El estado de la nación
Empecemos por una noticia poco frecuente: «El déficit de 25.000 fontaneros pone en riesgo la renovación y construcción de viviendas». Y, seguramente, añado, demora la atención a las averías u obras menores de los particulares.
[–>[–>[–>La información proporciona dos datos importantes, el primero, que el oficio, pese a tener el empleo asegurado, no atrae a nuevos profesionales. El segundo, que la mitad de los actuales profesionales supera los 45 años.
[–> [–>[–>Salgamos de este camino, por un momento. Supongo que ustedes habrán seguido las noticias sobre oposiciones de las últimas semanas. Suspensos en las oposiciones a docentes, videlicet, aspirantes a formar ciudadanos y profesionales. Resultados de suspensos: 83% en Castilla y León, un 62,65% en la Región de Murcia y un 63,34% en Asturias. Lo de las faltas de ortografía se lo dejo a ustedes, para su llanto o regocijo. Lo de que alguno de los suspensos –aspirante a profesional autónomo que educaría a las nuevas generaciones– haya ido a reclamar tutelado por sus padres se lo dejo asimismo a ustedes.
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Un último dato, por no aparrar. Murcia. Suspenso general en las oposiciones de auxiliar de enfermería: solo aprueban 10 aspirantes de los 3.304 que se presentaron. El 97,7% de los examinados no supera el primer ejercicio de la convocatoria.
[–>[–>[–>Retomemos nuestra indagación por algunos oficios tradicionales, volvemos a encontrar datos semejantes: «Más del 40% de los locales de hostelería no encuentra personal», en toda España. Y he aquí un hostelero asturiano que no encuentra trabajadores para abrir su local. «Ni siquiera se presentan a las entrevistas», afirma, y añade otro dato del que después hablaremos. En el transporte nos encontramos con un panorama semejante: faltan en España unos 30.000 transportistas, la edad media de los profesionales es alta, más del 50% supera los 55 años, y aquí también el interés de los de menos años hacia la profesión es escasísima. En la construcción encontramos una situación semejante, un déficit de unos 700.000 trabajadores, envejecimiento, falta de relevo y, además, ausencia de especialistas. Por no abrumar: en la industria tenemos un panorama semejante.
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Recapitulando: demanda de empleados no cubierta, envejecimiento de los actuales empleados, renuencia de los jóvenes y escasa preparación, en general, para los oficios en los demandantes. El hostelero antes citado: «En cocina, cuesta muchísimo encontrar ayudantes o cocineros con una base mínima de cocina asturiana. Y en sala ocurre algo parecido». En la construcción ocurre lo mismo: no hay apenas especialistas en nada, quien conozca mínimamente el sector lo sabe.
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[–>Ello tiene una traducción, al margen de esos datos: los cursillos de formación en que se gasta el dinero sirven para poco. Otro dato importante es que la abundante emigración no viene a cubrir esos puestos tampoco ni, mucho menos, vienen preparados, con conocimientos específicos, muchos de esos ciudadanos. El ejemplo más patente: FADE ha buscado la fórmula para que 200 peruanos vengan a Asturies para la industria y la construcción. Ese par de cientos se suman a otro anterior de la misma procedencia.
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Completemos el panorama con datos de este año: La cifra oficial de parados es de 2,4 millones; reciben el subsidio de desempleo 3,9 millones de personas. Hay 860.000 fijos discontinuos que están cobrando el desempleo.
[–>[–>[–>¿Cómo casa todo esto, las necesidades de empleo con el desinterés o la renuncia a cubrir los empleos vacantes y demandados?
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Si escuchamos a un sindicalista o a los parados, la respuesta es unánime: los trabajos que se ofrecen pagan poco, los horarios son abusivos, se incumplen las condiciones del convenio o del contrato.
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De acuerdo, démosles la razón en todo. Ahora bien, lo que es evidente es que todos esos parados obtienen unos recursos iguales o superiores al trabajo/salario que rechazan, pues comen, ocupan una vivienda, poseen un móvil, desembolsarán para gastos de bolsillo, tal vez tienen familia. Esto es, sus ingresos sin trabajar son iguales o mayores que los que obtendrían trabajando.
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Unos y otros datos, los de los saberes de los opositores y los de los saberes, renuencias y renuncias de los desempleados, son parte del verdadero estado de la nación, que no coincide demasiado con lo que se suele glayar en las Cortes (con mayúscula y en castellano, no en asturianu) con motivo del festival así llamado.
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Y es evidente que no todo es responsabilidad de los políticos y sus leyes, alguna responsabilidad en ese estado tenemos los ciudadanos de a pie, el tan halagado «pueblo soberano».
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