Delcy Rodríguez invita a los venezolanos a una «oración permanente» por los que están atrapados entre los escombros
«Estamos en lo que llamamos las horas más críticas y sensibles de rescate de personas que aún puedan estar con vida bajo los escombros». La «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, resumió con dramatismo la situación de Venezuela cuando se están por cumplir tres días del doble terremoto que, según los números preliminares, mató a 920 personas, mientras que casi 4000 tienen heridas de distinta gravedad y son atendidos en hospitales colapsados. Rodríguez sabe que esas cifras no dan cuenta de la gravedad de lo sucedido el miércoles a las seis de la tarde. Todo es provisorio y frágil. Y por eso, además de llamar a los venezolanos a la «cooperación» y la «solidaridad» los invitó a la «oración permanente» para pedir por los que todavía pueden ser rescatados de los escombros.
[–>[–>[–>El llamado de la gobernante provisional coincidió con la noticia de un nuevo temblor de magnitud 4,9 que se sintió en el centro del país. El episodio careció de impacto material pero no hizo más que profundizar la sensación de zozobra e incertidumbre colectivas.
[–> [–>[–>El Gobierno interino decidió restringir el acceso a La Guaira, la zona cero del desastre, a 30 kilómetros de Caracas, para no obstaculizar las labores de las fuerzas militares, policiales y de protección civil. La ciudad balnearia ha sido militarizada y declarada zona de desastre. «Por favor abstenerse de dirigirse porque están obstaculizando la circulación que necesitamos», pidió Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria y principal autoridad de la Asamblea Nacional. El legislador reconoció que otros seis estados también sufrieron daños importantes.
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Conversación con Trump
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«Recibí una llamada del presidente Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, quienes ratificaron el respaldo del gobierno de los Estados Unidos en este momento difícil para Venezuela», reveló la presidenta. Durante la conversación, Trump ratificó el compromiso de apoyar las labores de rescate, así como el envío de material especializado, ayuda para los refugios temporales y ayuda humanitaria para las familias afectadas. «Estamos profundamente agradecidos por este gesto de amistad y cooperación», dijo Rodríguez, con palabras que habrían sido impensables antes del 3 de enero, cuando un comando militar norteamericano secuestró a Nicolás Maduro.EEUU levantó hasta octubre las sanciones que le ha impuesto al país sudamericano durante los años de confrontación.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El impacto del seísmo
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La invitación a una «oración permanente» hecha por Rodríguez cobró un sentido especial en medio de las dificultades y las proyecciones sobre el número final de víctimas fatales. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Naciones Unidas estima que hasta 6,76 millones de personas podrían haberse visto afectadas de una u otra manera por los terremotos, incluyendo dos millones que viven en Caracas. Por el momento, comienzan a desplegarse por las ciudades más golpeadas los equipos de búsqueda y rescate urbano tanto de Venezuela como otros países. Se trata de unos 1.600 efectivos y 100 perros que deben buscar supervivientes escombros. Entre los países que han enviado estas brigadas se encuentran Suiza, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Catar, República Checa, Alemania, Jordania, Reino Unido, España, Chile, Colombia, Ecuador, Italia, El Salvador y México. También ha llegado un equipo especializado de Naciones Unidas.
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Entre las ruinas y desolación, no solo trabajan los rescatistas sino el personal de salud. Cada sobreviviente necesita ser estabilizado de inmediato. Las estructuras hospitalarias no dan abasto. La espera de novedades captura las emociones y expectativas de familias y los amigos. Las horas pasan y casi todos temen recibir el más temido de los mensajes.
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[–>Temor al desabastecimiento
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Una parte de Venezuela ha sido borrada de la cartografía, y en ese mapa del sufrimiento, millones de hombres y mujeres deben sostener sus propias vidas, alimentarse al menos. Largas colas se formaron este viernes frente a las puertas de los supermercados de Caracas así como negocios de zonas cercanas a los derrumbes. «Esto no lo veía desde la pandemia», dijo una clienta al portal El Pitazo. Un temor se añade al de un posible seísmo: el desabastecimiento y el aumento de los precios. «Vamos a tener que prepararnos con comida. Yo como un pan y me defiendo, pero mis nietos no», dijo otra señora que formaba una fila interminable.
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En tanto, las autoridades comenzaron a analizar las condiciones de reapertura del aeropuerto internacional de Maiquetía. Las afectaciones en la pista comenzaron a ser reparadas. Un equipo se encargaba de la remoción de escombros. En los alrededores de la terminal se mantienen numerosas carpas de familias que temen volver a sus casas.
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