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El BCE debe drenar liquidez

El BCE debe drenar liquidez
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  • Publishedjunio 20, 2026



La decisión del Banco Central Europeo (BE) de subir los tipos de interés en 25 puntos básicos constituye una respuesta adecuada al aumento de los riesgos inflacionarios derivados de la guerra en Irán y al aumento de los precios de la energía. La autoridad monetaria cumple así la misión que le confían los tratados: preservar la estabilidad de precios.

No hay nada más importante para un banco central que mantener el valor de la moneda, porque pocas amenazas son tan dañinas para una economía como la inflación. La inflación erosiona el poder adquisitivo, reduce el valor de los ahorros, distorsiona las decisiones de inversión y genera una redistribución arbitraria del ingreso. Se trata, en definitiva, de un impuesto oculto que castiga especialmente a las rentas medias y bajas. Por lo tanto, cuando aparecen riesgos de expectativas inflacionarias desancladas, el banco central debe actuar con rapidez y decisión.

La inflación en la eurozona subió al 3,2% en mayo y al 3,3% en la UE JAVIER BELVER Agencia EFE

La situación actual presenta una complejidad añadida. La guerra de Irán está provocando un fuerte aumento en los costos de energía y amenaza con extender sus efectos a toda la economía europea. El BCE ha revisado al alza sus previsiones de inflación y a la baja sus previsiones de crecimiento, reconociendo que el conflicto genera riesgos inflacionarios y deteriora las perspectivas económicas.

Nos encontramos, por tanto, ante un escenario que recuerda a los episodios más preocupantes de la historia económica reciente: la riesgo de estanflación. Es decir, una combinación de crecimiento débil con inflación alta. Esta es una de las situaciones más difíciles para cualquier autoridad económica, porque nos obliga a combatir simultáneamente dos problemas que requieren respuestas aparentemente contradictorias. Precisamente por eso es fundamental no perder de vista el mandato del BCE. Su objetivo no es impulsar el crecimiento económico ni financiar a los gobiernos. Su misión es garantizar la estabilidad monetaria.

Ahora bien, la subida de tipos, siendo correcta, no puede convertirse en la única herramienta de política monetaria. Se corre el riesgo de creer que basta con aumentar el precio oficial del dinero manteniendo un volumen extraordinario de liquidez en el sistema. Esa estrategia sería insuficiente.

Milton Friedman recordó que la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario. Más allá de las perturbaciones temporales de la oferta, los procesos inflacionarios sostenidos sólo pueden mantenerse cuando hay un exceso de dinero con respecto a la producción de bienes y servicios. Por lo tanto, una política monetaria verdaderamente restrictiva no debería limitarse a subir los tipos, sino que debería reducir efectivamente la cantidad de dinero en circulación. En este sentido, el BCE debe acelerar la reducción de su balance.

Riesgo

Durante años, las compras masivas de deuda pública y otros activos inyectaron enormes cantidades de liquidez al sistema financiero. Si bien parte de este saldo ha comenzado a reducirse, el proceso aún es insuficiente para normalizar plenamente las condiciones monetarias. Si las tasas suben pero persiste el exceso de liquidez, la presión inflacionaria puede reaparecer fácilmente. La abundancia monetaria sigue alimentando la demanda agregada y facilita que los aumentos de costes acaben trasladándose a los precios en su conjunto. La política monetaria pierde eficacia cuando intenta frenar la inflación únicamente a través del precio del dinero manteniendo al mismo tiempo una oferta monetaria excesiva. Además, este tema cobra especial relevancia en un contexto de expansión fiscal generalizada. Muchos gobiernos europeos siguen aumentando el gasto público y acumulando elevados déficits estructurales. Este aumento permanente del gasto introduce una presión adicional sobre la demanda agregada y dificulta la tarea de los bancos centrales. Por tanto, la respuesta al escenario actual no puede limitarse al ámbito monetario.

Europa necesita reformas profundas para impulsar el crecimiento potencial de sus economías. Es fundamental eliminar los obstáculos regulatorios, reducir las cargas burocráticas, flexibilizar los mercados, fomentar la inversión productiva, reducir el gasto, bajar los impuestos y fortalecer los incentivos al emprendimiento y al trabajo. Las reformas estructurales permiten aumentar la capacidad productiva de la economía y absorber mejor los shocks externos sin generar tensiones inflacionarias. Cuando la oferta crece más rápidamente, los aumentos de la demanda encuentran una respuesta en una mayor producción y no sólo en precios más altos.

La experiencia demuestra que las economías más abiertas, flexibles y competitivas resisten mejor los episodios de incertidumbre internacional.

La decisión del BCE de subir los tipos es, por tanto, correcta y necesaria. Ignorar los riesgos inflacionarios sería un grave error. Sin embargo, la lucha contra la inflación requiere coherencia. El ajuste monetario debe completarse con una reducción decisiva del balance de la institución y con una política fiscal más responsable por parte de los gobiernos.



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