Economia

así evolucionará la nueva economía en 2026

así evolucionará la nueva economía en 2026
Avatar
  • Publishedenero 5, 2026



Acabamos de cerrar un 2025 profundamente intenso y que, en el universo tech, pasará a la historia por noticias como el fenómeno DeepSeek, el modelo chino de inteligencia artificial que rompió el mercado al demostrar una eficiencia altísima con un coste de entrenamiento inferior al de sus competidores occidentales, el esperado lanzamiento de GPT-5, la versión más inteligente de la famosa herramienta de OpenAI, la presentación por parte de Microsoft de Majorana 1, el primer chip cuántico del mundo impulsado por una nueva arquitectura de núcleo topológico con la que se esperan ordenadores cuánticos comerciales que resuelvan problemas complejos en años en lugar de décadas… La velocidad del cambio supera cualquier previsión, por lo que la capacidad de adaptación ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito de supervivencia.

A pesar de las incertidumbres geopolíticas que azotan el mundo y que no parece que vayan a solucionarse a corto plazo, el año que acabamos de estrenar supone una oportunidad para mirar hacia delante, para dar el impulso definitivo a revoluciones como la del hidrógeno verde, esencial para avanzar en la descarbonización, o la de la IA agéntica, diseñada para tomar decisiones con mínima (o ninguna) intervención humana. Las empresas apostarán por estrategias de digitalización que se traduzcan en eficiencias tangibles y experiencias personalizadas, huyendo de la tecnología como un fin en sí mismo para buscar el retorno de inversión directo. También será el curso en el que la sostenibilidad revalide su condición de imperativo transversal sin el cual los proyectos empresariales, por muy ambiciosos que sean, carecerán de crédito ante la sociedad.

Asistiremos a un entorno de alta exigencia, en el que los avances técnicos habrán de acompasarse con un compromiso ético, un binomio indisoluble para abordar los grandes retos de nuestra sociedad. El 2026 se perfila como un año de continuación de las inercias tecnológicas recientes, de convergencia entre diversas corrientes de innovación para forjar una economía más resiliente y responsable. Especialistas de primer nivel abordan para ABC las tendencias que definirán el rumbo de este nuevo año.

Inteligencia artificial

El momento de la cultura FinOps

En un tiempo récord, esta tecnología se ha consolidado como una herramienta con capacidad de transformar la actividad de empresas, administraciones públicas y ciudadanos. El frenesí por la inteligencia artificial continuará en 2026, aunque algunas de las empresas detrás de su desarrollo se replantearán la forma de proceder. Antonio Pita, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), vaticina que coexistirán dos rutas de investigación: la de los gigantes que siguen escalando modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) y la de quienes creen que ese camino no basta para alcanzar la ansiada inteligencia artificial general (AGI). Yann LeCun, hasta hace poco jefe de IA en Meta, trabaja, por ejemplo, en modelos alternativos conocidos como ‘world models’, arquitecturas que intentan razonar, recordar y planificar como lo haría un ser vivo.

El docente cree que si 2025 fue el año de las demos, los errores y los aprendizajes, los próximos meses estarán marcados por la implementación real, pero en pequeñas dosis: «Los agentes de IA empiezan a infiltrarse en tareas muy concretas, como redactar informes, vigilar bases de datos, monitorizar a la competencia y generar documentación». Las compañías que los integren de forma sensata, dice, ganarán velocidad, mientras que las que los aíslen como juguetes de laboratorio perderán la carrera silenciosa de la eficiencia.

José Monteiro, CEO de The Game Changers Lab, explica a este periódico que más que por la tecnología en sí, que evolucionará hasta límites impensables, este año habrá una preocupación creciente por los costes asociados a la inteligencia artificial generativa, por lo que las compañías actuarán en consecuencia. «Cada consulta se traduce en un flujo bidireccional de datos, un token de entrada (input) y otro de salida (output). Imaginemos un banco que en su app gestiona millones de interacciones diarias a través de modelos de terceros… el volumen de procesamiento puede derivar en costes operativos de gran magnitud», advierte. Es por ello que una tendencia de este año y sucesivos será la adopción de FinOps, prácticas para optimizar los costes de la nube. El experto recuerda que según previsiones de la consultora IDC, para el año 2027, el 75% de las empresas a nivel global combinarán IA generativa con procesos de FinOps.

Otra tendencia del nuevo año será una mayor implicación del CEO en las iniciativas en torno a esta tecnología, con una aproximación ‘top-down’. «Más que una herramienta tecnológica, la inteligencia artificial es puro negocio», señala como causa de la pujanza de este enfoque. También serán habituales en las empresas las asociaciones entre el departamento IT y el de Recursos Humanos porque la democratización de la inteligencia artificial exigirá un plan de transformación cultural general.

Ciberseguridad

Foco en la cadena de suministro

Más que un simple escudo técnico, la ciberseguridad pasará a concebirse como el sistema inmunológico vital de cualquier organización ante el perfeccionamiento de los ataques. Francisco Valencia, director general de Secure&IT, compañía española de TI referente en el ámbito de la ciberseguridad, asegura que este campo afronta en 2026 un escenario cada vez más complejo, «marcado por el avance de la inteligencia artificial, el aumento sostenido de los ciberataques y una presión creciente sobre la cadena de suministro». A su juicio, sectores críticos como pueden ser el financiero, sanitario, industrial, energético y las administraciones públicas seguirán siendo los principales objetivos, «con ataques más frecuentes, sofisticados y con mayor impacto operativo y reputacional».

La inteligencia artificial, augura el experto, se consolidará como un arma de doble filo: clave para mejorar la detección y respuesta ante incidentes, pero también utilizada por los ciberdelincuentes para automatizar ataques, crear campañas más creíbles y desarrollar malware adaptable. «A todo esto se suma el riesgo creciente en la cadena de suministro, donde un fallo en un proveedor puede desencadenar efectos negativos en cascada». Es este un aspecto en el que también ahonda Excelia, multinacional española de consultoría, tecnología y servicios profesionales, que señala que a lo largo de este curso la monitorización de terceros y la implementación de mecanismos de ciberseguridad integrados serán esenciales para garantizar la continuidad y resiliencia del negocio, dado que los riesgos externos y los incidentes en proveedores seguirán creciendo en complejidad e impacto.

Francisco Valencia recuerda que el cumplimiento normativo, impulsado por reglamentos como NIS2 o DORA, ganará protagonismo como factor de confianza y competitividad: «Mientras tanto, el ransomware seguirá siendo la amenaza dominante. En este contexto, la tecnología es esencial, pero debemos tener en cuenta que la formación y la cultura de seguridad seguirán siendo decisivas». En definitiva, la resiliencia de las organizaciones dependerá, sobre todo, de su capacidad para hacer de la seguridad un valor compartido por todo el equipo.

Sostenibilidad

Un nuevo KPI para el CIO

La sostenibilidad ha dejado de ser una declaración de buenas intenciones para convertirse en un indicador clave para medir el éxito del CIO (Chief Information Officer o Director de Sistemas de Información), un cambio propiciado por dos factores, según la consultora tecnológica Seidor. Por un lado, regulaciones estrictas como la normativa europea CSRD, que obliga a las compañías a reportar de forma detallada en sostenibilidad, y, por otro, la propia ‘paradoja de la IA’. «La tecnología que optimiza la eficiencia operativa es, a su vez, intensiva en consumo de recursos», explican los expertos de la firma. Para resolver esta contradicción, prevén un auge de las prácticas de ‘GreenOps’, es decir, gestión de la nube pensando en costes económicos y también en impacto ambiental. «Las empresas deberán equilibrar la innovación con la huella de carbono, haciendo de la eficiencia del hardware (uso de LPUs/NPUs, chips especializados en acelerar la IA con menos consumo que los procesadores tradicionales, y optimización de modelos) una decisión tanto financiera como de responsabilidad corporativa», concluyen.

Banca

Operativa de precisión total

La consultora McKinsey & Company ha publicado recientemente un informe que aborda el futuro del sector bancario y concluye que el tamaño no es un factor determinante porque la ventaja competitiva se desplazará hacia la denominada ‘banca de precisión’, un concepto que se sustenta en cuatro pilares. El primero es la inversión selectiva en inteligencia artificial para elevar la productividad y optimizar el retorno sobre el capital. El segundo gira en torno al cliente. «Las entidades financieras tendrán que emigrar de la segmentación tradicional a la personalización total, adaptando productos y servicios a cada persona», expone. En un mercado saturado de ofertas genéricas, la capacidad de tratar a cada cliente como un individuo único será el mayor activo de fidelización.

El tercer elemento que cobrará importancia en 2026 son las fusiones y adquisiciones, aunque la consultora aclara: «Operaciones enfocadas en capacidades estratégicas y presencia local, no en la escala por sí misma». Por último, incide en que hará falta que los bancos gestionen el capital con una visión granular –por producto y por cliente– para liberar recursos y reasignarlos con precisión. La IA agéntica podría transformar áreas críticas como depósitos, pagos, riesgo, productividad comercial y automatización del servicio al cliente.

El informe señala que la capacidad del sector para generar valor sostenible dependerá de su habilidad para escalar la inteligencia artificial más allá de los proyectos piloto e impulsar transformaciones profundas. En un plazo de tres a cinco años, estima, podrían emergen incluso bancos nativos en IA capaces de ganar cuota de mercado con rapidez frente a las entidades tradicionales. Un universo de oportunidades que, sin duda, empezará a acelerarse este 2026.

Pagos

Orquestación inteligente

Pagar se ha convertido en un acto invisible, pero detrás de cada transacción se libra una batalla de algoritmos. Con una Europa asimétrica donde cada país dicta sus propias reglas de juego, los comercios se enfrentan al reto de satisfacer a usuarios cada vez más exigentes sin disparar sus costes operativos. La respuesta está en la orquestación inteligente. «El sector de pagos digitales y fintech opera en un entorno de creciente complejidad, con más métodos, más esquemas locales y mayores expectativas por parte de comercios y usuarios. A ello se suma una Europa claramente asimétrica, donde cada país ha desarrollado soluciones y hábitos de pago propios. En este contexto, la orquestación inteligente de pagos se ha consolidado como la gran tendencia, al permitir decidir en tiempo real cómo ejecutar cada transacción, eligiendo método y ruta según coste, riesgo y experiencia», subraya José Luis Nevado, CEO de Sipay. Sobre esa base, el ‘agentic commerce’ empieza a materializarse. Se trata de agentes de IA capaces de actuar en nombre del usuario, entendiendo su contexto y preferencias, y tomando decisiones de compra y pago de manera autónoma, sin intervención constante.

«En paralelo, los pagos ‘account-to-account’ ganarán peso en usos comerciales gracias a los pagos inmediatos. En España, Bizum ha impulsado una adopción masiva, y el siguiente paso es progresar hacia esquemas interoperables a escala europea», vaticina. Al mismo tiempo, avanza la convergencia entre pagos, software y servicios. «Los ISVs, proveedores de software sectorial como TPVs o plataformas de gestión –dice– integran el pago de forma nativa en sus soluciones, haciendo que el cobro forme parte del flujo operativo del negocio y se convierta en una palanca directa de eficiencia y crecimiento».

Telecomunicaciones

Búsqueda de hipereficiencia

Los operadores de telecomunicaciones deberán elegir entre ser meros proveedores de conectividad o actores digitales relevantes. Luis Manuel Díaz de Terán, vicepresidente y director de telecomunicaciones de Capgemini Engineering en España, explica a ABC que para lograr esto último es clave que aprovechen una serie de tendencias tecnológicas. La IA, por ejemplo, será esencial para tener redes de telecomunicaciones «hipereficientes que se autoconfiguran y autoreparan, garantizando siempre una experiencia de usuario perfecta». Va más allá: «No es solo eso, sino que gracias a la IA los operadores pueden desarrollar nuevos servicios personalizados, seguros y fiables tanto para los usuarios de residencial como para las empresas». Otra tecnología que no habrá que perder de vista será el cómputo cercano (edge computing) porque gracias a él «los operadores pueden desarrollar servicios punteros para empresas y clientes con una latencia imperceptible para el ser humano», algo decisivo para la utilización eficiente de robots o para la conducción autónoma.

En lo que respecta al cloud, resultará de utilidad tanto para ofrecer servicios de una manera más eficiente y rápida a sus clientes como para garantizar la soberanía y fiabilidad de los mismos, según el experto. Por otro lado, cree que el dominio de la computación cuántica para garantizar la seguridad de las comunicaciones será otra de las áreas tecnológicas emergentes que los operadores habrán de vigilar. Las comunicaciones no terrestres también ocuparán un lugar destacado. «Europa y sus operadores deben aprovechar y garantizar la cobertura y las comunicaciones en cualquier lugar y ante cualquier eventualidad. Garantizar esta soberanía tecnológica es especialmente importante en un mundo con una situación geopolítica más inestable», dice. Y naturalmente el 6G dará que hablar. «No solo aumentará el ancho de banda en un factor de x1000, reducirá la latencia al orden de microsegundos o aumentará exponencialmente el número de dispositivos conectados, sino que llevará la IA de manera nativa en la red, que pasará a ser capaz de sentir y dar cobertura y servicio de una manera hiperflexible e hipereficiente».

Startups

Señales de recuperación

Constituyen uno de los motores de la nueva economía y en 2026 las perspectivas son buenas. «En España, el ciclo de inversión que venimos viviendo es bastante claro: sobrecalentamiento (2020–2021), corrección (2022–2023) y normalización selectiva (2024–2025). Para 2026, mi lectura es sencilla: habrá capital (hay mucho fondo con pólvora en la recámara), pero irá a compañías con fundamentos sólidos, foco y capacidad de ejecución», asegura Nacho Ormeño, cofundador y CEO de StartupXplore.

En su opinión, España llega a 2026 con un ecosistema más maduro y señales de recuperación de la actividad, en especial en el último semestre de 2025. «Mi apuesta es que los ganadores de 2026–2027 serán equipos con un producto global, una estrategia de llegada a mercado eficiente y una ventaja competitiva clara», apunta. Y, en concreto, los sectores que identifica con mayor potencial son: agentes de IA ‘end-to-end’, control del coste de la IA (AI FinOps/AI ROI), energía + data centers, ciberseguridad para la era IA; dual-use (civil + defensa), climatech, IA industrial, vertical SaaS con servicios integrados y fintech B2B ‘por detrás’ (infraestructura para cobros, pagos y conciliación).

Biotecnología

Marco regulatorio vibrante

La biotecnología ya ha demostrado su potencial para generar conocimiento y convertirlo en soluciones innovadoras que mejoren la vida de las personas. De cara a 2026, se consolidará como un sector estratégico para la competitividad, la autonomía industrial y la sostenibilidad del Viejo Continente. Este año no será uno más, sino que estará condicionado por la evolución del marco regulatorio europeo, indica a este periódico la patronal española Asebio, que habla de «iniciativas clave» como la reciente Biotech Act I, la Critical Medicines Act, la ERA Act o la Estrategia Europea de Ciencias de la vida, que «buscan acelerar la innovación, reforzar la biofabricación y facilitar el acceso a financiación, datos e infraestructuras». En este escenario, «la adaptación regulatoria a tecnologías disruptivas como las NGTs (Nuevas Técnicas Genómicas), la inteligencia artificial o el uso avanzado de datos sanitarios será determinante, junto a la armonización normativa y la integración real del mercado único», completan desde Asebio.

En paralelo, ganarán peso enfoques como One Health (concepto referido a una aproximación integral a la salud humana, animal y ambiental), la bioeconomía circular y la preparación frente a amenazas sanitarias. En nuestro país, el despliegue de la futura Estrategia de Tecnologías Profundas, así como otras industriales, de salud digital y de prevención, reforzará el papel de la biotecnología como motor de innovación, resiliencia y crecimiento sostenible.

Gran consumo

Anticipación de necesidades

En un entorno donde la incertidumbre es la única constante, el sector ya no se conforma con ajustes puntuales, sino que busca una metamorfosis de calado. «Las tendencias en gran consumo están llevando a las compañías a replantear su negocio con cambios de fondo, orientados a competir mejor en un entorno más exigente. Desde BCG observamos que el crecimiento sostenible exige decisiones estratégicas claras y una mayor capacidad de adaptación», valora para ABC Joan Sol, Managing Director & Partner de Boston Consulting Group, Responsable de Gran Consumo en Iberia.

La transformación comienza con una reconfiguración activa del portfolio: «En contextos inciertos, priorizar resulta clave para concentrar recursos en categorías, marcas y capacidades con mayor potencial. A esto se suma una gestión más precisa del binomio precio-valor, porque con consumidores más atentos al valor recibido, acertar con el precio, el mix y la promoción se convierte en un factor determinante para proteger márgenes y sostener volumen». Otro elemento que gana relevancia como palanca de crecimiento es la personalización, «permitiendo construir relaciones más sólidas y maximizar el valor de cada interacción». Comprender mejor al consumidor y anticipar sus necesidades, dice Joan Sol, impulsa el crecimiento incluso en mercados maduros: «Todo ello se ve acelerado por la inteligencia artificial generativa y analítica avanzada, que mejora productividad, calidad de decisión e innovación».

Turismo

Automatización de procesos

2026 supondrá un año de profunda transformación, donde cristalizarán las grandes apuestas en innovación y tecnología de estos últimos años. Así lo cree Carlos Díez de la Lastra, CEO de Les Roches. «Los nuevos avances en digitalización y tecnología dejarán de ser algo experimental y adicional para convertirse en infraestructuras competitivas e imprescindibles para la cadena estratégica de la industria», dice. La verdadera diferenciación, a su juicio, estará en aquellos que ya no usen los datos y las nuevas aplicaciones de forma aislada, sino que las integren en su labor diaria de manera estratégica. «La adopción de modelos disruptivos, el uso masivo de datos para la hiperpersonalización de las ofertas y la automatización de procesos como palanca para redefinir el trabajo humano hacia un servicio más empático y de alto valor tomarán un protagonismo relevante», indica.

Álvaro Carrillo de Albornoz, director general del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), apunta a una IA cada vez más integrada en el sector, con decisiones rápidas y basadas en datos. «Mejorará la previsión de demanda y el pricing, impulsará asistentes multicanal para atender durante todo el viaje y automatizará tareas operativas. Ese salto irá ligado a una gestión del dato más madura, base de la hiperpersonalización y de integraciones más fluidas entre plataformas de gestión, CRM y pagos, en tiempo casi real», señala. La automatización también se consolidará en robótica para apoyar limpieza y room service, reduciendo la carga física y liberando tiempo del equipo. «La experiencia del cliente será más digital con procesos móviles, llave digital y pagos integrados», completa. Este ecosistema exigirá ciberseguridad reforzada y una cultura preventiva. Por último, el IoT y la domótica impulsarán la sostenibilidad al monitorizar consumos y calcular la huella de carbono.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: