Infecciones de orina
La señora que atiende el puesto de fruta, con la familiaridad de trato que aporta ser cliente habitual, y conocedora de mi profesión, me confesó que su madre estaba con infección de orina y, sin más dilación me preguntó por los motivos por los que se producen con tanta frecuencia dichas infecciones.
[–>[–>[–>–Son múltiples las causas –comenté–. Y, para llegar a su conocimiento tendría que mencionar una serie de factores de riesgo, como, por ejemplo: a) la menopausia, etapa de la vida de la mujer en la que se produce una disminución de los estrógenos, lo que conlleva, por una parte una disminución de la presencia de lactobacilos en la vagina, que son bacterias beneficiosas que impiden el crecimiento de gérmenes patógenos y, por otra parte una disminución en el espesor de la mucosa vaginal que es un factor protector y de defensa contra las infecciones; la incontinencia de orina, que multiplica por seis el riesgo de presentar infecciones urinarias; la diabetes, que multiplica por cuatro el riesgo de padecerlas; las litiasis –piedras– tanto a nivel de los riñones como de la vejiga, dado que los gérmenes quedan acantonados (escondidos) en la superficie porosa de las mismas; el estreñimiento, que facilita el paso de gérmenes desde el intestino a la vía urinaria y, además, con los pujos que se realizan se puede provocar la incontinencia de orina; el cistocele, que no es más que la vejiga desprendida. Esta condición va a ocasionar que, tras la micción quede residuo de orina en la vejiga (por la situación de declive), y esta orina sea un caldo de cultivo para que crezcan las bacterias; la vejiga hiperactiva: situación en la que la vejiga realiza de forma automática e independiente (no obedece al cerebro), espasmos o contracciones involuntarias, lo que motiva que, con las turbulencias de orina que se producen se favorezca la aparición de gérmenes; la deshidratación, especialmente en los meses veraniegos. Siempre pongo el ejemplo del río: si lleva un buen caudal, el cauce estará limpio, pero si lleva poca agua estará sucio, favoreciendo la presencia de todo tipo de gérmenes.
[–> [–>[–>–Y comentabas que la diabetes favorece que haya infecciones de orina… ¿pero por qué motivo?
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–Pues, mira, existe una relación directa y muy estudiada entre ambas condiciones. Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de sufrir infecciones del tracto urinario (ITU) debido a la combinación de tres sucesos: el primero, por un exceso de azúcar en la orina. Así, cuando los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre son elevados, los riñones van a terminar eliminándola a través de la orina. Las bacterias, que precisan de nutrientes para reproducirse, van a encontrar en la glucosa un nutriente de excelencia. El segundo suceso es que, el aumento crónico de los niveles de azúcar en sangre –hiperglucemia–, afecta directamente a las células de defensa de nuestro organismo, concretamente a los neutrófilos, que son un tipo de leucocitos –glóbulos blancos–. A estos neutrófilos, la hiperglucemia constante les reduce la capacidad de moverse hasta el lugar de la infección y, por otra parte, les dificulta su habilidad para atrapar y destruir las bacterias invasoras, ralentizando las defensas de nuestro cuerpo para combatir y frenar la infección. Y el tercer hecho es que, una diabetes mal controlada termina dañando los nervios que controlan la vejiga, ocasionando una patología que conocemos como vejiga neurógena. En esta entidad clínica la persona que la padece pierde la sensibilidad y la sensación de tener la vejiga llena, por lo que tarda más tiempo en ir a orinar, siendo un caldo de cultivo para que se reproduzcan las bacterias. Además, el músculo de la vejiga –detrusor– no se va a contraer bien, dejando siempre un residuo que, al igual que el agua estancada va a predisponer a la colonización bacteriana.
[–>[–>[–>–Pues te agradezco mucho esta lección, pero tú venías a por fruta… ¿verdad? n
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