El laborista Peter Mandelson, exembajador británico en Washington, deja el partido por sus vínculos con Jeffrey Epstein
El caso Jeffrey Epstein se ha cobrado su primera víctima en el Partido Laborista británico. Peter Mandelson, actual miembro de la Cámara de los Lores y embajador del Reino Unido en Washington hasta el pasado septiembre, ha renunciado a la militancia del partido tras salir a la luz nuevas conexiones con Epstein, fallecido en su celda en 2019 mientras esperaba ser juzgado por tráfico sexual de menores. Mandelson fue cesado de su cargo de embajador por sus vínculos con el multimillonario estadounidense, pero la revelación este fin de semana de nueva información comprometedora le ha obligado a romper definitivamente su relación con la formación.
[–>[–>[–>Entre los millones de documentos publicados este fin de semana por el Gobierno estadounidense figuran unos supuestos pagos de hasta 75.000 dólares (unos 63.000 euros, al cambio actual) que Epstein realizó a Mandelson entre 2003 y 2004, cuando este era miembro de la Cámara de los Comunes. El primer pago, de 25.000 dólares, se hizo a una cuenta de Barclays a nombre de Reinaldo Avila de Silva, entonces pareja y actual marido de Mandelson. El político figuraba como «BEN», una abreviación que suele utilizarse para referirse al beneficiario. En junio de 2004 se realizaron otros dos pagos de 25.000 dólares cada uno con un sistema parecido.
[–> [–>[–>Influencia en el Gobierno
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Los documentos desclasificados también muestran un intercambio de correos electrónicos entre Epstein y Mandelson en 2009, cuando el político británico era ministro de Comercio. El entonces primer ministro, Gordon Brown, estaba estudiando implementar un nuevo impuesto a los bonus de los banqueros en el Reino Unido, algo que Epstein trató de evitar.
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—Alguna posibilidad real de aplicar el impuesto solo a la parte en efectivo de las bonificaciones de los banqueros—, parecía preguntar el multimillonario.
[–>[–>[–>—Me estoy esforzando en enmendarlo. El Tesoro [ministerio de Economía] «Él se resiste, pero estoy trabajando en ello», respondió Mandelson.
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En una carta enviada a la secretaria general del Partido Laborista, el exembajador ha asegurado que no quiere «causar mayor vergüenza» a la formación pero ha insistido en que no recuerda haber recibido estos pagos. «Este fin de semana se me ha vuelto a relacionar con el comprensible revuelo que rodea a Jeffrey Epstein y lo lamento mucho. Las acusaciones, que considero falsas, de que él me hizo pagos económicos hace 20 años, y de las que no tengo constancia ni recuerdo, deben ser investigadas por mi parte», afirma en la misiva. Además de los supuestos pagos a Mandelson, los documentos también revelan un préstamo de 10.000 dólares que Epstein hizo a su marido en 2009.
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[–>Presión sobre Starmer
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El escándalo amenaza con salpicar al primer ministro, Keir Starmer, quien aprobó el nombramiento de Mandelson como embajador en Washington poco después de la victoria del Partido Laborista en las elecciones generales de 2024. Las preguntas sobre hasta qué punto Starmer conocía sus vínculos con Epstein en el momento del nombramiento han ido en aumento en las últimas horas, así como las críticas por no haberle echado del partido antes de que él mismo presentara su renuncia. «Mandelson está completamente desacreditado. Sin embargo, Keir Starmer no ha tenido el valor necesario para tomar medidas, permitiendo que dimitiera del Partido Laborista en lugar de expulsarlo», ha señalado un portavoz del Partido Consevador.
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El exembajador se encuentra actualmente en excedencia como miembro de la Cámara de los Lores, pero el Gobierno está recibiendo presiones para echarle del cargo y para retirarle el título de Lord. Una posibilidad que parece improbable debido a su complejidad, ya que tendría que impulsar un proyecto legislativo exclusivamente con este fin. Es más probable que finalmente sea él mismo quien decida renunciar a su cargo, algo que podría hacer en cualquier momento, aunque esta opción le permitiría mantener el título. En cualquier caso, Starmer cuenta con poco margen de maniobra en un escándalo que amenaza con afectar de nuevo su liderazgo y hundir todavía más la popularidad de su Gobierno.
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