Judías verdes para saborear la cercanía del verano
Como los tomates, el maíz y la patata, las judías verdes no se conocieron en Europa hasta después de 1492, cuando los primeros occidentales llegaron a América y descubrieron su magnífica riqueza botánica… Y sus grandes posibilidades culinarias. Es posiblemente uno de los alimentos que más nombres o acepciones distintas tiene en lengua española: desde el ejote de México y Centroamérica, la vainita de Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia o el poroto verde de Chile hasta las chauchas argentinas, paraguayas y uruguayas, las vainicas de Costa Rica o las habichuelas de Colombia y el sur de España, sin olvidar las vainas del norte peninsular o las bajocas levantinas.
[–>[–>[–>Muy fácil de cultivar, ya que se trata de una planta trepadora que crece rápido y que da varias cosechas (o floradas) a lo largo de sus dos meses de vida, la de la judía verde es, no obstante, una producción muy sensible a las altas temperaturas, motivo por el que en los últimos años ha proliferado, como el tomate, en invernadero. Eso ha permitido que ahora las haya todo el año, «pero cuando son de temporada siempre resultan más crujientes y tiernas«, destaca Roser, una payesa de Lleida que siempre ha tenido huerto en el jardín de su casa y que disfruta respetando «la temporada natural de la judía verde, que abarca la primavera y el verano, especialmente de junio a octubre», explica. En junio, alcanzan su mejor punto las cultivadas en el Baix Llobregat, el Maresme y las comarcas de Tarragona, aseguran fuentes de Mercabarna, la lonja central de la capital catalana.
[–> [–>[–>La entrada masiva a precios muy competitivos de judías verdes procedentes de Marruecos de los últimos daños ha perjudicado mucho al sector español
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Además de contener un muy bajo aporte calórico, las judías verdes son ricas en minerales esenciales (calcio, sodio, potasio, magnesio, hierro, yodo, fósforo, cromo y zinc) y suponen una fuente importante de vitamina C y de folatos, un elemento que contribuye a la formación normal de las células sanguíneas, lo que convierte a esta hortaliza en un buen cicatrizante.
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El problema para los productores ha sido, en los últimos años, la entrada masiva a precios muy competitivos de judías verdes procedentes de Marruecos, un país que se está beneficiando de las condiciones del acuerdo comercial firmado con la Unión Europea en 2012 y que ha impulsado enormemente sus exportaciones de frutas y verduras. Eso está causando una profunda preocupación en el sector en España, que considera que se está generando una situación de competencia desleal, debido a los menores costes laborales que tienen las empresas productoras marroquíes y a unas normativas fitosanitarias mucho más laxas.
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