el objetivo de Trump al tomar el control de explotaciones petrolíferas venezolanas
Si una palabra se repite desde el sábado, día en que Estados Unidos atacó a Venezuela y capturó a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, es: aceite. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro en innumerables ocasiones que si algo quiere de este país es la explotación de su petróleo crudoDe hecho, durante la rueda de prensa que dio el sábado tras la operación militar, incluso repitió estas sílabas en 20 ocasiones.
Sin embargo, el mercado petrolero venezolano tiene un problema, no es tanto la cantidad que aún alberga esta reserva, sino el mas grande del mundosino las infraestructuras operativas. Tanto es así que de toda la lucilina producida en el mundo, Venezuela es la más Sólo es capaz de generar el 1%. En este sentido, Estados Unidos tendría que construir más plantas de extracción y refinerías, sólo para alcanzar el 2% de la producción mundial se necesitaría un inversión de 100 mil millones de dólares, además de un par de años.
Ante este escenario, vale la pena preguntarse por qué Trump ha tenido tanta prisa por irrumpir en Venezuela. Pues bien, este es un paso más en su estrategia de ganar impulso frente a sus dos principales competidores: Rusia y China. Además, el Estado caribeño ha minerales muy codiciados por la industria tecnológica como el tantalio, el niobio o el grafito, necesarios para la fabricación de coches, chips u ordenadores. La posesión de estos recursos reduce tu dependencia de estos países o, al menos, como detalla el secretario de Estado, Marco Rubio, sirve para otros no pueden tenerlos.
Sin embargo, esta operación también tiene una clara impacto en los mercados de valores y los mercados de valores. Los principales beneficiados son petroleras estadounidenses como ExxonMobil, ConocoPhillips o Chevron, que tras la detención de Maduro ha mejorado su precio un seis por ciento.
Asimismo, la jornada del lunes ha dejado otra imagen importante: la de Un petrolero venezolano rumbo a Estados Unidos desde la pausa en las exportaciones. Precisamente, se trata de un barco de Chevron, la única compañía autorizada por Washington, que ha zarpado con 300.000 barriles de aguas del Caribe con el bloqueo aún vigente. Sin embargo, la empresa ha pedido a sus trabajadores que regresen del país en cuanto haya vuelos.
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