Irán vincula una reducción de los niveles de enriquecimiento de uranio a la retirada de las sanciones de EEUU
– Rouzbeh Fouladi/ZUMA Press Wire/DPA – Archivo
MADRID, 9 de febrero (EUROPA PRESS)-
El vicepresidente de Irán, Mohamed Eslami, que también es director de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), abrió este lunes la puerta a una reducción de los niveles de enriquecimiento de uranio en el país en el caso de que Estados Unidos retire las sanciones impuestas contra Teherán, tras el inicio el viernes de negociaciones indirectas para intentar alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
«La discusión en torno al enriquecimiento de uranio al 60% depende de que la otra parte (Estados Unidos) retire todas las sanciones», afirmó Eslami, quien señaló que, en cualquier caso, la posibilidad de retirar el uranio enriquecido del país es un tema que «nunca ha estado en la agenda». «Esto no se discutió en las negociaciones», afirmó, según la agencia de noticias iraní Tasnim.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, señaló durante la jornada que Teherán considera estas negociaciones indirectas como «una oportunidad para lograr una solución justa». «La nueva ronda de conversaciones nucleares, iniciada con el apoyo de los vecinos y bienvenida por Omán, es una buena oportunidad para una solución justa y equilibrada a este caso», argumentó.
«Irán destaca la importancia de garantizar sus derechos en el marco del Tratado de No Proliferación (TNP), incluido el derecho al enriquecimiento y la retirada de sanciones opresivas», afirmó el presidente, quien insistió en que Irán «espera lograr el resultado deseado si la otra parte cumple sus compromisos y evita exageraciones». «Irán es un país comprometido con los acuerdos y extiende su mano de amistad a los países que buscan una cooperación sincera», argumentó.
En esta línea, ha subrayado que «Irán acepta negociaciones iguales y mutuamente beneficiosas», al tiempo que ha añadido que «la República Islámica de Irán enfatiza la diplomacia basada en el respeto mutuo, los intereses comunes y el diálogo, aceptando cualquier negociación siempre que se adhiera al Derecho Internacional, a la preservación de la dignidad y la soberanía nacional y se base en el principio de que son mutuamente beneficiosas».
Por su parte, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, ha subrayado que Teherán «busca negociaciones reales que consigan resultados, siempre que la otra parte se muestre seria». «Esperamos que se establezca la confianza necesaria para que las negociaciones lleguen a conclusiones», señaló, al tiempo que señaló que, en este momento, «hay un muro de desconfianza» hacia Estados Unidos.
Los contactos de este viernes, que tuvieron lugar en Mascate con la mediación del ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr al Busaidi, desembocaron en un acuerdo para celebrar una segunda ronda de conversaciones, de la que no se ha revelado fecha, en medio de esfuerzos diplomáticos para llegar a un acuerdo y evitar un conflicto, ante las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un posible ataque contra Irán.
Pezeshkian dio instrucciones la semana pasada de negociar con Estados Unidos, siempre que las conversaciones se desarrollen en «un contexto propicio» y «libre de amenazas y expectativas irrazonables», en referencia a la negativa de Teherán a permitir que el diálogo incluya puntos fuera de su programa nuclear, incluido su programa balístico o sus políticas internas, como exige Washington.
Trump, que inicialmente amenazó con una intervención militar por la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a encuadrar sus advertencias en el programa nuclear iraní, que Teherán sostiene únicamente con fines pacíficos y que sufrió un duro golpe con los bombardeos israelíes y estadounidenses en junio de 2025, que dejaron más de 1.100 muertos en el país asiático.
Hasta la fecha, Teherán ha mostrado su desconfianza ante la reapertura de las conversaciones con Washington por la citada ofensiva, dado que se produjo en medio de un proceso diplomático entre Irán y Estados Unidos para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, después de que el firmado en 2015 se vaciara de contenido tras la retirada unilateral del país norteamericano en 2018 por decisión del propio Trump.
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