el dolor por Venezuela de Miguel Ángel Bobes
La última vez que hubo un terremoto en Caracas, el noreñense Miguel Ángel Bobes, de 80 años, expresidente del Centro Asturiano de la capital venezolana, pasó tanto miedo que estuvo «una semana durmiendo dentro del coche, porque me daba miedo estar en el apartamento”. Pero eso fue en julio de 1967, cuando un seísmo de 6,5 a 6,7 grados Richter de magnitud causó 263 muertos y más de 2000 heridos. “Pero esta vez la gente me dice que es diez veces mayor que aquella oportunidad. Estados Unidos llegó a hablar de que podía llegar a los 100.000 muertos”, añade. En este terremoto, una dubla sísmica, los dos movimientos tuvieron una intensidad de 7,2 y 7,5 grados separada de 39 interminables segundos.
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Bobes ha logrado volver a su Asturias natal. Está en una residencia del ERA. Por fin tiene a sus hijas, que viven en Madrid, más cerca. La última vez que habló con LA NUEVA ESPAÑA, en septiembre de 2024, todavía vivía en la capital venezolana, pero estaba deseando poder regresar a su tierra y acercarse a los suyos en España. Por fin lo ha conseguido, gracia a la ayuda que la administración asturiana brinda a los emigrantes retornados. Eso no le ha impedido desconectarse de lo que pasa en Venezuela y en estos días de catástrofe en el país que acogió a su familia desde 1953 (aunque él regresó un tiempo a estudiar en los dominicos de Oviedo) intercambia fotos y mensajes con los numerosos contactos que mantiene con la comunidad astur-venezolana, compuesta por unas 4.000 personas. A las pocas horas de la catástrofe ya tenía plena conciencia de que la zona cero del desastre era el estado de La Guaira, la costa de los caraqueños.
[–> [–>[–>“¿Se recuerda del deslave de La Guaira? (el corrimiento de tierras de 1999 cuyas víctimas fueron tantas que siguen sin cuantificar? Pues hay otra catástrofe. Ahí hay una ciudad que se llama Katia Lamar, que está pegada al aeropuerto internacional. Y me dicen que está totalmente devastada, los edificios en el piso. Me dicen que es horrible, eso es incalculable”.
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También le llegaban noticias de Caracas: “En la zona de los Palos Grandes que es la zona sísmica de Caracas, donde la vez pasada, en el terremoto de 1967 se derrumbaron como 2 o 3 edificios, en esa misma zona hay más de 10 edificios de diez edificios derrumbados. En aquella ocasión me recuerdo una semana durmiendo dentro de mi coche. Porque me daba miedo estar en el apartamento. Aquel terremoto fue muy desesperante, aunque este sea diez veces mayor. Los coches por la calle en dirección contraria. Yo era un muchacho. muy joven, pero me desplacé corriendo a buscar a mi mamá que estaba en una peluquería, a lo mejor un kilómetro de distancia de donde yo estaba. Ese recorrido me lo hice a pie porque el desorden del tránsito era tan grande… Te estoy hablando de 1967, que había muchos menos coches que hoy. La seguridad del Estado bloqueó la zona que estaba afectada por el terremoto, que estaba muy concentrado, pero ahora hay otras más zonas. Ya no fue solamente en la zona de los Palos Grandes, donde sucedió aquello”.
[–>[–>[–>Lo que ve en su móvil desde Gijón, donde ahora reside, lo llena de tristeza: “Me llegan fotografías que son espelunantes. Se transforman en espeluznantes cuando uno conoce el sitio y de repente lo relacionan con alguna persona. Yo tengo una fotografía donde conozco ese edificio, es más, estuve viviendo 10 días en ese edificio y tú lo ves ahora en esa fotografía y no lo ves caído, pero lo ves todo agrietado, paredes que le faltan, etcétera, y que ahí viven paisanos. Paisanos asturianos”.
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Por el momento el Centro Asturiano de Caracas no ha registrado ninguna víctima mortal entre sus socios, unas 400 familias que suman unas 1.300 personas en total. Mientras tanto, el número de fallecidos y heridos sigue creciendo: 920 fallecidos, y 3.360 heridos. En lo referente a la comunidad española en la zona del siniestro, el Ministerio de Exteriores indica que hay ya cinco españoles fallecidos, 133 personas que todavía no han podidos ser localizadas y otras 14 que siguen atrapadas bajo los escombros.
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