FRANCIA MARRUECOS | Francia quema a Marruecos en la hoguera y ya espera a España en semifinales
Con el gesto algo torcido, ya lo intuía España desde la configuración del cuadro final. Asumía la campeona de Europa que en la lejanía, en el penúltimo escalón hacia la segunda estrella, le aguardaría esta exuberante y letal Francia. Marruecos se arrogaba el último asterisco para esa intuitiva certeza, pero Mbappé y Dembélé lo quemaron este jueves en la hoguera. España ya sabe lo que le espera si es capaz de eliminar este viernes (21.00 horas) a Bélgica. La cita con una u otra selección está fijada para el martes 14 de julio, día de la fiesta nacional francesa.
[–>[–>[–>Por abrasión, la bicampeona del mundo pasó por encima de Marruecos en su duelo de cuartos de final. Solo Bono pudo aplazar durante una hora la inevitable combustión, deteniendo incluso un penalti al pichichi Mbappé. A Marruecos, sencillamente, le vino demasiado grande esta Francia que le expulsa del Mundial por segunda cita consecutiva. En !atar ocurrió en semifinales, esta vez un paso antes. En ambas ocasiones, un torneo sobresaliente para la mejor generación africana de siempre.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>No puede haber mucho reproche al sufrimiento que padecieron en Boston. En la primera parte, Francia pudo marcar gol de casi todas las maneras posibles. Una cosecha de dos o tres al descanso no habría resultado exagerada y, sin embargo, el marcador no se movió. ¿Por qué? Porque Marruecos cuenta con un portero superlativo llamado Yassine Bono.
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La exhibición de Bono
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Frenó por arriba un cabezazo poderoso de Upamecano y rozó un tiro al larguero de Digne; frustró por abajo dos latigazos de puro nervio de un Doué eléctrico y de Mbappé; y, sobre todo, le paró en el minuto 28 un penalti al delantero del Real Madrid que él mismo había provocado. Cinco años habían pasado desde su último error desde los once metros con la selección.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Fue un asedio de una Francia que encastillaba a Marruecos en su área cuando tenía el balón y a la que arrancaba las pegatinas al contragolpe. Sin el lesionado Saibari, ni siquiera se podían agarrar los africanos a esa valiosa válvula de escape, absolutamente sometidos por el combinado de Deschamps. Fueron 45 minutos y una pausa de publicidad para frotarse los ojos por la inmovilidad del resultado, pero parecía obvio que Bono no iba a ser capaz de alargar el milagro durante mucho más tiempo. No consiguió hacerlo.
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Alcanzada la hora de partido, en apenas seis minutos, la fortaleza marroquí se derrumbó sin remedio en dos acciones marca de la casa de Francia, breves, repentinas y letales. Primero Mbappé cazó un balón suelto en el área para disparar desde la frontal y redimirse del penalti errado. Después, Dembélé encontró un pasillo central para conducir el balón y anotó el segundo con un disparo desde la corona del área que Bono solo alcanzó a rozar.
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[–>Y ahí se acabó el partido. Deschamps se enfocó desde entonces en reservar al apercibido Koné y al tocado Mbappé, víctima de varias patadas feas y con hielo en el tobillo derecho. Nada, a priori, que le vaya a impedir disputar la semifinal del martes en Dallas en la que España también quiere estar. Tal y como había previsto.
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