CASO FAKE MANAGER | Detenido un ojeador de fútbol por abusos sexuales a 61 menores en Canarias
Tras el uniforme de ojeador de fútbol infantil se escondía un monstruo. Un presunto depredador sexual que encontró en el mundo del deporte y la cercanía que le ofrecía con los adolescentes el lugar perfecto para dar rienda suelta a sus parafilias. Un refugio para él; un hoyo para los niños. Conversaciones, fotos, enlaces pornográficos y prácticas sexuales. Siempre con menores de edad, menores que no alcanzan la edad de consentimiento.
[–>[–>[–>La Guardia Civil ha detenido, tras una investigación que se ha alargado más de medio año, a K. V. V., un representante de jugadores grancanario por presuntos delitos de abuso sexual y grooming (acoso y abuso sexual ‘online’) a 61 menores. En alguno de los casos, con la declaración de las víctimas, los agentes han determinado la existencia de presuntas agresiones sexuales.
[–> [–>[–>El caso, denominado ‘Fake manager’, se remonta al año pasado. Este veinteañero grancanario se trasladó desde la Isla a El Hierro con el pretexto de estudiar un supuesto ciclo de formación de técnico deportivo. Dijo ser representante, quien impulsaría las carreras de los niños y adolescentes: desde alevines a cadetes. De Canarias a la UD, al Real Madrid, al Barcelona… Ese era el pretexto perfecto para acercarse a las víctimas, con falsas promesas de convertirlas en estrellas. El trabajo elegido, cerca de ellas, le ayudaba a cumplir sus fantasías.
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Pero todo salta por los aires en marzo de este año. Un menor de 16 años de Gran Canaria lo denuncia por presunta agresión sexual. Ese adolescente había coincidido con él en un equipo de fútbol en el que el ahora detenido había trabajado. Siempre lo hacía en pequeños clubes locales o vinculados a centros educativos. Cuando K. V. V. se marcha del conjunto es cuando el adolescente se atreve a alzar la voz, a contar a un psicólogo la relación que tenían y a presentar una denuncia.
[–>[–>[–>Ilustración del caso ‘Falso entrenador’, con la detención de un ojeador de fútbol por abuso sexual / LP/DLP
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El testimonio
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Lo que el menor relata es que durante un tiempo el acusado se ganó su confianza, gracias a la proximidad en el día a día, hasta que comenzaron a hablar a través de una aplicación de mensajería y de las redes sociales. Los mensajes subieron de tono hasta compartir contenido sexual y eso derivó en un presunto encuentro donde tuvo lugar la agresión sexual, según la información a la que ha tenido acceso La Provincia/DLP.
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Con el relato del adolescente sobre la mesa, el equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Vecindario impuso sobre el ojeador una orden de detención, que se ejecutó en cuanto el individuo aterrizó en Gran Canaria procedente de un encuentro futbolístico celebrado en El Hierro. Los agentes lo esperaron en Gando para que no hubiese riesgo de huida.
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[–>Pero tras pasar a disposición judicial, el magistrado lo dejó en libertad provisional con medidas cautelares durante el avance de las pesquisas, como la prohibición de salir de territorio nacional y, sobre todo, en vista de los hechos, de acercarse a menores.
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Los agentes sospecharon en ese momento que, debido al tiempo que estuvo trabajando con jóvenes, podía haber —si no abusos— más comportamientos inadecuados y más víctimas. No creyeron que se tratase de un caso aislado. Por ello, bajo orden judicial, incautaron sus dispositivos electrónicos, con el objetivo de dilucidar si existían conversaciones de carácter sexual con adolescentes o contactos a través de internet.
[–>[–>[–>Perfiles falsos femeninos
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Lo que no esperaban es el resultado que obtuvieron del volcado de los aparatos: hasta 61 niños habían sido contactados por este ojeador, al parecer, con el objetivo de satisfacer sus deseos sexuales. Y no lo hacía solo supuestamente con conocidos del fútbol, sino también con desconocidos de internet. Para ello, empleó falsos perfiles femeninos en redes sociales, en los que usaba la apariencia de niñas y adolescentes para relacionarse con los menores y solicitar material íntimo. También ofrecía dinero a cambio de actos sexuales. El fin último sería el encuentro en persona.
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La Guardia Civil tomó declaración a los adolescentes —repartidos por el Archipiélago, la mayoría, y otros en el mundo virtual— que corroboraron las sospechas.
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Durante el transcurso de las pesquisas, la Guardia Civil constató que el detenido había incumplido las medidas judiciales impuestas tras su primera detención. A pesar de la prohibición de ejercer actividades vinculadas con menores, organizó un viaje deportivo en el que participaban varios de ellos.
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El ‘modus operandi’ de este depredador, como es habitual en los casos de grooming, consistía en aprovecharse de su posición de superioridad para contactar con los adolescentes, ganarse su confianza e involucrarles en actividades sexuales. En algunos casos de forma digital y, en otros, presencial. A los que ya conocía de los terrenos de juego les ofrecía promocionarlos y participar en torneos, incluso en Península, si accedían a sus peticiones.
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Hace dos semanas, la Guardia Civil volvió a detenerlo, tras el análisis del material y la toma de testimonios a las víctimas. Esta vez, lo encontraron en Fuerteventura, a donde se había mudado procedente de El Hierro tras el primer arresto. Ante la gravedad de los hechos, lo mandaron directamente a prisión. Este potencial depredador sexual duerme ya tras las rejas de Tahíche, en Lanzarote.
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