Cinco reflexiones políticas para iniciar el año
Sin necesidad de extenderme en el preámbulo y reconociendo que estoy tan confuso como todos los que intentamos entender qué sucederá después de la «extracción» de Nicolás Maduro, paso a exponer cinco reflexiones que me vinieron a la cabeza cuando trataba de interpretar la nueva situación mundial.
[–>[–>[–>I. El error de dar segundas oportunidades a determinadas personas
[–> [–>[–>Hugo Chávez, siendo militar, fundó un grupo revolucionario clandestino, el «Movimiento Bolivariano Revolucionario». El 4 de febrero de 1992, lideró un golpe de estado en Venezuela, en un momento de descontento general por las medidas económicas adoptadas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Hubo heridos y muertos, el golpe fracasó y Hugo Chávez fue encarcelado. En marzo de 1994, el gobierno de Rafael Caldera le excarceló. En 1998, Chávez se convirtió en presidente y no hace falta contar lo que vino después. Dar segundas oportunidades a quien ha acreditado que no respeta las reglas democráticas tiene esas consecuencias. Si el votante quiere autoengañarse, allá él, pero que luego no busque excusas ni justificaciones.
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II. Groenlandia y lo «déjà vu»
[–>[–>[–>Desde que regresó al poder, la táctica del presidente Trump consiste en amenazar con imponer aranceles estratosféricos a todos para luego, una vez convulsionadas las bolsas del mundo, alcanzar pactos con subidas, pero menores, para que los dirigentes de países víctimas del susto inicial puedan respirar y contar a sus ciudadanos que «bueno, no fue para tanto, hemos negociado un buen acuerdo para ambas partes», omitiendo explicar que el buen acuerdo es solo para una de ellas. Sospecho que eso mismo puede suceder con Groenlandia: al final, se pactará colocar más bases militares estadounidenses a un precio irrisorio o una explotación conjunta de las riquezas naturales de ese territorio y fin de la polémica, habiendo logrado su verdadero objetivo el dirigente norteamericano. Los tenderos del Gran Bazar de Estambul tienen infinitamente más estilo que Trump al concertar la compraventa de su mercancía con los turistas.
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III. ¿Cuántos países tenían ya puestos sus pies en Venezuela antes del 3 de enero?
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[–>Se dice que China, Irán, Rusia y otros países llevaban años involucrados en la economía y la política venezolana, al menos así lo cuentan los medios de comunicación. Acerca de Cuba tampoco hay duda, pues el sustituto de Fidel Castro admitió el número de escoltas cubanos fallecidos con motivo de la «extracción» del dictador. En consecuencia, la llegada de las fuerzas policiales y armadas de USA para capturar al presidente y su cónyuge, y la posterior afirmación de que va a ejercer su dominio «con el mando a distancia» y a través de un gobierno que se presta a ser títere –Delcy y los demás sabrán por qué–, imagino que supondrá la automática expulsión de los cuatro países que ya habían sentado sus reales en Venezuela. Evidentemente, aquello empezaba a parecerse peligrosamente al camarote de los Hermanos Marx en «Una noche en la ópera» y, encima, sin gracia alguna para los venezolanos. Que esto sea mejor o peor para el pueblo, se sabrá con el tiempo. Hay formas de invasión que se llevan a cabo sin uso de la fuerza, y no recuerdo que esas invasiones «de facto» hayan levantado protestas en Europa.
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IV. Cómo superarse a sí mismo haciendo el ridículo
[–>[–>[–>Resulta sorprendente que Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, haya agradecido públicamente al expresidente Zapatero y a Lula da Silva su mediación para la liberación de varios prisioneros del régimen. Aparte de ser evidente la relación entre la «extracción» de Nicolás Maduro y esa liberación con cuentagotas, que seguramente continuará, si Nicolás Maduro o Delcy Rodríguez hubieran querido soltar a los presos podrían haberlo hecho sin necesidad de mediador alguno. ¿A qué viene ese absurdo agradecimiento? He leído que Jorge Rodríguez es psiquiatra. También es psiquiatra Radovan Karadzic, el serbobosnio condenado a cadena perpetua por genocidio y crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, sobre todo por su responsabilidad en la masacre de Srebrenica de 1995 y durante el sitio de Sarajevo. Deberían revisarse los planes de especialización en psiquiatría a nivel mundial, vistos los resultados en casos tan mediáticos.
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V. Lo tuyo es puro teatro
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Las frases incisivamente utilizadas por la maravillosa artista cubana La Lupe, al interpretar su canción «Puro teatro», podrían utilizarse como música de fondo de esta tragicomedia que se está representando en el mundo desde el 3 de enero, si bien la parte de la tragedia es solo para consumo de los venezolanos, exiliados o no, que sufren la dictadura y observan como su futuro se decide y negocia entre quienes no ganaron las últimas elecciones –los chavistas– y el que no se presentó a ellas como candidato -Donald Trump–. La parte de la comedia se reserva para la actual presidenta de Venezuela que, tras exigir a gritos la liberación de Maduro y esposa, resulta que se está comportando con el presidente de los USA con la suavidad del corderito que figura en el envoltorio del detergente «Norit». Y hasta Gustavo Petro, el presidente colombiano que, tras considerar como posible una acción militar del ejército norteamericano en Colombia, resulta que ha aceptado reunirse con Trump en Estados Unidos en febrero. Ya que la última reflexión comienza con música, estas peregrinaciones camino de Washington me recuerdan uno de los himnos que cantábamos en primaria durante el «Mes de las Flores» –el de mayo– en honor de la Virgen María: «Venid y vamos todos, con flores a porfía, con flores a María, que madre nuestra es». No continúo con el texto porque lo que sigue me parece inaplicable para cantárselo al presidente Donald Trump: «De nuevo aquí nos tienes, Purísima Doncella, más que la Luna bella, postrados a tus pies». Y es que un poco de peloteo no está mal, pero tanto acaba dejando por los suelos la dignidad, incluso de la de quienes no saben de qué va eso.
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