Hallan los restos de una bengala y un cohete que no explotaron (por suerte) en el puerto deportivo de Cangas: «Habría ardido todo»
El caótico incendio en el que se vieron sumidas las instalaciones del bar Le Constellation durante la celebración del Año Nuevo en la estación de esquí suiza de Crans-Montana ha dejado un balance igual de catastrófico o peor, con 40 muertos y 119 heridos. Todo por una de las bengalas que decoraban varias botellas de champán para brindar en una noche que se suponía de celebración y acabó siendo fatal, cuando las chispas del artefacto alcanzaron el techo del local, que comenzó a arder desatando el pánico entre los asistentes al evento, mientras el fuego se propagaba a toda velocidad. Una tragedia que sí se evitó, por suerte, en el puerto deportivo de Cangas (Galicia), donde tras las fiestas para despedir el 2025 fue localizado un explosivo casero fabricado con una bengala náutica y un cohete con paracaídas, ambos caducados.
[–>[–>[–>Lo encontró un patrón de Salvamento Marítimo, responsable de la Salvamar Mirach, que acababa de terminar su guardia y volvía a casa. Conforme explica a FARO, que recogió el suceso en su edición del Morrazo, «la potencia y la intensidad con la que pudo generar daños no es, ni por asomo, la de un petardo normal». «Estaba en el agua, apagado, cerca de los barcos. Podía haberlo encontrado cualquier persona, incluso un niño. Si llega a haber explotado, habría ardido todo», asegura.
[–> [–>[–>Una «travesura de mayores»
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Los servicios de emergencias están acostumbrados a tener que hacer frente a las amenazas de este tipo de dispositivos, en el mejor de los casos con «falsas alarmas» que aun así movilizan medios como patrulleras e incluso helicópteros con un gran coste económico que corre a cargo de las arcas públicas. «Es muy recurrente», explica el especialista, que urge una mayor concienciación para que estas «travesuras de mayores «(porque los dispositivos encontrados no están al alcance de menores) dejen de realizarse.
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El artefacto ha sido puesto a disposición de la Marina Deportiva de Cangas, gestionada por el Real Club Náutico Rodeira, con el objetivo de que se entregue a la Guardia Civil. «No había visto este invento nunca», destaca el patrón de la Salvamar Mirach, reiterando la peligrosidad de estos artefactos y más aún en zonas que, además de no estar despejadas, están muy próximas a los núcleos de población. «De haberse encendido, hubiera generado una desgracia», subraya.
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