José Hernández, neurocirujano: «Envejecer es opcional, con buenas rutinas puedes rebajar un 60% el riesgo de alzhéimer»
El doctor José Hernández Poveda decidió dejar atrás la neurocirugía y apostar por la medicina de la longevidad tras atender a una joven que sufrió un aneurisma cerebral y, pese a que la operación fue un éxito, quedó con graves secuelas. El aneurisma es fácil de diagnosticar, pero el sistema sanitario no contempla realizar resonancias como método de detección. Fue el detonante que le llevó a fundar la clínica Age Reversal, donde, al igual que otros médicos y clínicas de longevidad, practica la llamada ‘medicina 3.0’. Lo explica en el libro ‘Envejecer es opcional’.
[–>[–>[–>¿Envejecer es realmente opcional? Sí. Elegí ese título precisamente para provocar que la gente se cuestione la creencia de que envejecer es un proceso sobre el que no tenemos control y que todos, al llegar a una edad, sufriremos deterioro.
[–> [–>[–>Pero llegará un momento en el que todos moriremos. Sí, no estamos hablando de inmortalidad, sino de cómo envejecemos, de cómo mantener nuestra calidad de vida hasta el final. Con la medicina tradicional, hemos aumentado mucho la esperanza de vida, pero no la calidad de vida.
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La ‘medicina 3.0’ pone en marcha las herramientas disponibles para que las enfermedades lleguen más tarde, sean de menos intensidad o no lleguen nunca
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Para ello, usted apuesta por la ‘medicina 3.0’. Sí, porque la medicina actual se centra en tratar las enfermedades, que es lo que nos enseñan en la facultad, pero nadie nos enseña cómo prevenirlas. Es buena curando problemas agudos, como una infección o un infarto, lo que nos ha permitido aumentar mucho la esperanza de vida. Pero el sistema no está diseñado para evitar que enfermemos y detectar los problemas con anticipación. La ‘medicina 3.0’ pone en marcha las herramientas disponibles para que las enfermedades lleguen más tarde, sean de menos intensidad o no lleguen nunca.
[–>[–>[–>¿Cuáles son esas herramientas? En primer lugar, está el diagnóstico: la realización de pruebas médicas para detectar biomarcadores que nos indican la probabilidad de enfermar. Van desde analíticas de sangre, en las que se pueden detectar marcadores cardiovasculares, metabólicos o de inflamación crónica, hasta pruebas de función y masa muscular. Son los indicadores que nos dan información sobre el futuro, para luego implementar los pilares de la longevidad: el sueño, la nutrición, el entrenamiento y el control del estrés.
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José Hernández Poveda, autor de ‘Envejecer es opcional’ / EPC
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La medicina 3.0 es más rentable que lo que se hace hoy: esperar a que la gente enferme y luego mantenerles vivos durante 20 años con tratamientos médicos
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¿Qué coste tiene este tipo de medicina? Depende de la profundidad. Si queremos hacer un chequeo completo, se requiere mucha tecnología y profesionales, lo que tiene un coste elevado. Pero el 70% del beneficio se puede obtener con un coste muy bajo, del 10%, mirando el consumo máximo de oxígeno y los marcadores cardiovasculares y metabólicos en una analítica tradicional. Además, los buenos hábitos requieren más tiempo y mentalidad que dinero.
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[–>¿Se podría trasladar a la sanidad pública? Sin duda, sería mucho más rentable que lo que se hace hoy, que es esperar a que las personas enfermen y luego mantenerlas vivas durante 20 años con tratamientos médicos y hospitalizaciones. De hecho, en Singapur ya ofrecen ese tipo de servicios porque son mejores para las personas y para el sistema. Es más barato prevenir que curar, siempre será necesario mantener una fase curativa, pero una parte importante de los recursos deberían invertirse en prevenir y ahora no se hace.
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Nadie se ha tomado la molestia de que existan programas de prevención del alzhéimer; la principal medida es el entrenamiento de fuerza y, en nutrición, la dieta MIND
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¿De qué sirve detectar de forma temprana el alzhéimer si no tiene cura? No tiene cura cuando lo detectamos porque ya es muy tarde, pero, si sabemos el riesgo 20 años antes, hay muchísimas cosas que se pueden hacer. Está documentado en la literatura científica, lo que pasa es que nadie se ha tomado la molestia de que existan programas de prevención del alzhéimer. La principal medida es el entrenamiento de fuerza. Y, en nutrición, la dieta MIND, que es la mediterránea con alimentos protectores a nivel cerebral. También hay que controlar el sueño, el riesgo cardiovascular, la inflamación crónica y realizar entrenamiento cognitivo. Implementando una buena rutina de protección contra el alzhéimer, podemos llegar a disminuir hasta en un 60% el riesgo de desarrollar la enfermedad.
[–>[–>[–>La inflamación crónica, las alteraciones metabólicas y la pérdida de masa muscular son la causa escondida de los problemas más graves; si nos centramos en ellas, podemos prevenirlos
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¿Por qué la inflamación crónica, las alteraciones metabólicas y la pérdida de masa muscular, a su juicio, «son el origen silencioso de muchas enfermedades»? Porque solemos prestar atención al cáncer o al alzhéimer, pero no miramos de dónde vienen. Y, por ejemplo, la resistencia a la insulina es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer porque aumenta la velocidad de reproducción celular, el daño epigenético y es más probable que una célula se transforme en cancerígena. Y en el cerebro, un aumento de los niveles de insulina aumenta la neuroinflamación, la acumulación de las proteínas relacionadas con el alzhéimer. Estas tres alteraciones son la causa escondida de los problemas más graves; si nos centramos en ellas, podemos prevenirlas.
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¿Qué le parece la respuesta del sistema a dos enfermedades de la vejez como la sarcopenia y la osteoporosis? Incompleta, porque la intervención más potente que tenemos frente a ellas, además de la vitamina D o los fármacos, es el entrenamiento de fuerza, que incrementa la masa muscular y fortalece los huesos. Otro problema es que la detección está enfocada en mujeres mayores de 50 años, cuando el daño probablemente ya está establecido. Tendríamos que empezar a actuar a los 30 o 40 años, para que no aparezcan.
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En el libro menciona varios fármacos que han demostrado, en ratones, efectos antienvejecimiento. ¿Se pueden administrar con esta indicación? Se pueden prescribir a personas que tienen riesgo metabólico, mal control de la glucosa o una activación excesiva del sistema inmunológico y que pueden beneficiarse del resto de efectos.
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Los fármacos antienvejecimiento no van a tardar demasiado, dos o tres años porque se está invirtiendo muchísimo
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¿Cuándo llegará, por tanto, el primer fármaco que se pueda usar específicamente para frenar el envejecimiento porque haya probado su efecto en humanos? No va a tardar demasiado, dos o tres años, porque se está invirtiendo muchísimo dinero ahora que hemos descubierto las principales causas del envejecimiento y cómo revertirlo. El año que viene va a comenzar el primer ensayo de metformina específicamente frente al envejecimiento. Y los investigadores creen que tendrán los primeros resultados en un par de años. También se está investigando mucho la reprogramación celular, que está demostrando en animales que revierte el envejecimiento a nivel local. Este año se ha empezado el primer estudio en humanos que han perdido la visión debido a la edad, con el fin también de revertir esta afección.
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En cuanto a los suplementos antiedad, ¿cuáles son los más efectivos? La forma más útil de utilizar los suplementos es analizar los marcadores y ver lo que el cuerpo realmente necesita. Pero la experiencia clínica nos dice que los que tienen más impacto son el omega-3, porque las personas no consumen suficientes fuentes de este ácido graso; la vitamina D, dado que es difícil llegar a los niveles óptimos, y el magnesio.
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