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Es horroroso, no sé cuándo nos vamos a recuperar

Es horroroso, no sé cuándo nos vamos a recuperar
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  • Publishedjulio 13, 2026


La imagen de montañas devastadas y campos reducidos a cenizas es sólo una parte de la tragedia que dejaron los incendios de Los Gallardos, Almería. Detrás de cada casa salvada, de cada evacuación y de cada camino lleno de humo se esconden historias de angustia que a los vecinos les resultará difícil olvidar.

Para muchas personas afectadas, regresar a casa es tan difícil como las horas durante las cuales el incendio se salió de control.

Una carrera contra el tiempo para escapar de las llamas

Kali, recuerda cómo todo cambió en unos minutos. Mientras trabajaba, siguió la evolución del incendio sin imaginar que la situación empeoraría tan rápidamente. La preocupación aumentó cuando un amigo le advirtió del peligro. Su prioridad entonces era encontrar a su madre, Jacqueline, que aún se encontraba en la zona amenazada por las llamas. “No me iré de aquí sin ella”, se repetía mientras intentaba encontrarla.

La situación llegó a ser tan extrema que tuvo que prepararse para lo peor. «Tenía el teléfono en la mano para decirle a mi hermana: mamá está en el fuego», se relaciona.

Durante este tiempo, Jacqueline recibió constantes mensajes pidiéndole que abandonara el local lo más rápido posible. Sin embargo, la evacuación tampoco fue fácil. “Cerré todo y me subí al coche con el perro”, recuerda. Cuando empezó a caminar, se encontró rodeada por una espesa nube de humo. «Me di cuenta de que estaba entrando en un túnel de humo. Es un infierno. No puedo darme la vuelta y tengo que pasar por esto».

Finalmente, madre e hija pudieron reunirse y ponerse a salvo. “Cuando vi a mi hija esperándome en el auto…” dijo entusiasmada, aún sin poder olvidar esos minutos de incertidumbre.

El miedo de quienes tuvieron que dejarlo todo atrás

Las evacuaciones se produjeron a gran velocidad. Muchos residentes apenas tuvieron tiempo de reaccionar. Catalina recuerda cómo recibieron el llamado de alerta cuando el fuego ya era imparable. “Nos dijo: vamos, vamos, que las cosas van muy rápido”.

La situación era tan crítica que apenas pudieron sacar los vehículos antes de abandonar la zona. «Ya era exagerado, «Apenas tuvimos tiempo de sacar los coches de allí».

Otros vecinos vivieron la emergencia con una mezcla de incredulidad y desesperación. Una residente extranjera explica que al principio pensó que se trataba de una tormenta. «Estoy en mal estado. Esta es la segunda vez que tengo que lidiar con un incendio». Su preocupación no es sólo por los daños a la propiedad. «Me molesta que la gente que trabaja en el campo esté sufriendo. Es un día muy duro».

El regreso a casa más duro

Ahora que las llamas han desaparecido, comienza otra fase igualmente complicada: regresar y comprobar las consecuencias del incendio.

Puri admite que todavía no ha podido procesar lo sucedido. “Subes y regresas y ves lo que hay allí… es horrible, horrible, horrible”. Aunque su casa no sufrió daños, no puede evitar pensar en quienes lo perdieron todo. “Mi casa es perfecta, pero ojalá fuera así para todos”.

Para ella, lo más importante va mucho más allá de los daños materiales. «Hay personas que han perdido sus casas, pero lo más fuerte es la vida y no se puede recuperar. »

Otro vecino afectado comparte los mismos sentimientos. «Es horrible y no sé cuándo vamos a superarlo».

Pueblo, la gran herida que dejó el fuego

Entre los vecinos hay un sentimiento común: el verdadero impacto de esta tragedia no se puede medir sólo en hectáreas quemadas.

Emilia observa el paisaje negro que deja el fuego y comprende claramente qué es lo más doloroso. “El campo se recuperará, las cenizas son fertilizante, pero el problema es la gente que se fue y la forma en que se fue”. Una reflexión que resume el sentimiento de gran parte de la comarca tras uno de los incendios más violentos que se recuerdan.

La memoria del difunto

La emoción también se nota en Javier, gerente de un bar de Bédar, cuando habla de los desaparecidos. “Es terrible ver esto, lo maravilloso que era todo y verlo ahora negro”.

Se le quiebra la voz al recordar que algunos de los implicados eran clientes habituales y personalidades muy conocidas del barrio. «Eran personajes famosos. Todavía no sabemos si están vivos, pero es muy triste».

Sus palabras reflejan el impacto humano de una tragedia que azotó a toda la región.

Porque hablar de los incendios de Los Gallardos, Almería, no es sólo hablar de montañas arrasadas o de casas afectadas. Habla de familias que huyeron hacia las llamas, vecinos que regresaron a casa asustados y una comunidad que intenta recuperarse mientras llora todo lo que se llevó el fuego.

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