la Vera y sus 100 esculturas vivas

así es Losar de la Vera y sus 100 esculturas vivas
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  • Publishedmarzo 19, 2026



Situada en el noroeste de la provincia de Cáceres, la comarca de La Vera es uno de los destinos menos conocidos de Extremadura, uno de esos lugares que deja buen sabor de boca a quien lo visita. Su belleza es tal que incluso el emperador Carlos V eligió uno de sus pueblos, Cuacos de Yuste, para retirarse allí y pasar los últimos días de su vida. Entre las quebradas naturales, paisajes de montaña y frondosos bosques se esconden un puñado de pequeños pueblos que han sabido conservar, a lo largo de los años, no sólo su arquitectura tradicional de adobe, madera y piedra, sino también sus costumbres, sus tradiciones y ese ambiente de serenidad y calma que se respira en los ambientes más rurales.

Arte topiario, esculturas artísticas sobre árboles y arbustos, en la localidad de Losar de la Vera, en Cáceres.© Inés Cano
Arte topiario, esculturas artísticas sobre árboles y arbustos, en la localidad de Losar de la Vera, en Cáceres.© Inés Cano

cada uno de los 19 municipios que conforman esta región Tiene una serie de atributos que lo hacen especial y único. Un claro ejemplo de esto es el el arte topiario del que hace alarde Losar de la Vera, una disciplina que consiste en Dale a las plantas formas artísticas con una poda creativa. La avenida principal de la ciudad, dividida en dos: la de Carlos V, que comienza en la entrada que viene de Jarandilla y llega hasta la plaza de la Viñuela, y la Avenida de Extremadura, que se extiende desde dicha plaza, se concentra hasta 120 esculturas con formas diferentes y llamativas lo que llevó a Losar a adoptar el apodo “La ciudad de los jardines”.

De podar olivos a crear esculturas

La historia de este arte en la ciudad comienza en 1972. Por aquel entonces, el Ayuntamiento había alquilado unos terrenos de la finca de Robledo a Viveros Balboa, a quienes acabó comprando todas las plantas que allí guardaba. Pero no fue hasta 1976 que el repertorio artístico vegetal local empezó a tomar forma. ese año Vicente Mateo Domínguez Pérezque acababa de plantar tabaco en la mencionada finca y que había trabajado como podador en la comarca -especialmente de olivos- fue contratado por el Ayuntamiento como jardinero. Mateo, como lo conocían sus vecinos, vio un reportaje en una revista sobre arte topiario que despertó su interés por crear figuras artísticas con plantas vivas. Su primera escultura fue un cántaro que realizó a partir de un ciprés y que aún hoy se puede contemplar junto al colegio Francisco Parra.

Arte topiario, esculturas artísticas sobre árboles y arbustos, en la localidad de Losar de la Vera, en Cáceres.© Inés Cano

Después de años de trabajo, el jardinero pidió un ayudante y fue en 1989 cuando empezó a trabajar con él. José Antonio Díaz Correas. «Durante el primer año me dediqué a regar, porque en esa época no había riego por aspersión, entonces usaba una goma de 25 metros para llegar a todas las esculturas de la avenida. Otros días cortaba y quitaba la maleza», explica esta vecina losareña. Al año siguiente, tras consultar al alcalde, Mateo comenzó a enseñarle todos sus conocimientos y secretos para realizar los trucos. Vicente Mateo Domínguez Pérez falleció en 1991 cuando José Antonio sólo llevaba dos años trabajando con él. A sus 25 años deberá tomar las riendas de este laborioso trabajo y asumir la responsabilidad de mantener vivo el legado de su maestro y la pesada tarea de seguir haciendo de su ciudad un referente en este arte. “El primer año fue bastante difícil”, recuerda, “fue todo un desafío hacer todo el trabajo solo con tan poca experiencia”.

Hoy, después de 37 años como jardinero en Losar, Díaz Correas recuerda con mucho cariño a su maestro: “era un hombre muy astuto y trabajador que dedicaba hasta 14 horas diarias a cuidar los jardines y sus figuras y, además, lo hacía todo manualmente, con tijeras de podar, que tenía mucho más mérito”. «Conseguir una cifra podría llevar de dos a cinco años».. Entre las figuras creadas por los primeros se encontraban una cigüeña, dos jarrones, un estandarte sacado en procesión, varios ciervos y el nombre de la ciudad así como sus iniciales a ambos extremos de la avenida.

“El tiempo no pasa en vano para las plantas y las personas”, subraya el jardinero, por lo que estas figurillas se fueron perdiendo poco a poco, aunque cuidó algunas de ellas con mucho trabajo y esfuerzo. Ni que decir tiene que al ser plantas vivas hay que estar atentos a muchos factores, como el clima o las plagas que llegan con la primavera. La paciencia y el tiempo también son importantes. Es a principios de mayo cuando comienza la tarea más dura y laboriosa, la de podar las plantas para mantenerlas o darles la forma deseada.

Arte topiario, esculturas artísticas sobre árboles y arbustos, en la localidad de Losar de la Vera, en Cáceres.© Inés Cano

Un hombre con una mula, una era, dos bueyes con un carro, un pato Donald, un oso con dos ositos y un hombre junto a una mujer con un puchero en el medio… son algunas de las piezas que diseñó. Entre las obras también hay espacio para homenajes, como el escultura que rinde homenaje al deportista José Manuel Calderón, el único extremeño que ha jugado en la NBA; o la obra en homenaje a Luis, sastre de la región conocido como “el Juanela”, a quien representa junto a un toro; o un grupo de bailarines celebrando el grupo folclórico local Sal Morena. Normalmente prefiere que los personajes estén vinculados a esta tierra, a sus tradiciones y a su trabajo, aunque siempre hay espacio para un toque de fantasía.

A Díaz Correas aún le quedan algunos años antes de jubilarse, pero ya está enseñando este arte del topiario a uno de sus trabajadores, aunque admite que lo hace poco a poco, porque no quiere que se aburra y pierda el interés.

Arte topiario, esculturas artísticas sobre árboles y arbustos, en la localidad de Losar de la Vera, en Cáceres.© Inés Cano

Un arte que cautivó al Rey de España

Quienes hablen con José Antonio le escucharán contar cómo su maestra le dijo que incluso el propio rey emérito, Juan Carlos I, quiso llevarlo a trabajar en el Palacio de la Zarzuela. El monarca quedó impresionado por su trabajo tras una visita de incógnito a la ciudad, durante la cual se le acercó una escolta en un viejo Seat 127 negro con cristales tintados procedente de Cuacos de Yuste. Pero Mateo rechazó la oferta, porque no quería salir de su ciudad ni de sus jardines. A Díaz Correas también le ofrecieron ir a otros destinos para realizar este trabajo, pero al igual que su maestro, prefiere quedarse en su país natal.

Don Juan Carlos no es el único que ha apreciado los encantos de Losar de la Vera. Hasta aquí vienen grupos de toda España para realizar excursiones, aprovechando la escapada a otros destinos conocidos de Cáceres, como Trujillo, para visitar posteriormente esta sorprendente ciudad. “Para mí es un orgullo que venga gente de diferentes partes del país a verla y una motivación para seguir creando y trabajando duro, pero también es una responsabilidad, porque debo seguir manteniendo a mi ciudad en el mapa turístico”.



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