cercana a un barrio declarado Conjunto Histórico-Artístico y de casi 2 kilómetros
Lara Álvarez ha dejado claro en multitud de ocasiones que su Asturias natal ocupa un lugar especial en su vida. Es el lugar al que sueles acudir para parar, respirar y reconectar con lo esencial.
Cuando necesita descansar, la concursante de la próxima edición de El desafío se refugia en Gijón. Y es que es bien sabido que le gusta estar en contacto con el mar y dar largos paseos con su padre, Raúl.
Por esta razón es común verla caminando playa de san lorenzo, uno de los símbolos de la ciudad. Con casi 2 kilómetros de longitud, el arenal urbano se extiende desde la escalera 0, denominada La Cantábrica, junto a la iglesia de San Pedro, hasta la escalera 16, en la desembocadura del río Piles.
Históricamente, los gijoneses lo vieron como inhóspita por sus fuertes mareas y vientos. En 1867 se impulsó el plan de ampliación de Gijón en sus arenas, dando lugar al barrio de La Arena.
Gaspar Melchor de Jovellanos propuso el muro de contención, construido entre 1907 y 1916, con reformas posteriores como la de La Escalerona, en 1933. Fue testigo de romanos, batallas y balnearios desde 1874.
Catedral de Gijón.
Esta playa urbana ha evolucionado de una zona peligrosa a un espacio recreativo central, paralelo al Paseo del Muro. Su amplitud lo hace ideal para paseos, surf y eventos. Limitada por el Cerro de Santa Catalina, conecta con caminos costeros hacia otras playas, como El Rinconín.
Más allá de la playa de San Lorenzo, el municipio asturiano alberga un rico patrimonio monumental, como la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, conocida como ‘La Iglesia’.
Este templo neogótico y modernista Fue construido entre 1918 y 1922 por los jesuitas frente al Instituto Jovellanos. Sirvió de prisión en la Guerra Civil y sufrió un incendio en 1930.
Una visita a Gijón debe incluir, sí o sí, un paseo por el barrio de cimadevilla, declarado Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural en 1975.
Este núcleo data del siglo I d.C. y concentra joyas como la Casa-Museo Jovellanos, del siglo XV; el Palacio Valdés, una sala barroca del siglo XVI, una muralla romana; la Torre del Reloj y el Palacio de Revillagigedo, con su colegiata de San Juan Bautista.
La experiencia Gijón debe terminar probando las delicias de la zona: un buen guiso, Caldereta de pescado y marisco de Gijón -con bogavante, cigalas y percebes-, chorizo a la sidra, cachopo, pastel de cabrocho o el panecillo preñao.
Y, para poner una nota dulce, nada mejor que una tarta de Gijón, una tarta de charlota, las princesitas o los florentinos, entre otros deliciosos postres.
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