ELECCIONES COSTA RICA | Laura Fernández, una presidenta derechista para Costa Rica que se mira en Bukele
Mano dura contra el narcotráfico y la inseguridad, dos lacras que constituyen la principal preocupación de la ciudanía. Es la principal línea de trabajo que plantea la nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, que ganó con contundencia el domingo con el 49% de los votos, diez puntos más de los que necesitaba para pasar a una segunda vuelta. Y para ello no va tener problema en mirarse en el espejo de su controvertido homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, que mantiene a raya la inseguridad con métodos donde la vulneración de los derechos de los detenidos son una constante.
La politóloga costarricense de 39 años se ha presentado en campaña como la candidata de continuidad del presidente Rodrigo Chaves, también simpatizante sin fisuras del salvadoreño. Su formación, el Partido Pueblo Soberano, se ha impuesto con contundencia sobre el del segundo candidato, el socialdemócrata Partido Liberación Nacional (PLN), de Álvaro Ramos. Será la segunda mujer que ocupa la silla presidencial en la historia del país, después de que Laura Chinchilla, del socialdemócrata Partido Liberación Nacional, lo gobernara entre 2010 y 2014.
«No me va a temblar el pulso, mi plan de Gobierno plantea el levantamiento de garantías», ya anticipó Fernández en plena campaña el 26 de enero durante el debate organizado por Radio Columbia y la Universidad Latina. Se refería a una megaprisión inspirada en la Bukele hizo levantar para encerrar a los pandilleros, a aumentar las penas e imponer estados de excepción en zonas conflictivas, como el que rige en todo El Salvador.
«Sacar criminales de circulación»
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La candidata oficialista ha insistido en que el levantamiento de garantías está establecido en la Constitución y que ello permite, con un procedimiento especial y extraordinario, «sacar de circulación a criminales que están identificados, en qué barrio viven y cómo se mueven».
Hija de un agricultor y una profesora, se crió en un ambiente completamente rural , donde ayudaba en una ferretería familiar de San José empaquetando clavos en sus periodos de vacaciones. Le gusta la pesca, correr, y, como buena golosa, es amante de los postres. Tenía 19 años cuando consiguió su primer trabajo en un proyecto de la cooperación alemana. Se considera «liberal en lo económico y conservadora en lo social». Estudió en un colegio de monjas, es católica y está casada en segundas nupcias. La prensa local ha recogido que ha hecho un pacto con el sector ultraconservador evangélico para lograr apoyo a cambio de puestos en su eventual Gobierno.
Uno de los objetivos de la nueva presidenta que más preocupara a la oposición es conseguir 40 de los 57 diputados que integran la Asamble Legislativa de Costa Rica, con el fin de facilitar la aprobación de reformas al Poder Judicial, el endurecimiento de leyes y evitar el bloqueo a las iniciativas que su partido presente. Figuras su formación, el Partido Pueblo Soberano, han reconocido que uno de los objetivos del partido es una reforma constitucional para aprobar la reelección consecutiva.La oposición alerta de un talente autoritario que supone un riesgo para la democracia costarricense.
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