Deutsche Bank ve las salidas a Bolsa de Anthropic y OpenAI como un punto de inflexión para las tecnológicas
Más de un cuarto de siglo después del pinchazo de la burbuja puntocom, sus fantasmas siguen condicionando la forma en que Wall Street analiza el auge de la inteligencia artificial (IA). El banco alemán Deutsche Bank considera que los recuerdos de esa época en Wall Street actúan como un freno frente a la euforia bursátil, y descarta, por ahora, que el mercado esté inmerso en una nueva burbuja tecnológica. Su estratega, Adrian Cox, sostiene que las futuras salidas a Bolsa de gigantes como Anthropic y OpenAI —esta última, por ahora aplazada— serán la verdadera prueba de fuego para las valoraciones del sector.
[–>[–>[–>OpenAI y Anthropic, los futuros referentes de la bolsa
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“Parte de la preocupación por una posible burbuja de la IA radica en la falta de empresas que se dediquen exclusivamente a este sector y que coticen en bolsa”, señala el analista. Hasta la fecha, mayor parte del valor está concentrado en los Siete Magníficos (Apple, Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta, Tesla, Nvidia). “La salida a bolsa de OpenAI o Anthropic cubrirá ese enorme vacío”, concluye.
[–> [–>[–>La valoración de ambas compañías ya ronda los miles de millones. OpenAI, la compañía que desarrolló al chatbot ChatGPT, cuenta con una valoración cercana a los 850.000 millones de dólares. Y Anthropic lo supera, rondando los 900.000 millones de dólares.
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El recuerdo de las puntocom
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Según Cox, los recuerdos del estallido de las puntocom aún pesan sobre una generación de inversores. Y achaca las caídas recientes a los recuerdos que evocan esta nueva oleada de OPVs (ofertas públicas de venta). “Quizás la mejor garantía contra una burbuja sea la obsesión de los actuales directores de inversión por el colapso de las puntocom, que les marcó profundamente en sus primeros años en el mercado”, escribe. «Sin embargo, hay una lección igual de importante en el tiempo que tardó esa burbuja en estallar, a pesar de las profecías apocalípticas que se hicieron desde el primer día».
[–>[–>[–>A su juicio, los planes bursátiles de estas tecnológicas recuerdan al saltó al parqué de Netscape, la creadora del navegador Netscape Navigator y del lenguaje de código JavaScript: su estreno bursátil suele considerarse el punto de partida de la fiebre de internet, aunque la burbuja tardó casi cinco años en estallar. Netscape irrumpió en pleno apogeo de la locura por internet y creó estrellas inmediatas.
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La empresa salió a bolsa apenas 16 meses después de su creación y, en muy poco tiempo, su fundador Marc Andreessen ya apareció descalzo en la portada de Time, que lo bautzó junto a otros emprendedores como uno de los «Golden Geeks» («frikis dorados»). “Crean empresas. Y la bolsa los ha convertido en millonarios de la noche a la mañana”, bautizó Time.
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[–>Del entusiasmo a la rentabilidad
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No obstante, según Cox, el comportamiento de los parqués en los últimos días tiene más que ver con un cambio de percepción en torno a la IA. Si hace dos años, el foco estaba en su potencial disruptor y transformador, ahora los inversores exigen retornos.
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Aunque reconoce que el sector ha perdido «su atractivo en los últimos meses», a medida que el mercado adopta una visión más realista de su potencial. «La visión inicialmente positiva que se tenía de ella como una especie de compositora mágica de discursos de boda se ha desvanecido«, reconoce.
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