Haaland, el redentor de un país tras un año de escándalos en la monarquía noruega
De pronto toda Noruega se contagió de la sonrisa del ‘Cyborg Haaland’, como se apoda al delantero de la selección escandinava. Tras eliminar en octavos de final a la Brasil de Vinícius, tiene ante sí la misión de apear en cuartos a la Inglaterra de Harry Kane. Acumula siete goles en este Mundial, uno menos que Lionel Messi y Kylian Mbappé. Que acabe al frente de esa tabla depende tanto del partido del sábado como de lo que consigan el argentino, el francés o el mismo Kane. Pero Noruega ya acaricia el sueño.
[–>[–>[–>El gigante noruego Erling Haaland ha redimido a todo un país, el suyo. O incluso a su monarquía, sepultada en su anno horribilis. A la victoria frente a Brasil siguió la difusión de Casa Real de una fotografía de la princesa Mette-Marit, con la bufanda de la selección y sentada junto a su esposo y futuro rey, Haakon. Era la reaparición de la princesa tras el transplante de pulmón al que se sometió en junio.
[–> [–>[–>Mette-Marit está envuelta desde hace meses en un manto de dramas privados, pero que sacuden a una monarquía, cuyo rey, Harald V, de 86 años, ha tenido que cancelar en los últimos tiempos parte de su agenda pública por achaques o por su avanzada edad.
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Los tentáculos de Epstein alcanzan Oslo
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El año empezó para Mette-Marit con la difusión de un cúmulo de correos electrónicos que intercambió con el pederasta Jeffrey Epstein. Salieron a la luz entre los tres millones de documentos desclasificados del multimillonario estadounidense, fallecido en 2019. No es la única figura noruega salpicada por el caso Epstein. Surgieron otros vínculos vergonzantes para su alta diplomacia, para el Comité Nobel o para el partido laborista del primer ministro, Jonas Gar Store.
[–>[–>[–>La esposa de Haakon pidió disculpas por su poco tino en la elección de sus amistades. Esa tempestad coincidió con el inicio del juicio contra su hijo mayor, Marius Borg Høiby, que acabó condenado a cuatro años de cárcel por dos casos de violación y otros 32 cargos. El proceso a Marius, de 29 años y nacido de una relación anterior, ha nutrido a la prensa sensacionalista de todo lujo de detalles en torno a ese joven rico y descarriado, hasta cuestionarse la capacidad de Mette-Marit para convertirse en reina.
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La princesa, de 52 años y a la que en 2018 se había diagnosticado una fibrosis pulmón crónica, estaba en lista de espera para un transplante de pulmón. El 17 de junio, dos días después de la condena a Marius, fue operada con éxito. La foto de Casa Real tras la victoria de Haaland era su primera imagen tras la intervención.
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[–>Del flirteo con Vinícius a los abrazos con Bellingham
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Haaland es el rey del meme en redes sociales. La IA le convirtió en «novia» de Vinícius ante el partido contra Brasil. Ahora se difunden en mil variantes imágenes de su amistad con el inglés Jude Bellingham. La sintonía entre el noruego, delantero del Manchester City, y el inglés, centrocampista del Real Madrid, arranca de su etapa compartida en el Borussia Dortmund.
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Todo en él es positivismo. Busca la discreción de su vida en pareja, junto a su novia Isabel Haugseng Johansen y su hijo. Y rinde homenaje a su madre, la hepatleta Gry Marita Braut, al llevar estampado en la camiseta ese apellido materno, junto al de Haaland.
[–>[–>[–>Sus casi dos metros de altura o su potente mandíbula no son sinónimos de miedo, sino de fortaleza. Ha convertido en señal de identidad nacional el remo vikingo, el «Viking Row». Adopta proporciones multitudinarias en las gradas, en las calles de Oslo o, en proporciones más reducidas, en los fiordos noruegos. Lo han reproducido desde los diputados del Parlamento noruego hasta soldados de tierra, mar y aire del ejército de este país, puntal de la OTAN en el Ártico.
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Que los vikingos noruegos no fueron un pueblo identificable como armónico, sino brutales enemigos de otros coetáneos, no enturbia la épica que envuelve a su selección. Noruega entera se derrite con su gigante de 25 años y sonrisa seductora, que abraza con el torso desnudo en vestuarios a la princesa Ingrid Alexandra, de 21 años. Correspondió a esta princesa, acompañada de su hermano, Sverre Magnus, festejar en el estadio la victoria ante Brasil. Sus padres, Mette-Marit y Haakon, siguieron el partido desde el Palacio Real. A Marius, que no es miembro de la Casa Real, se le han negado hasta ahora las peticiones de puesta en libertad.
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