DETENIDO TERRORISMO YIHADISTA PALMA MALLORCA
«Abdul es muy divertido». Con estas palabras describe el compañero de piso, de origen checheno, el comportamiento del joven detenido a primera hora de la mañana de este miércoles en Palma en una operación antiterrorista de la Policía Nacional, dirigida por la Audiencia Nacional, por su presunta vinculación con el terrorismo yihadista. Una fuerte conmoción se ha instalado entre los vecinos del barrio palmesano de Marqués de la Fontsanta.
[–>[–>[–>Alfombras que el joven marroquí detenido por presunto terrorismo yihadista compró para sus oraciones. / Lorenzo Marina
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Entre las personas del entorno del joven detenido, de origen marroquí, detenido por agentes de la Policía Nacional, nadie albergaba la menor sospecha de su supuesta vinculación con el terrorismo yihadista. «Era muy educado y tenía un comportamiento muy correcto», han señalado personas del vecindario.
[–> [–>[–>A primera hora de la mañana, efectivos de la Policía Nacional han irrumpido en un inmueble situado en el número 3 de la calle Gabriel Maura de Palma. La investigación había partido de la Comisaria General de Información de la Policía Nacional, en estrecha colaboración con la Brigada de información de la Policía Nacional de Palma. Agentes encapuchados han irrumpido en el inmueble para proceder a su detención. Cuando habían transcurrido unas horas, la actuación policial acaparaba el comentario entre los vecinos del barrio palmesano de Marqués de la Fontsanta.
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«Los policías estaban contando mucho dinero. Les he oído decir que había 30.000 euros», apuntaba Juan, un vecino del número 3 de la calle Gabriel Maura de Palma. Este residente no sabía a qué respondía la operación policial y mucho menos se imaginaba que podría tratarse de terrorismo. «Pensaba que era algo relacionado con las drogas», ha apuntado.
[–>[–>[–>Alfombras para sus frecuentes rezos
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Una costumbre de ‘Abdul’, como decía llamarse el detenido por supuesto terrorismo yihadista, era acudir a la tienda de alfombras de la esquina. Allí las compraba para sus frecuentes oraciones. «Las que más le gustaban para rezar eran estas (señala a dos), que le recordaban a las que usaba en su país para los rezos», apunta Carlos Gallardo, el dueño de Comercial Gallardo. Al igual que otros vecinos del barrio, el empresario no había advertido nada sospechoso en el supuesto terrorista. Al contrario, coincidía en señalar que era «muy educado».
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