Cualquier ocurrencia resulta aprovechable – José T. Raga
Seguramente será porque, también en las ocurrencias, brilla la escasez. De ahí lo natural que resulta apreciar a los súbditos –también a los gobernantes– que en ocasiones son ingeniosos, para aprovechar las ocurrencias que hayan podido tener en algún momento más o menos reciente.
Es muy cierto que al gobernante no se le debe pedir el conjunto de ideas que es capaz de iluminar, sino algo mucho más simple, que se da por entendido: que gobierne bien y eficientemente.
La última idea presidencial, quizás más que una simple idea, consistió en activar el Fondo soberano España Creceque anunció el pasado enero y que vivía su letargo para, al despertar, asumir la función de canalizar la inversión pública y privadaantes del fin de los fondos Próxima Generación.
¿Es un simple juguete del Gobierno español? Podría serlo, en la medida en que desde arriba del Banco Central Europeo se valora el deseo de compensar la pérdida española, y desde una perspectiva Presidencia del Gobierno sin ninguna relevancia ante los países europeos, para sustituir al vicepresidente Luis de Guindostras ocho años en el cargo, por otro español que podría serlo.
No hay que ser muy escéptico para suponer que algo de esto pueda existir. Siempre me sorprenden los grandes pronunciamientos sobre decisiones que podrían pasar por ordinarias, pero el subrayado de solemnidad hace que sean objeto de anuncios y proclamas grandilocuentes, como considerar que este instrumento de inversión es el resultado de «un ejercicio de soberanía nacional«¿Es necesaria tanta parafernalia para tan poco?
entiendo que en Presidente Sánchez Quiere ser banquero, buscar recursos donde existan; los necesita ahora, tanto públicos como privados. Me preocupan especialmente las públicas, porque tendrán mayor capacidad de reasignar el destino de los fondos, mientras que en las privadas siempre confío en la autonomía de la voluntad de las personas racionales, porque sabrán lo que quieren.
Dicho esto, no debemos olvidar que el mundo financiero, tal como está pensado, requiere, para tener el más mínimo éxito de permanencia en él, un altísimo grado de fiabilidad de sus gestores, su capacidad para invertir bien los recursos y su honestidad a la hora de defender sus derechos. Movilizar, como se pretende, 120.000 millones de euros –públicos y privados–, Requiere un alto grado de confianza por parte de los inversores privados. en sus directivos eso no ocurre gratis.
Esta cantidad que se pretende movilizar nada tiene que ver con la dotación inicial de 10.500 millones de euros públicos, procedentes de la reasignación del resto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; reasignación que se supone que es acorde con el propio plan o con su gestor, que es el ICO.
Con estas decisiones violamos viejos dichos que han dado lustre a nuestra historia de las costumbres, tales como «en tiempos de problemas no cambies»y que actualizaría al año 2026 como «En tiempos de corrupción no se toman decisiones». Es sólo una duda, porque no soy un empresario y mucho menos un empresario financiero.
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