Día Mundial del Clima, el cambio climático también es una cuestión laboral
El 26 de marzo fue declarado Día Mundial del Clima en 1992, durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. Más allá de su carácter simbólico, esta fecha debería servirnos como una llamada de atención ante una realidad que ya no puede esperar, la crisis climática no es un problema del futuro, sino una urgencia del presente.
[–>[–>[–>A pesar de ello, las respuestas institucionales siguen siendo insuficientes y, en muchos casos, están alejadas de lo que necesitan las personas.
[–> [–>[–>Desde una visión global, resulta evidente que la lucha contra el cambio climático debe de ir unida a la defensa de los derechos laborales. Son las personas trabajadoras quienes, en primera línea, sufren los efectos del deterioro ambiental. El aumento de las temperaturas, la exposición a radiación ultravioleta, los fenómenos meteorológicos extremos o la contaminación del aire son solo algunos de los riesgos a los que se enfrentan las personas trabajadoras cada vez con mayor frecuencia. Esto afecta tanto a quienes trabajan en el campo, sometidos a condiciones cada vez más duras, como a quienes lo hacen en entornos industriales o en ciudades donde el calor y la polución inciden directamente en su salud. Pero el impacto va más allá del calor.
[–>[–>[–>
La relación entre cambio climático y salud laboral está cada vez más documentada. Según la Organización Internacional del Trabajo, existen evidencias claras de los efectos sobre la salud, desde lesiones y enfermedades respiratorias hasta problemas cardiovasculares o renales, entre otros.
[–>[–>[–>Tampoco podemos pasar por alto las consecuencias en la salud mental. La exposición continuada a condiciones climáticas adversas puede agravar problemas como el estrés, la ansiedad o la depresión. Estos trastornos pueden alterar el comportamiento en el trabajo, aumentar la tensión y reducir la capacidad de concentración, con el consiguiente impacto en la seguridad y la productividad.
[–>[–>[–>
A pesar de todo esto, los grandes discursos y compromisos internacionales no siempre se traducen en medidas concretas. La transición ecológica justa avanza con demasiada lentitud, y no está garantizando alternativas laborales dignas para quienes dependen de sectores en transformación. A esto se suma una falta de refuerzo en la inspección laboral y una permisividad preocupante hacia prácticas empresariales altamente contaminantes.
[–>[–>
[–>Ante esta situación, desde la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores consideramos imprescindible pasar de las palabras a los hechos. Es necesario un cambio del modelo productivo que llegue a todos las personas trabajadoras y que apueste por la justicia social y ambiental. No se trata solamente de introducir nuevas tecnologías, sino de replantear nuestras prioridades económicas y sociales. Para lograr esto es imprescindible impulsar la figura del delegada o delegado de medio ambiente en las empresas y reforzar la negociación colectiva como herramienta para incorporar medidas concretas frente a la crisis climática en los centros de trabajo. Es imprescindible su participación para llevar a cabo estas medidas.
[–>[–>[–>
La formación también juega un papel fundamental, formar a las personas para los empleos verdes y los nuevos retos de la sostenibilidad no es una opción, sino una necesidad para evitar generar nuevas desigualdades. Ante esto, es necesario apostar por las energías renovables, mejorar la eficiencia energética de edificios y centros de trabajo, adaptar jornadas laborales a condiciones climáticas extremas en los sectores más expuestos, reforzar el transporte público, impulsar la economía circular y garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental y laboral. Todo ello debe ir acompañado de inversión pública suficiente y mecanismos de control eficaces.
[–>[–>[–>El Día Mundial del Clima debería ser, en definitiva, algo más que una fecha en el calendario. Tiene que convertirse en un momento para concienciar, movilizar y exigir cambios reales. Porque no habrá justicia climática sin justicia social. n
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí