China sabe que EEUU ha cometido un error terrible con Irán
Caben varias vidas en la del sinoestadounidense Kaiser Kuo cuando apenas ha estrenado la sesentena. Nacido en Nueva York de padres huidos tras la victoria maoísta, es graduado en Ciencia Política por la Universidad de Berkeley y en Estudios de Extremo Oriente por la de Arizona. También dirigió las comunicaciones internacionales de Baidu, el gigante tecnológico chino, y en Pekín fundó Tang Dinasty, el primer y mítico grupo chino de rock metalero. Quince años atrás creó ‘Sinica’, el podcast en inglés más escuchado sobre actualidad china, por el que han desfilado periodistas, activistas, diplomáticos o empresarios. Con un pie en cada orilla del océano levanta puentes de entendimiento en tiempos de forofismos geopolíticos. Recibe guantazos de un bando y otro, corolario del buen trabajo.
[–>[–>[–>¿Cuánto tiempo más puede aguantar Donald Trump la guerra?
[–> [–>[–>No creo que mucho más, está bajo mucha presión para acabarla rápido. Desde la perspectiva china, muchos repiten esa vieja canción: si tu enemigo se está equivocando, no le interrumpas. China sabe que Estados Unidos ha cometido un error terrible, dañando las relaciones con todos sus aliados, excepto Israel, y con el resto de países del Golfo. También las ha tensado con el Sur Global. Y todo eso le conviene a China, que también sabe del daño que sufre la reputación de Estados Unidos. China es menos vulnerable aún a las restricciones de petróleo que a los semiconductores. Ha reforzado las energías renovables en su mix, tiene reservas sustanciales y podría comprarle más petróleo a Rusia.
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Tenemos siempre la impresión de que China planea y EEUU improvisa.
[–>[–>[–>Los chinos son mejores en la planificación a largo plazo, más allá de un mandato presidencial o un cuarto de siglo. Pero no miden tres metros, no tienen un plan maestro que se alargue durante décadas y décadas. También improvisan. Y tampoco Estados Unidos es completamente incapaz de planear. Esta Administración es ineficaz, hay mucho idiota y políticas estúpidas, pero eso no significa que su clase política improvise cada respuesta. Esta guerra parece especialmente mal pensada, sin un plan. Quizá pensaron que tras los ataques israelíes para decapitar el régimen y los ánimos de Trump la gente tomaría la calle pero no ha habido ninguna revuelta. Esa gente está aterrorizada. Pensar que iban a salir desarmados para ser tiroteados era absurdo. Estados Unidos ha bebido tanto de su mitología fundacional que se ha emborrachado. Convertimos en fetiche las protestas callejeras, las revoluciones de colores.
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¿Es Trump una bendición para el plan chino de reordenar la arquitectura global?
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[–>Creo que si pudieran elegir ahora un candidato, incluso después de todo lo que ha pasado, preferirían a Kamala Harris. Es el diablo conocido. Los demócratas hubieran seguido con su política muy asertiva hacia China pero también previsible. Trump lleva su imprevisibilidad a cualquier habitación. Y China no quiere que el orden global colapse sino que cambie. Saben que algo de orden es preferible a ningún orden. China se ha beneficiado mucho durante décadas de este orden, nacido tras el colapso de la Unión Soviética y después con la globalización, siempre con Estados Unidos como garante . No quiere que abdique, hay en China una aversión al caos y el desorden. Pretende una transición ordenada a un nuevo mundo multilateral.
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¿Es inevitable la hostilidad?
[–>[–>[–>Forma parte de la nueva normalidad y lo mejor que podemos esperar es que no haya un conflicto. Me lo dijo un profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Tsinhua: los dos mejores estudiantes de una clase pueden ser cordiales y educados entre ellos, pero nunca serán amigos. Hay una dinámica inmutable entre China y Estados Unidos. Ambos son conscientes de las vulnerabilidades ajenas. Los imagino bajo el agua, con un tubo para respirar. China sabe que puede cortar el tubo estadounidense y viceversa. Sería una destrucción mutua.
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Mi generación creció con la certeza de que nunca habría una tercera guerra mundial. Esa certeza se desvanece.
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Una guerra puede pasar también a corto plazo, siempre existe la posibilidad de un accidente. Hay analistas muy serios que alertan de que ya estamos al límite para evitar el conflicto. Piensan que podría precipitarlo cualquier accidente porque estos ocurren de vez en cuando. Por ejemplo, el bombardeo de la embajada china en Belgrado (murieron tres chinos y decenas fueron heridos en un ataque de la OTAN en 1999). El Ejército estadounidense comete errores. Ha bombardeado un colegio en Irán pensando que era un centro de la Guardia Revolucionaria. También el Ejército chino los comete. Hemos visto incidentes en el mar del Sur de China. Si ocurrieran con un aliado de Washington, especialmente Japón, los conductos de comunicación no son suficientemente robustos para solucionarlos.
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Káiser Kuo. / CEDIDA
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Asegura que el éxito de China no es solo económico, sino conceptual: que ha demostrado que se puede lograr la innovación, las infraestructuras o la erradicación de la pobreza por un camino diferente al que siempre ha dictado Occidente al mundo. ¿Es ese el problema?
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China cuenta con 50.000 kilómetros de tren de alta velocidad, suficientes para dar la vuelta a la Tierra, y todos construidos desde 2008. Ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza. Son logros indiscutibles a través de una vía alternativa. No estoy seguro de que otros países puedan andarla porque China aún monopoliza las manufacturas baratas, pero sí ha mostrado que hay otros caminos posibles. China no anima a los países a que sigan su misma vía sino a que encuentren la suya hacia la modernidad y el desarrollo porque no sólo existe la del liberalismo occidental. Son unas bases morales nuevas que Occidente tiene problemas en aceptar. La Ilustración europea se basó en la emancipación del individuo: de la monarquía, de las autoridades, de la religión… Pero en China, el Estado no es algo de lo que tengas que separarte, sino al que te juntas por el objetivo común de la modernidad, y que suministra medios para acelerar el camino.
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Occidente subraya los hechos indivicuales, Asia suele priorizar los sociales.
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Soy estadounidense y sé que mis compatriotas están convencidos de que los derechos civiles y políticos son los prioritarios. Y de ellos nacen los otros. Pero creo que la mayor parte del mundo piensa más en la jerarquía de Maslow: primero cubres tus necesidades básicas de comida, ropa y refugio, y sólo después llegan derechos individuales más sofisticados. China también cree en lo segundo. Y lo que me desconcierta es que Estados Unidos, tan comprometida con la pluralidad interna, no pueda entender que esa variedad también es posible entre países.
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¿Falta humildad en Occidente?
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Creo que es el gran problema. Todo el mundo tiene tendencia, en momentos de éxito, a volverse soberbio, acumular orgullo y dejar de escuchar. Pero no sólo es el hombre blanco. Ocurre a todos los que disfrutan del dominio del poder hegemónico. También China corre ahora ese riesgo. Pero el mayor problema actual es que la esfera anglosajona no sabe aún que supone China como reto a las normas que ellos pensaron que serían axiomas para todo el mundo.
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