He aprendido a liderar dejando todo en cada pelota
Durante su primera temporada en Sevilla, Gabriel Suazo se convirtió no solo uno de los capitanes del equipo sevillanosino más bien una referencia para el vestuario. En una entrevista en profundidad con Banda Deportiva, El internacional chileno analizó, entre otros temas, su visión del liderazgo, el manejo de crisis y su relación con las redes sociales.. “Aprendí a dar el ejemplo, entrenando lo máximo posible, dejando todo en cada balón para contagiar positivamente a mis compañeros”, comenta el lateral zurdo.
La experiencia de Suazo en Chile y Francia le ayudó a conseguir la capitanía en su primer año en el Sevilla.. «Tuve que ser capitán y aprender a escuchar. Si tengo que decírselo a un compañero, tengo que hacerlo de una determinada manera, porque sino afecta a su rendimiento. También es ser líder y muchas veces no lo notas», explica. Además, aclaró que «el liderazgo se basa en contagiar positivamente a los demás con hechos y acciones. Sea capitán o no, no cambio mi forma de ser y quizás por eso me eligen. No llego a ningún club y no empiezo a mandar, nunca haré eso».
Suazo aplica su optimismo en el día a día incluso en contextos de crisis: «En Sevilla viví un momento difícil luchando contra el descenso, y me preguntaron qué estaba haciendo para ayudar a mis compañeros en esta situación. Después de cada derrota, al día siguiente abrazo a mis compañeros, los saludo con cariño y entro al campo sonriendo. Quizás me toman una foto y la gente dice: ¿cómo te ríes si el día anterior perdiste? Para mí, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Obviamente tengo frustración, me duele y soy el más exigente porque soy muy competitivo, pero si llevo toda esta acción positiva, al final las cosas acaban pasando así.
Para Suazo crecer significa asimilar con naturalidad los fracasos y entrenarlos. «La confianza se construye en los momentos difíciles, cuando el equipo pierde, donde te equivocas en un pase y acabas marcando un gol. Pero hago todo creyendo que será lo mejor para el equipo porque no me escondo. Para mí es muy importante porque se construye a base de errores y de aprendizaje, de esa resiliencia con uno mismo», afirma.
La pasión de Ramón Sánchez-Pizjuán quedó patente desde el primer día en el Suazo, que guarda paralelismos con el fútbol sudamericano: «Nuestro estadio es maravilloso cuando entramos, cuando cantan el himno con sus bufandas… se nos pone la piel de gallina, es bonito. En Europa hay muchos estadios que no animan a todo el mundo y se oye todo. Hay otros que no lo hacen. Por ejemplo, en el estadio del Betis y en el nuestro, no se oye porque la gente está llena. Me encantó cuando llegué porque me recordó muchas cosas que viví en Colo-Colo en cuanto a qué piensan sobre el fútbol y cómo lo viven.
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