Emprender ya no es una cuestión de geografía
Durante años, el debate sobre el emprendimiento en España ha estado vinculado casi automáticamente a las grandes ciudades. Madrid y Barcelona han concentrado talento, inversión, oportunidades e historias. Paralelamente, se ha establecido la idea de que fuera de estos grandes núcleos –en … En ciudades de tamaño mediano o áreas menos pobladas, el emprendimiento es más difícil, si no directamente inviable. Sin embargo, esta visión está empezando a quedar obsoleta.
La digitalización y el auge de nuevos canales de venta han cambiado profundamente las reglas del juego. Hoy en día, la ubicación física ya no es el principal factor que determina la viabilidad de un proyecto empresarial. Plataformas como Amazon o TikTok Shop, unidas a infraestructuras logísticas cada vez más eficientes, permiten que una empresa nazca en cualquier lugar del país y opere desde el primer día en un mercado global.
Este cambio no es teórico, es práctico. Los Marketplace ya no son sólo escaparates de venta, sino auténticos ecosistemas que proporcionan acceso a los clientes, datos de consumo, logística y visibilidad sin necesidad de grandes estructuras ni inversiones iniciales. Para muchos emprendedores, esto ha significado una oportunidad real de crear y escalar negocios sin estar físicamente en un gran centro urbano.
Además, este nuevo modelo tiene un impacto directo en el territorio. Cuando una empresa digital crece no sólo lo hace en términos de facturación. Genera necesidades operativas que se traducen en empleo: gestión de almacén, logística, tareas administrativas, atención al cliente o soporte operativo. Se trata de empleos que no siempre requieren una alta especialización tecnológica, pero sí estabilidad y continuidad, y que se pueden desarrollar perfectamente fuera de las grandes ciudades.
Este tipo de actividad económica tiene un importante efecto arrastre. Nos permite atraer a personas que buscan alternativas al modelo urbano tradicional, facilita el retorno del talento y contribuye a dinamizar las economías locales de forma sostenida, sin depender exclusivamente del turismo o de sectores tradicionales. No se trata de “salvar” territorios, sino de generar actividad económica real y duradera.
Por supuesto, hay obstáculos. La formación digital sigue siendo desigual, las infraestructuras no siempre la soportan y la cultura emprendedora está más arraigada en los grandes centros. Pero la diferencia hoy es que estos límites ya no son estructurales, sino solucionables. Con acceso a la tecnología, al conocimiento y a canales adecuados, la geografía ya no es una barrera insuperable.
Quizás el debate no debería centrarse tanto en cómo acercar startups a los territorios, sino en cómo facilitar que el emprendimiento surja donde ya hay personas con ideas, ambición y capacidad de ejecución. La tecnología ha democratizado el acceso al mercado. Ahora el desafío es comprender y aprovechar ese cambio.
Porque, por primera vez en mucho tiempo, montar un negocio en España empieza a depender menos de dónde estás y más de cómo lo haces.
Rodrigo Cernadas Es fundador y director ejecutivo de Sareli Investments & Nutralie.
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