Juanma Lorente, abogado laboralista: «Cuantas más veces llegues tarde al trabajo, más difícil será para la empresa despedirte»
Llegar tarde al trabajo se considera habitualmente una falta leve o, si se repite, un incumplimiento laboral. Sin embargo, en algunos casos, puede jugar a favor del trabajador. Lo que muchos empleados y empleadores desconocen es que el derecho laboral también se construye sobre lo que ocurre en la práctica diaria dentro de la empresa: lo que se tolera, lo que se sanciona… y lo que no.
[–>[–>[–>“Cuantas más veces llegues tarde a tu trabajo más difícil será para la empresa despedirte. No estoy loco. Esto es real”, afirma el abogado laboralista Juanma Lorente. Para justificar tan sorprendente afirmación, el experto en derecho laboral plantea un ejemplo concreto: “Imagínate que llevas llegando tarde a tu trabajo 2 años, 5, 10 o 15 minutos y la empresa no te dice nada. Tú llegas y fichas con la hora real a la que estás llegando y la empresa te lo tolera”.
[–> [–>[–>En ese escenario, aunque la empresa tenga constancia del incumplimiento horario gracias a los registros de fichaje, si nunca ha reaccionado frente a ello, estaría generando una expectativa tácita de permisividad. Por eso, añade: “Imagina que de un momento para otro te encuentras una carta de despido en la que te despiden por llegar tarde. Ese despido sería improcedente”.
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Despido por llegar tarde
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“La empresa no puede despedirte por lo mismo que te ha permitido durante 2 años”, subraya el abogado. Este tipo de casos, en los que la conducta del trabajador no ha variado pero la empresa decide sancionarla de forma sorpresiva, se han resuelto en numerosas ocasiones a favor del empleado en los tribunales. El fundamento está en que la empresa no puede cambiar las reglas del juego de forma unilateral y sin previo aviso, especialmente cuando durante mucho tiempo no mostró objeción.
[–>[–>[–>El principio de tolerancia empresarial impide a la compañía usar como causa de despido un comportamiento que ella misma ha consentido durante un periodo prolongado sin sancionar. Si no se ha impuesto ninguna medida disciplinaria previa, como una amonestación o una suspensión de empleo y sueldo, será difícil justificar la gravedad suficiente para un despido. Por tanto, incluso si el retraso es real, si no hubo reacción previa por parte del empleador, este carecería de base para aplicar una medida tan drástica.
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Tolerancia empresarial
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Lorente lo resume así: “Se llama tolerancia empresarial. Si no te ha sancionado previamente por lo mismo y te lo ha permitido, luego no podrá utilizarlo para despedirte. Aunque hayas llegado realmente tarde y la carta de despido sea real, tendrás derecho a una indemnización por despido improcedente: es decir, 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades”.
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[–>“Es una locura, pero es así. El derecho funciona de esta manera”, zanja el abogado. Así, en caso de despido por una causa como la puntualidad, el trabajador tiene derecho a impugnarla judicialmente. Si el juez declara el despido improcedente, el empresario deberá abonar una indemnización según los criterios establecidos por el Estatuto de los Trabajadores. Esta compensación depende de la antigüedad del trabajador y el salario percibido, y puede suponer una cifra considerable.
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Coherencia empresarial
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Este tipo de situaciones también ponen de relieve la importancia de la coherencia empresarial y del cumplimiento del régimen disciplinario interno. Si una empresa desea que una norma se respete, debe dejarlo claro desde el principio y actuar con proporcionalidad en cuanto detecta incumplimientos. No basta con invocar el reglamento de forma puntual; hay que aplicarlo de manera efectiva y continuada.
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