el dramático estado de salud de Tony Hernández, el último marido de Sara Montiel
Este comienzo de año, la crónica social española ha recibido una de las noticias más tristes y preocupantes relacionadas con el entorno de la mítica Sara Montiel. Tony Hernández, el hombre que ocupó el corazón de “La Manchega” en sus últimos años de vida matrimonial, atraviesa un momento extremo en su vida. A sus más de sesenta años, el cubano se enfrenta a un diagnóstico oncológico que ha encendido todas las alarmas en su círculo más cercano y ha devuelto su nombre a los titulares de la prensa, aunque esta vez por motivos alejados de los focos y del glamour que un día compartió con la estrella de «El último Cuplé».
La noticia se ha conocido a través de diversas fuentes del entorno periodístico en España, quienes han confirmado que Tony Hernández ha tenido que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia en Cuba. La operación, de considerable complejidad técnica, tenía como objetivo tratar un tumor grave que fue detectado recientemente tras un período de malestar físico persistente. Sin embargo, la cirugía es sólo el primer paso de un largo y tortuoso camino, ya que el pronóstico actual es sumamente grave. El cuarto marido de la artista se prepara ahora para iniciar un agresivo ciclo de quimioterapia con el objetivo de frenar la propagación de una enfermedad que parece haber avanzado a una velocidad devastadora.
Desde que se separó de Sara Montiel en 2003, tras apenas un año de matrimonio, la vida de Tony Hernández dio un giro radical hacia la austeridad y la discreción. Lejos de las exclusivas y los televisores que frecuentaba a principios de los 2000, Tony se refugió en su Cuba natal. Allí, según cuentan quienes aún mantienen contacto con él, ha llevado una vida dedicada a la solidaridad, trabajando para cuidar a las personas mayores y viviendo con lo estrictamente necesario. Esta sencilla situación de vida complica ahora su situación médica, ya que a la gravedad intrínseca del cáncer se le suman las dificultades logísticas y de recursos sanitarios que atraviesa la isla caribeña, lo que ha generado una ola de preocupación entre sus amigos en España.
La relación entre Tony y Sara fue, posiblemente, una de las más polémicas de la historia del corazón en nuestro país. Con una diferencia de edad de casi cuarenta años, muchos tildaron esa relación de montaje o de interés económico. Sin embargo, el tiempo parece haberle dado la razón a Tony respecto a la sinceridad de sus sentimientos. Aunque la ruptura fue amarga y rodeada de reproches públicos, el cubano nunca dejó de venerar la figura de Sara Montiel. Incluso en estos momentos de lucha contra la muerte, quienes han podido hablar con él aseguran que su recuerdo sigue siendo su mayor consuelo. No es extraño que aún mantenga una fotografía con la actriz como imagen de perfil en sus redes sociales, gesto que demuestra que ese romance, por breve que fuera, marcó su existencia para siempre.
El hermetismo sobre su estado de salud ha sido roto por periodistas cercanos a él, como Saúl Ortiz, quien ha afirmado que la situación de Tony es «alarmante». El principal problema es que el tumor ha sido calificado como «muy complicado», lo que requiere un tratamiento multidisciplinario que exige la fuerza física que el cubano ha ido perdiendo en los últimos meses a causa de la enfermedad. Su familia en Cuba se ha convertido en su único apoyo presencial, mientras desde España, varios conocidos intentan buscar la manera de brindarle ayuda económica o logística para garantizar que reciba los cuidados paliativos y terapéuticos necesarios.
Es paradójico que Tony Hernández, quien alguna vez fue objeto de burlas y feroces críticas por su «papel» en la vida de Montiel, ahora reciba el respeto unánime de los medios. Se le recuerda como un hombre que, tras la tormenta mediática, supo retirarse en silencio y no comercializar con el recuerdo de la artista tras su muerte en 2013. Esa dignidad que demostró en la última década es la que hoy hace que su lucha contra el cáncer continúe con una mezcla de tristeza y nostalgia por una época dorada de la prensa social que parece apagarse junto con la salud de sus protagonistas.
En las próximas semanas la evolución de Tony Hernández será decisiva. La respuesta de su cuerpo a la quimioterapia determinará si hay esperanza para un hombre que, a pesar de las sombras de su pasado mediático, es recordado por muchos como alguien de buen corazón que simplemente se enamoró de un mito. Mientras tanto, desde la distancia de los miles de kilómetros que separan Madrid de La Habana, el recuerdo de Sara Montiel parece ser la única luz que guía a Tony en este oscuro corredor de hospitales y tratamientos. El gran manchega siempre dijo que el amor no tenía edad ni fronteras, y hoy, Tony Hernández parece llevar ese lema hasta las últimas consecuencias, aferrándose a la vida con el mismo tesón con el que un día defendió su derecho a amar a la mujer más famosa de España.
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