El Primavera Sound 2026 corona a Guitarricadelafuente como inédita y carismática ‘folk star’
Resonancias indie-rock puestas al día por Wet Leg y el electro-pop descocado y juguetón por obra y gracia de la debutante Ouineta; la verborrea pospunk enfurecida de Yard Act y ese cantautor venido de otra realidad llamado Guitarricadelafuente. Fue una jornada inaugural con ángulos muy marcados, la de este miércoles en el Fòrum, que nos reservó nervio, inventiva y diversión. Pórtico sabroso (y gratuito) para un Primavera Sound que a partir de este jueves pone en marcha el grueso de la programación de su 24ª edición.
[–>[–>[–>El Fòrum se abrió solo en parte, como es costumbre, con un único escenario y un aforo limitado a 30.000 personas (del jueves al sábado serán unas 70.000 diarias). Y el honor de abrir la tarde le correspondió a la vallesana Marta Ros, Ouineta: la suya fue una pasarela de pop dislocado, muy juguetón, regada por estribillos que a otros les darían vergüenza entonar y que ella entiende como punzante arte performativo no exento de mofa: “Com m’agrada quan m’ho fas així / Karate kid quan chiki chi / Un atleta sobre el llit / Jo et faig tai chi / Chiki chiki chiki chi”, cantó en ‘Tai chi’, correteando con su vestido rosa con falda de tul.
[–> [–>[–>Ella tiene su punto de diva irónica, pero hay algo más que un personaje ocurrente y la vimos dominando las tablas, casi sola en escena, acompañada de un cómplice a las programaciones y de dos bailarinas de quita y pon. Citas a su álbum ‘Ouineta verificada’, con ecos de electroclash y del aparato hyperpop, y arreglos excéntricos y divertidos. En ‘Nois’ salió a acompañarla Mushka, compartiendo ambas el giro estratégico que advierte la letra: “No more nois, no”, “que ja has patit prou pels nens”. Cerrando, ‘DMs’, con su mirada romántica bien fijada en el ‘feedback’ de la red social.
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Sinfonía del caos
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Pero el guion de la jornada era maquiavélico, cómo no, y de ahí nos fuimos a la furia desatada por los señores de Yard Act, británicos de Leeds, en la presentación de su tercer álbum, ‘You’re gonna need a little music’ (que no verá la luz hasta el 17 de julio). Entraron atropellándonos con ‘Empty pledges’, de complexión hermosa y desencajada: guitarras y piano en su sinfonía del caos, y la voz de James Smith en modo predicador verboso, entre Mark E. Smith y Nick Cave. Mensaje nihilista para empezar: “no tengo absolutamente nada nuevo que decir”, repite la letra.
[–>[–>[–>Yard Act invitó a pensar que ese tercer álbum mantiene el nivel, con sus sacudidas ‘funky’ con saxo y el bajo pesado y pospunk de la única canción por ahora publicada, ‘Redeemer’, que habla de enfermedades sociales, de alienación y de individualismo. Aunque en cierto momento el concierto perdió tensión, la recuperó de golpe al recatar la infalible ‘The overload’, con su ácida radiografía colectiva.
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El recinto ya se estaba llenando cuando Guitarricadelafuente entró en escena con su banda, al son de ‘Full time papi’, uno de los hallazgos de su sonado segundo álbum, ‘Spanish leather’. La voz dulce y esas canciones de despiertas dinámicas melódicas han catapultado a Álvaro Lafuente, castellonense de Benicàssim, y ahí estuvieron muestras aclamadas como ‘Futuros amantes’ o la hedonista ‘Port Pelegrí’, con su fondo de sentimiento y sensualidad (y con Bad Gyal como invitada a través de las pantallas).
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[–>Cantautor dominador
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En Guitarricadelafuente hay una ‘folk star’, como bromeaba el año pasado en una entrevista con este diario, mezcla de instinto pop y de la manufactura artesana y orgánica del cantautor. Se apreció cuando se quedó solo, sentado al teclado en ‘Puerta del Sol’ (mientras se escenificaba una lucha en el barro) o aferrado a la guitarra en ‘Guantanamera’. Lo vimos alzándose como carismático dominador escénico, arrodillándose dramáticamente en ‘Poses’ e invitando a la danza tropical en ‘Agua y mezcal’. Pero el clímax lo puso ‘Tramuntana’, pieza con aires de clásico del musical teatral y ese texto con aires de manifiesto: “Jugarse la piel / por una vida insólita / y dejarte llevar, / Someterte a la música”, cantó Lafuente, camino de la también álgida pieza final, ‘Babieca!’, que rubricó un concierto que fácilmente marcará un punto de referencia en su currículo.
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Culminando la sesión, un grupo, Wet Leg, de andadura joven, pero que conecta con las raíces indie-rock del Primavera. Su segundo álbum, ‘Moisturizer’, tal vez no contenga una diana como ‘Chaise longue’, pero mantiene viva la ecuación de melodías ingeniosas, descaro y sentido del humor: esa ‘Catch these fists’, invectiva contra las masculinidades invasivas (o puñetazo a los ligones compulsivos), que abrió la actuación, con Rhian Teasdale marcando bíceps a lo Taylor Swift.
[–>[–>[–>De esta banda de la isla de Wight ya sabemos su querencia por los ganchos de guitarra muy años 90, ya sea por el carril bostoniano y ‘breeder’ o por las capas un poco ‘shoegazing’. Pero su cancionero mostró un brillo, en los números del primer álbum (‘Wet dream’, ‘Being in love’) y en los más recientes, con refinamiento en ‘Davina McCall’ y ‘u and me at home’. Guitarras relucientes como alfombra roja de este 24º Primavera Sound.
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