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el escándalo del ‘hijo secreto’ que desborda a Haakon y Mette-Marit

el escándalo del ‘hijo secreto’ que desborda a Haakon y Mette-Marit
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  • Publishedfebrero 25, 2026



La familia real noruega atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas. En medio de la tormenta mediática que rodea Marius Borg Hoibyhijo mayor de la princesa Mette-Marit, ha surgido una información que ha sacudido los cimientos del palacio: la existencia de un supuesto hijo secreto del joven. Este nuevo capítulo añade una capa de complejidad a una crisis que ya mantenía en vilo a la monarquía escandinava.

La privacidad de la Casa Real noruega se desmorona ante revelaciones que apuntan a una vida privada mucho más turbulenta de lo que las declaraciones oficiales intentaron proyectar.

Marius Borg, que siempre ha ocupado un lugar periférico pero constante en la institución, se ha visto envuelto en una espiral de polémicas en los últimos meses. Aunque el príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit han intentado ofrecer una defensa fuerte y unida, manteniendo un frente común para proteger la integridad de la Corona, esta noticia amenaza con romper la estrategia de contención diseñada por el equipo de comunicación de palacio.

Una defensa bajo presión

La reacción de los príncipes herederos ha sido objeto de análisis en toda Europa. Mientras la monarquía intentaba centrarse en sus deberes institucionales y normalizar la situación de Marius, la filtración sobre la supuesta paternidad del joven ha puesto a prueba la paciencia de los ciudadanos. La pregunta que muchos se hacen es ¿Hasta qué punto puede la Casa Real noruega seguir apoyando a Marius? sin que un desgaste político afecte directamente a la futura monarquía de Haakon y Mette-Marit.

La «férrea defensa» de los padres ha sido interpretada por algunos sectores de la prensa noruega como un acto de lealtad familiar que, irónicamente, podría estar dañando la imagen pública de la institución. En una monarquía moderna que se esfuerza por parecer cercana y transparente, los continuos escándalos de Marius representan un contraste difícil de justificar para un público que exige un comportamiento ejemplar de sus miembros.

El impacto en la institución.

El caso del «hijo secreto» no es sólo un asunto privado; Es una cuestión de Estado. La estabilidad de la monarquía noruega depende de su capacidad para gestionar estos conflictos antes de que se conviertan en un tema de opinión pública. La aparición de una posible descendiente, de confirmarse, complicaría mucho el árbol genealógico y las responsabilidades de la familia, obligando a palacio a emitir nuevas declaraciones que, inevitablemente, volverán a poner el foco en aspectos personales que la institución preferiría mantener ocultos.

Las redes sociales y los medios digitales se han llenado de especulaciones, y la falta de confirmación oficial por parte de la Familia Real no ha hecho más que avivar el fuego. Esta táctica del silencio, que en el pasado sirvió para enfriar noticias controvertidas, parece haber perdido su eficacia en la era de la información hiperconectada, donde cada rumor es tratado como verdad siempre que no se desmienta con pruebas fehacientes.

¿El fin de la tolerancia en palacio?

Este episodio podría ser el detonante definitivo para que la Casa Real noruega decidiera marcar un distanciamiento claro y definitivo con Marius Borg. La paciencia de los ciudadanos noruegos tiene un límite y, aunque la empatía hacia Mette-Marit -por sus problemas de salud- ha sido históricamente alta, el agotamiento ante los escándalos recurrentes empieza a ser evidente. La pregunta ahora es si los príncipes herederos podrán priorizar la estabilidad de la Corona por encima de sus vínculos afectivos con el joven.

A medida que se conozcan más detalles, la presión sobre Haakon y Mette-Marit no hará más que aumentar. Este no es sólo un caso sobre un joven con problemas, sino sobre Los límites de una monarquía en el siglo XXI.donde el escrutinio sobre la familia de los reyes es implacable. La verdad sobre el supuesto hijo secreto marcará sin duda un antes y un después en el reinado de Haakon, quien deberá demostrar que la institución está por encima de cualquier interés personal.



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