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El legado del chavismo en Venezuela: precios multiplicados por 1.000 millones y el robo de la propiedad

El legado del chavismo en Venezuela: precios multiplicados por 1.000 millones y el robo de la propiedad
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  • Publishedenero 6, 2026




La devastación venezolana no es un eslogan político ni una exageración retórica. Es un colapso mensurable, cuantificable y documentado, sin precedentes en un país que no ha sufrido una guerra abierta. En apenas una década, Venezuela ha pasado de ser una de las economías más prósperas de América Latina a convertirse en una ejemplo extremo de empobrecimiento masivoDestrucción institucional y autoritarismo político.

El colapso comienza con el tamaño de la propia economía. Entre 2014 y 2021, el Producto Interno Bruto de Venezuela se contrajo alrededor de un 75%. Es decir, El país perdió tres cuartas partes de su capacidad productiva en sólo siete años. Pocas economías en el mundo han registrado una caída de esta magnitud fuera de contextos bélicos. El país que durante décadas vivió del petróleo vio desaparecer simultáneamente la industria, el comercio, la inversión y el empleo.

A ese colapso productivo Se sumó uno de los procesos hiperinflacionarios más extremos de la historia contemporánea.. Según datos oficiales del Banco Central de Venezuela, la inflación anual alcanzó el 274% en 2016, el 863% en 2017, el 130.060% en 2018, el 9.585% en 2019, el 2.959% en 2020 y el 686% en 2021. El efecto acumulado de estas cifras es devastador: entre 2016 y En 2021, el nivel general de precios se multiplicó por más de 1.090 millones. En otras palabras, Lo que costaba 1 bolívar ahora cuesta más de mil millones. El dinero dejó de cumplir su función básica y los salarios reales fueron completamente aniquilados.

El impacto en los niveles de vida fue inmediato. Diferentes estudios de reconstrucción histórica del PIB real per cápita muestran que Venezuela cayó a niveles de ingreso comparables a los de mediados del siglo XX, alrededor de los años cuarenta. No se trata de retroceder diez o veinte años, sino de un salto regresivo de varias generaciones. El país que era receptor de inmigrantes se convirtió en un enorme exportador de pobreza..

Este empobrecimiento tuvo una traducción física. En 2017, en medio del colapso alimentario, los venezolanos declararon una pérdida de peso promedio cercana a los 11 kilos. No fue una dieta voluntaria ni un cambio de hábitos saludables, sino hambre. la escasez, La inflación y la destrucción salarial empujaron a millones de familias a reducir drásticamente su ingesta de calorías..

Pobreza rampante

Según la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), correspondiente al año 2024, Más del 56% de los hogares venezolanos viven en situación de pobreza multidimensional. Esto implica deficiencias simultáneas en ingresos, alimentación, servicios básicos, educación y acceso a derechos fundamentales. La fragilidad del sistema significa que cualquier shock político o económico empujará una vez más a millones de personas a la miseria extrema.

La consecuencia inevitable de este colapso fue el éxodo. Hasta 2025, alrededor de 7,9 millones de venezolanos han abandonado el país, según estimaciones de ACNUR y datos oficiales de los países receptores. Se trata de una de las mayores crisis migratorias del planeta, comparable a las provocadas por conflictos armados. Venezuela se vació de trabajadores, profesionales, jóvenes y familias enteras, dejando atrás una sociedad envejecida y dependiente.

Una parte esencial de esta ruina fue la demolición de los derechos de propiedad. Entre 2005 y 2011, el Estado venezolano realizó al menos 1.167 expropiaciones, según el Observatorio de la Propiedad CEDICE. A esto se sumaron ocupaciones, intervenciones y confiscaciones de facto en años posteriores. El mensaje era claro: invertir en Venezuela implicaba un riesgo político absoluto. La inversión privada desapareció y el Estado no pudo sustituirla con una gestión eficiente.

Autoritarismo

El colapso económico estuvo acompañado de una deriva represiva cada vez más evidente. Al 1 de diciembre de 2025, la ONG Foro Penal contabilizó 887 presos políticos en Venezuela, incluidos casos de desapariciones forzadas de corta duración. La represión se convirtió en un instrumento común para contener la disidencia sindical, política o social..

Este control autoritario alcanzó su destacar en el ámbito electoral. Las elecciones presidenciales de 28 de julio de 2024 Fueron denunciados internacionalmente como fraudulentos. Observadores independientes y organismos internacionales indicaron que el proceso no cumplió con los estándares mínimos de integridad electoral. El Centro Carter concluyó que las elecciones no podían considerarse democráticasmientras que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos documentó un patrón de represión y violaciones de derechos humanos asociados al proceso.

La ruina de Venezuela no es resultado de un accidente, ni de sanciones externas, ni de una mala racha económica. Es la consecuencia lógica de un modelo basado en la destrucción de incentivos, el desprecio por la propiedad privada, la manipulación monetaria y el cierre autoritario del sistema político. Las cifras no dejan lugar a dudas: Venezuela no sólo empobrecida; fue destruido deliberadamente.



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