Demografía china | La población china suma cuatro años de contracciones y sufre la tasa de natalidad más baja desde 1949
Ni los cheques por niño ni los impuestos a los preservativos. Se acentúa el drama demográfico en China, con su población encogiendo ya cuatro años consecutivos, su natalidad en mínimos históricos y superada por la India como primera potencia. Es el envejecimiento su problema más acuciante y grave porque no se conoce de un solo Gobierno que haya persuadido a un pueblo a volver a tener hijos.
[–>[–>[–>La población china perdió otros 3,39 millones de habitantes el pasado año y se ha quedado en los 1.405 millones, según los datos oficiales, tras una caída más pronunciada que en los ejercicios anteriores. La mortalidad, por un lado, ha aumentado ligeramente: de los 10.93 millones de fallecidos a los 11,31 millones. Pero la tragedia está en el derrumbe de los nacimientos: de los 9,54 millones de 2024 a los 7,92 millones del anterior. Supone una bajada anual del 17% y siete años consecutivos de contracciones. Los 5,63 nacimientos por 1.000 personas es el registro más bajo desde que empezaron en 1949 con la fundación de la República Popular China. Calculan los demógrafos que el país no contaba menos nacimientos desde tres siglos atrás, cuando su población apenas llegaba a los 150 millones de habitantes, apenas una décima parte de la actual. La tasa de fertilidad o el número de niños que tiene una mujer en edad fértil estaba cinco años atrás en 1,3. No ha sido actualizada desde entonces pero la sitúan los expertos alrededor de la unidad, a océanos de distancia del 2,1 necesario para conservar el tamaño de la población.
[–> [–>[–>Ese drama demográfico tiene relevantes efectos geoeconómicos. La tasa de nacimientos por 1.000 personas del rival regional, India, supera los 16; la del global, Estados Unidos, ronda los 11. Ese factor frena el optimismo sobre el anunciado sorpasso en la cima porque a China le escaseará la mano de obra sobre la que se levantó el milagro económico. Los mayores de 60 años suponen ya casi la cuarta parte de su población y diez años más tarde superarán los 400 millones. En 2035, según la progresión actual, se agotará la caja de las pensiones. Cinco trabajadores sostenían a cada jubilado en 2020, serán 2,4 en 2035 y 1,6 en 2050.
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Edad de jubilación al alza
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El cuadro explica que China subiera la edad de la jubilación recientemente por primera vez en casi 70 años. Eran comprensibles los 60 años para hombres y los 55 para mujeres en aquella China maoísta, castigada por guerras, hambrunas y pobreza, pero inasumibles en esta que supera en esperanza de vida (77,6 años) a Estados Unidos. Urgía acabar con aquella normativa antediluviana pero los economistas alertan de los efectos adversos: subirá el desempleo entre los jóvenes que ya ha alcanzado niveles inquietantes y grapará a los mayores a un ecosistema tecnológico hostil. Y se teme que baje aún más la natalidad porque muchas parejas jóvenes confían el cuidado de sus hijos a sus padres jubilados.
[–>[–>[–>Desde la prensa oficial se pide la participación en «el rejuvenecimiento de la nación», el Gobierno promueve la familia y el matrimonio y su presidente, Xi Jinping, ha pedido que la mujer recupere los viejos roles domésticos. Las medidas adoptadas sugieren una desesperación creciente. En julio aprobó el Gobierno cheques de 3.600 yuanes (444 euros) por niño. No faltan los incentivos fiscales ni políticas sociales como las bajas de maternidad que atenúen la carga. Semanas atrás se acabaron las exenciones que disfrutaron durante 30 años los preservativos, las píldoras y otros métodos anticonceptivos, gravados ahora con el 13%. En un signo de los nuevos tiempos, quedan exonerados los cuidados a niños y los gastos de las bodas.
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Son estas la única luz en el túnel: aumentaron un 8,5 % en los nueve primeros meses del año, según el Ministerio de Asuntos Civiles. Matrimonios y natalidad están muy ligados debido a una sociedad muy conservadora que estigmatiza a los padres solteros. Ese ímpetu por pasar por la vicaría responde a la ley nacional que el pasado año permitió casarse a las parejas en cualquier punto del país y no sólo en su lugar de residencia. Los gobiernos locales pronto vieron el filón y ofrecieron sus mejores atracciones turísticas como escenario para una jornada inolvidable. También el inminente Año del Caballo, más favorable que la actual serpiente, permite cierto optimismo.
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