FINAL DEL MUNDIAL 2026 | Ferran conduce a España al delirio de su segundo Mundial frente a la Argentina de Messi
Del minuto 116 de Andrés Iniesta al 106 de Ferran Torres. Del Mundial iniciático de 2010, cuando todos nos creímos que en efecto la victoria era una posibilidad, al refrendo generacional de este de 2026, el que al fin nos permite creernos que somos los reyes del mundo y podemos seguir siéndolo. España cose en su corazón la segunda estrella de campeona del mundo, tan merecida o más que la primera.
[–>[–>[–>Ferran de mi vida… Víctima de tantos memes en estos últimos años y hoy convertido en héroe nacional para siempre. El ejecutor de un acto de justicia inapelable frente a una Argentina decepcionante que sublimó hasta más allá del límite la resiliencia que había exhibido a lo largo de todo el Mundial. Esta vez, ni siquiera pudo salvarla Messi, transparente durante toda la tarde neoyorquina, decepcionante en el que ha sido con seguridad el último gran partido de su carrera.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Una medalla secundaria para una España que en Nueva York refrendó que ha sido la mejor selección del Mundial más grande de la historia. 38 días, 48 equipos y 104 partidos después, Rodri alza la copa al cielo en nombre de todo un país. Porque esta selección es la genuina representación de lo que deberíamos ser, un grupo de individuos en el que la solidaridad, la humildad, el mestizaje y el espíritu propositivo conducen al éxito colectivo. Campeona de Europa y del mundo, España se reivindica como el modelo a seguir, el diseñado e impuesto por un Luis de la Fuente en el que no demasiados confiaban en 2022. Hoy es un mágico druida que mira a los ojos a Vicente del Bosque.
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Alineación de carrerilla
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La España campeona arrancó la final con el once que ya nos hemos aprendido de memoria, es decir, con Fabián y sin Pedri, mientras que Scaloni recurrió para el duelo decisivo a tres futbolistas con espíritu de pedernal con De Paul, Nico González y Montiel. Con esos mimbres, el guion solo podía ser el que fue, dominio español de la pelota y resistencia y reactividad argentina.
[–>[–>[–>El problema para la selección era que el césped, lento, seco e irregular, no favorecía el plan de De la Fuente. Funcionó bien en los primeros minitos, con una ocasión de Lamine tras una pared con Olmo, pero en cuanto los argentinos cayeron en la cuenta de que Dani era el hombre que aceleraba las jugadas españolas se afanaron en anularle con éxito. Mac Allister, poco a poco, fue contagiando su sobreexcitación defensiva a sus compañeros, sin que el árbitro Vincic pareciera preocupado al respecto. La única amarilla la vio un Lisandro que, justo antes del descanso, tuvo que retirarse lesionado.
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Messi, aislado
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El plan de España colapsaba en el balcón del área, donde no encontraba el pase clave ante la acumulación de defensores argentinos. Apenas sumó, además de la ocasión de Lamine, dos aproximaciones imprecisas de Oyarzabal y Cucurella. En la otra punta del campo, sin embargo, la selección vivía en una paz total, sin una sola ocasión en contra, con Messi apenas tocando nueve balones en toda la primera parte, ninguno de ellos en el tercio final.
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[–>España, en fin, dominaba el encuentro a partir del orden que imponía un soberano Rodri y de la amplitud de campo que aportaban Porro y Cucurella, pero no terminaba de hornear sus jugadas. El larguísimo ‘show’ musical del descanso, para sorpresa de nadie, no le terminó de sentar demasiado bien ni a la selección ni al césped, un doble castigo.
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Paredes salió en el descanso para embarrar el terreno y lo logró, pero su exceso de revoluciones le cargó con una tarjeta en apenas siete minutos. A partir de ese castigo, España fue recuperando su territorio natural, pero los escasos remates que armaba seguían siendo bastante asequibles para un portero de la talla de Dibu Martínez o directamente desatinados.
[–>[–>[–>La expulsión de Enzo
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Lo positivo para la selección era que Argentina volvía a estar atortugada, con Messi contemplando todo desde la lejanía, completamente anónimo en el encuentro, y sin sus dos centrales titulares, caído también por lesión Cuti Romero. Introdujo De la Fuente a Ferran, Pedri, Nico Williams y el talismán Merino, pero en esencia nada cambió, continuando el inefectivo sitio del área albiceleste.
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El partido se abocó a una prórroga que llegó con regalo para España, envuelto por un Enzo Fernández que se autoexpulsó en el descuento tras arrollar a Cubarsí cuando ya tenía amarilla. Y el tiempo extra amaneció con un paradón a Dibu Martínez a un cabezazo de Nico, preludio del escándalo que venía, pues poco después el árbitro anuló un gol al extremo del Athletic por una presunta falta de Merino a Otamendi que solo vio él. También lo probó el del Arsenal, pero esta vez no hubo magia.
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Los penaltis parecían la única manera de resolver el entuerto. Pero no lo fueron. Un centro pasado de Pedro Porro fue peinado por la coronilla de Nico Williams. Y por ahí apareció Ferran Torres para marcar el segundo gol de nuestras vidas. Otra vez campeones del mundo, como cuando éramos jóvenes. Recordándonos que la felicidad es un viaje al que siempre se puede regresar.
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