INCENDIO ARAGÓN | Del ‘shock’ al cansancio y el enfado: así viven los desalojados por el incendio de las Cinco Villas
Un canario. Concretamente el canario Curro. Ese fue el principal efecto personal que se llevó Pedro Grau al pabellón polideportivo de Ejea de los Caballeros cuando se vio obligado a abandonar su casa por el terrible incendio de las Cinco Villas (Zaragoza). Ni los medicamentos, ni otros elementos básicos. «Me dijeron que tenía que coger lo más importante«, asegura cuando el cansancio, después de tres días durmiendo fuera de casa empieza a hacer mella. Una sensació que comparte con el centenar de personas que necesitan el apoyo de los servicios sociales para afrontar el mal trago.
[–>[–>[–>«El primer día lo viven como un shock, el segundo día se pasa miedo por lo que se ha dejado atrás, pero el tercero es cuando llega el cansancio y el enfado», resume la directora de servicios sociales de la comarca de las Cinco Villas y responsable del grupo de acción social del operativo, Elisa Causín. El operativo se centra sobre todo en las personas evacuadas que carecen de una red familiar o de apoyo en la zona. Aunque la cifra total de desplazados en la comarca se aproxima al millar de personas (muchas de las cuales se han trasladado a Zaragoza o a viviendas de allegados en municipios vecinos), el pabellón de acogida centraliza la gestión de aquellos perfiles más vulnerables ante la emergencia.
[–> [–>[–>«Hemos venido a colaborar, a estar con nuestros vecinos, pues nosotras estamos alojadas en una casa de Ejea», cuentan Pilar Cano Aragues y Laura Aragués, dos jóvenes vecinas de Luesia. «Realmente hemos sentido la necesidad de estar acompañando, vemos cómo evolucionan los trabajos y existe un gran sentimiento de abandono», indican.
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Las instalaciones para los desplazados por el incendio de Cinco Villas. / Pablo Ibáñez
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Actualmente, el dispositivo tiene contabilizadas a 92 personas que realizan las tres comidas principales en las instalaciones comunes. Para optimizar el bienestar de los afectados, la organización ha derivado a catorce personas pertenecientes a familias con bebés a una vivienda tutelada, mientras que tres personas de avanzada edad pernoctan en una residencia asistencial. Los evacuados proceden principalmente de localidades como Asín, Ores, Luesia, Uncastillo y Malpica de Arba, a los que se suman cinco vecinos de Uncastillo alojados específicamente en la residencia.
[–>[–>[–>El perfil de quienes permanecen en el pabellón responde mayoritariamente a población migrante empleada en la zona que carece de infraestructura familiar inmediata, así como a personas mayores que viven solas o cuyas familias se encuentran retenidas en el territorio por labores agrícolas. A diferencia de la población flotante de origen vacacional que ha podido regresar a sus primeras residencias en capitales como Barcelona, este grupo afronta el desalojo con lo estrictamente necesario.
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«Se nos están quemando los pueblos, no podemos pensar en otra cosa, esto genera mucha ansiedad y angustia», explica María Jesús Montañés. «Hemos dejado atrás toda nuestra vida y vemos que lo que parecía protegido ahora está abandonado, hasta los agricultores nos dicen que sienten mucha impotencia», señala.
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[–>La cobertura del operativo ha evolucionado desde el abastecimiento inicial de medicación y recursos de primera necesidad hacia la gestión del ocio y el bienestar emocional. Se han coordinado actividades infantiles en la ludoteca y la piscina gracias al apoyo de monitores y de la parroquia local, proveyendo incluso de ropa y calzado básico. «Conforme van pasando los días, se incrementa la incertidumbre y eso hace que la gente empiece a desconfiar y que se generen bulos», explica Causín.
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Las instalaciones para los desplazados por el incendio de Cinco Villas. / Pablo Ibáñez
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El pabellón estos días es un campamento perfectamente coordinado. Existe una zona con las colchonetas que se usan para pasar la noche y otra zona separada para el ocio. Ahi se reparten las comidas y los responsables de la comarca y de Cruz Roja van atendiendo las necesidades de los presentes. Las visitas de familiares y conocidos son constantes. «No podemos olvidar que aquí el malestar psicológico se contagia muy rápidamente«, indican desde Servicios Sociales. Los técnicos ya están sobre aviso de que pueden ir llegando más personas desplazadas.
[–>[–>[–>En este contexto se ha solicitado la presencia de responsables del operativo de incidencia para tranquilizar a los vecionos. Ellos les han explicado con mapas la situación técnica de la extinción en cada uno de los municipios desalojados. Sobre el terreno están trabajando más de 500 efectivos aunque se ponga en duda en los grupos de mesajería, detallan. «Esto no sabemos cuándo va a terminar, quedan por lo menos un par de días más seguro», asume Causín que destaca la implicación de todos los servicios de acción social y grupos de atención psicológica en caso de emergencia en momentos tan complejos.
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