el control del Ártico, el oro y los minerales raros
Después capturar a nicolás maduro, Groenlandia es el nuevo deseo de Donald Trump. El presidente estadounidense puso sus ojos en la isla ártica, administrada por Dinamarca, nada más regresar a la Casa Blanca en enero de 2025, y tras conseguir deponer al presidente venezolano quiere que sea su próximo gran logro en sus planes expansionistas.
Es, en parte, porque este territorio tiene una posición estratégica que hace que sea crucial dominar el comercio a través del Océano Árticocada vez más accesible tanto para los países europeos como, sobre todo, para los asiáticos.
La relevancia de esta zona se ha multiplicado en los últimos años debido al deshieloque día tras día abre nuevas rutas navegables para el comercio marítimo. Estados Unidos ya tiene allí la base espacial de Pituffik y no le gustan los movimientos navales por esas aguas, cada vez más repletas de barcos rusos.
Es por eso, El vicepresidente estadounidense, JD Vance, denunció las «numerosas incursiones muy agresivas de Rusia y China», reivindicando así la importancia de que Washington controle la zona. Precisamente por eso, la Casa Blanca intenta convencer a los groenlandeses de que estarían mucho más protegidos siendo parte de Estados Unidos que a merced de las grandes potencias orientales.
Oro y minerales, el otro gran motivo
Pero Groenlandia no es sólo una isla crucial para controlar el comercio en el hemisferio norte. También lo es desde el punto de vista de los recursos naturales.. Es un territorio rico en oro, uranio, cobre y diversos tipos de tierras raras.
Europa rechaza el plan de Trump
Dadas las amenazas de Trump a Groenlandia, Europa ha respondido con fuerza. Siete de los principales líderes europeos lo han hecho firmando una declaración conjunta que incluye, además de a Pedro Sánchezal presidente francés, Emanuel Macron; la canciller alemana, Friedrich Merz; el primer ministro italiano, Giorgia Meloni; el esmalte, Donald Tusk; la del Reino Unido, Keir Starmery el Primer Ministro de Dinamarca, Mette Frederiksen.
En ese comunicado, los siete líderes han rechazado las amenazas de Donald Trump a Copenhague y han defendido la autonomía de la región y la soberanía e integridad territorial de Dinamarca. «Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y a Groenlandia, y sólo a ellos, decidir sobre las cuestiones que les conciernen», aseguran estos siete líderes, añadiendo que «la seguridad del Ártico sigue siendo una prioridad fundamental para Europa y es fundamental para la seguridad internacional y transatlántica».
«Estados Unidos es un socio esencial en este esfuerzo, tanto como aliado de la OTAN como a través del acuerdo de defensa de 1951 entre el Reino de Dinamarca y Estados Unidos.«, han destacado los Gobiernos de España, Francia, Alemania, Polonia, Italia, Reino Unido y Dinamarca, recordando así que, en caso de ataque contra Groenlandia, sería la propia Casa Blanca, líder histórica de la OTAN, la que estaría atacando militarmente contra la propia Alianza Atlántica.
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