Déficit de liberales
La fascinación casi mágica de las tecnologías avanzadas no nos deja ver lo que puede haber en ellas de retroceso en las libertades, derechos y garantías. En una democracia, además de voto y opinión libres, lo que más importa son los controles efectivos de cualquier poder sobre las personas. Tanto tiempo hablando del “gran hermano”, imaginando truculentas conspiraciones, que cuando ha llegado de forma silenciosa no nos hemos dado cuenta. Hoy vivimos ya bajo su sombra y damos por buena la excusa-tipo de sus múltiples gestores, según la cual si somos buenos no tenemos nada que temer. Pero la mejor profilaxis democrática es poner bajo sospecha permanente a cualquier poder omnímodo tanto como ese mismo poder nos tiene bajo permanente sospecha en sus funciones de vigilancia. Es un principio de elemental liberalismo, pero no se cuántos liberales que sepan lo elemental hay entre nosotros.
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