El "multicaso PSOE"
Este es uno de esos momentos en los que el escándalo deja de ser pasajero y se convierte en atmósfera. Lo que estamos viendo estos días en el Tribunal Supremo, con los derivados de los llamados "caso mascarillas" y sus múltiples ramificaciones, comienza a tener un humor denso e irrespirable. No es un episodio aislado, ni una pieza más del habitual intercambio de reproches entre partidos, es un mosaico de prácticas, nombres y comportamientos groseros que, sumados, pintan algo más inquietante. La estrategia del PSOE, que se aferra a que es una nueva versión de lo que ya conocíamos, sumada a la "y tu mas" y el argumento de que todo responde a una campaña de desgaste parece insuficiente ante la acumulación diaria de revelaciones. Porque aquí no hablamos sólo de contratos inflados o comisiones opacas, sino de un ecosistema donde se mezclan poder, dinero, relaciones personales y una preocupante banalización del público, hasta el extremo de que la figura de Torrente es invocada desde todos los rincones. Las referencias a Ábalos, a su entorno, a las relaciones personales convertidas en canales informales de influencia, o al traslado de dinero en Ferraz, configuran una narrativa difícil de descartar como rutina política.
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