Hellerstein, el juez de 92 años que desafió a Bush y ahora será el encargado de juzgar a Maduro en Nueva York
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Alvin K. Hellerstein (Nueva York, 1933) es uno de los decanos de la influyente Tribunal Federal para el Distrito Sur de Nueva Yorkconocido por su discreción, rigor legal y longevidad profesional. Será el juez encargado de dirigir el proceso contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, detenidos y trasladados a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico y corrupción.
Figura central de la justicia neoyorquina desde hace más de dos décadas, es respetado por su independencia y su capacidad para afrontar sin vacilaciones casos de máxima sensibilidad política y mediática.
Hijo de inmigrantes judíos de Rusia, Hellerstein se graduó con honores en Derecho en la Universidad de Columbia en 1956, tras obtener su licenciatura en el City College de Nueva York. Inició su carrera en la firma Stroock & Stroock & Lavan, donde se especializó en litigio comercial y derecho laboral. Permaneció allí durante más de 30 años antes ser nominado como juez federal por el presidente Bill Clinton en 1998designación ratificada ese mismo año por el Senado.
A lo largo de su carrera en el Tribunal del Distrito Sur, Hellerstein ha manejado asuntos emblemáticos, como demandas derivadas de los ataques del 11 de septiembre o casos relacionados con El trato a los prisioneros en Abu Ghraib.una decisión que le puso directamente en conflicto con el Gobierno de George W. Bush, consolidando su reputación de magistrado meticuloso y resistente a los excesos del ejecutivo.
Sus resoluciones suelen combinar un tono moral sobrio con un profundo respeto por la letra de la leyy ha sido descrito por quienes lo conocen como un “originalista pragmático”: fiel a la interpretación clásica de la Constitución, pero sensible a los impactos humanos de sus sentencias.
Aparición en Nueva York
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecerán este lunes por primera vez ante un tribunal federal de Nueva York, donde enfrentan varios cargos por narcotráfico y corrupción. Ambos fueron capturados la madrugada del sábado en Caracas por fuerzas estadounidenses en una operación relámpago sin precedentes y posteriormente trasladados a Nueva York, donde pPermanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, una prisión federal de alta seguridad.
Maduro es acusado en Estados Unidos de cuatro cargos federales: conspiración para narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer estos mismos artefactos en apoyo de actividades criminales, así como para colaborar con organizaciones catalogadas como terroristas por Washington. Cilia Flores, por su parte, enfrenta cargos vinculados con supuestas operaciones de apoyo logístico y financiero a la misma estructura criminal, según documentos judiciales citados por medios estadounidenses.
Ambos serán llevados ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, encargado del caso, en Manhattan a las 12:00 hora local (17:00 GMT). En casos similares, los imputados suelen ser presentados inicialmente ante un juez para la lectura formal de los cargos, verificación de su identidad y definición de aspectos preliminares como la prisión preventiva o la designación de abogados.
Incómodo para el poder
Hellerstein no aborda temas que rozan la alta política y la seguridad nacional como una «virgen». Fue el juez que llevó buena parte de las demandas civiles derivadas del 11 de septiembre.presionar para que se alcancen acuerdos de compensación con las víctimas y exigiendo transparencia en los procesos.
También firmó órdenes que obligaron al Pentágono a revelan fotografías y documentos sobre el trato a los prisioneros en Iraken contra del criterio del Gobierno, apoyándose en el derecho de acceso a la información pública.
En el ámbito penal, su carrera muestra una mezcla de dureza con delitos graves y un respeto escrupuloso al debido proceso. Es conocido por sus largas audiencias, en las que interroga directamente a las partes y obliga a los fiscales y a la defensa a justificar cada paso.. No tolera retrasos injustificados ni maniobras dilatoriasy ha reprendido tanto a abogados del Estado como a defensores privados ante los tribunales cuando percibe falta de rigor.
Este estilo anticipa las primeras audiencias del caso Maduro marcadas por la extrema formalidad y el control absoluto del juez sobre el calendario y las condiciones de detención. Cualquier intento de transformar la audiencia en un mitin político probablemente chocará con la firmeza de Hellerstein, acostumbrado a gestionar casos con enorme exposición mediática.
Liderar una red de narcotráfico
Maduro ya había sido acusado en Manhattan en marzo de 2020en un caso basado en una investigación de la agencia antidrogas DEA en el que ya aparecieron cargos relacionados con narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos con armas y artefactos destructivos. El mismo sábado en que fueron detenidos Maduro y su esposa, el tribunal hizo pública una acusación presentada por la Fiscalía que amplía la de 2020 y lo vuelve a identificar como líder de una red de narcotráfico y narcoterrorismo que durante más de dos décadas habría utilizado al Estado venezolano para introducir grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos.
La acusación, conocida como “imputación sustitutiva”, imputa por primera vez a Cilia Flores y a uno de los hijos del matrimonio. En total, hay seis personas imputadas: además de Maduro y Flores, incluye a Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del presidente y su esposa; Diosdado Cabello Rondón, Ministro del Interior y figura clave del chavismo; Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior; y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, líder de la banda criminal Tren de Aragua.
El documento señala que Maduro encabezó la organización narcotraficante Cartel de los solesnombre utilizado para referirse al alto mando militar venezolano. Bajo su liderazgo, sostiene el escrito, la organización no sólo buscó enriquecerse y consolidar su poder político, sino también “inundar” a Estados Unidos con cocaína y “usar la droga como arma” contra ese país.
Según estimaciones citadas en la acusación, el Departamento de Estado calculó que para 2020 entre 200 y 250 toneladas de cocaína transitaron por territorio venezolano cada año hacia Estados Unidos. Los fiscales describen alianzas con las FARC, el ELN, el cartel de Sinaloa, los Zetas y la banda criminal Tren de Aragua, así como el uso de pasaportes diplomáticos, aeropuertos controlados por autoridades y rutas marítimas protegidas por fuerzas estatales para mover droga.
En esa junta será Alvin K. Hellerstein, el juez nonagenario de Manhattan con fama de incómodo con el poder, quien decidirá cuándo y cómo se sienta en el banquillo el presidente venezolano que durante años desafió a la justicia estadounidense desde Caracas.
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